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¡Cuántas veces se ha repetido que España y Portugal fueron secularmente dos países de costas voltadas (de espaldas) una a la otra! Extraño fenómeno para dos nociones con tantos factores geográficos, históricos, culturales, lingüísticos, económicos e incluso políticos cuando no comunes o compartidos, muy similares. Lo que de verdad tenga la dura expresión, tal vez resulte explicable por lo que podrían reprocharse el uno al otro, según canta Aldina Duarte en un fado con el mismo título, aunque en el plano sentimental: Nunca fui o que quiseste /Fui sempre o que não gostavas. Con todo, no se olvide que hasta en los enfrentamientos (y mira que los hispanolusos son numerosos) los contendientes han de registrar la cara del otro.
Sin duda, portugueses viven a partir del medio último más próximos, material y psicológicamente, que nunca (al menos hasta la explosión del C19). La admiración que experimentamos por los éxitos de nuestros vecinos en ámbitos, tradicionalmente más “norteños” como la literatura, las artes plásticas, la educación, el deporte, el cine o la arquitectura (por no decir la gestión de la actual pandemia) es bien correspondida por el pueblo lusitano.
El estudio de hasta dónde han llegado los intentos de aproximación entre Madrid y Lisboa, junto con el análisis de las fuerzas actuantes como elementos disuasorios de la misma en la época contemporánea, más las argumentaciones manejadas por unos y otros, constituyen el asunto principal de esta densa obra.
Su autor, César Rina (Cáceres, 1986), doctorado en Historia Contemporánea por la Universidad de Navarra, enseña hoy en la de Extremadura. Miembro del grupo de investigación Use of de Past de la de Lisboa, lusófilo confeso, está especializado en estudio de los procesos de nacionalización desarrollados en la Península Ibérica, así como en los mecanismos culturales de legitimación del poder (tan hábil para manipular la geografía, la historia y la palabra misma en provecho propio). Rina es autor de obras como La construcción de la memoria franquista en Cáceres (2012), Los imaginarios franquistas y la religiosidad popular (Premio Arturo Barea 2015) y, la más notable para la que ahora presentamos, Iberismos. Expectativas peninsulares en el siglo XIX (2016). Coordinó el libro Procesos de nacionalización e identidades en la península ibérica (2015) y tradujo (2017) la influyente obra de Antero de Quental, a menudo citada aquí, Causas de la decadencia de los pueblos peninsulares. Ha sido también coeditor (2018) de Estampas. Literatura y periodismo de Vanguardia, obras completas del extremeño Antonio Núñez Herrera (Campanario, Badajoz, 1900 – Montegordo, Portugal, 1935).
Especial interés suponen las páginas dedicadas a los personajes que, desde uno y otro lado de la inconsútil frontera, se atrevieron a “imaginar Iberia”. Especialmente numerosos y activos durante el “Sexenio revolucionario” (1868-1874), tras la caída de lsabel II, los iluminaba un espíritu regeneracionista que les hizo soñar en un futuro unido (se propondrían diversas fórmulas, a partir del modelo republicano federal) capaz de conducir a ambas naciones, entonces tan decaídas, hasta las pasadas grandezas. Sus imaginativos proyectos encontrarán la tozuda oposición de las fuerzas reaccionarias, refugiándose en antiguos agravios y recelos permanentes de no fácil eliminación, más propicias a establecer identidades diferenciadoras que a eliminar oposiciones.
Los límites fronterizos, antaño confusos, se establecerán definitivamente después de distintos tratados, en vez de difuminarse, según pretendieran los Sinibaldo de Mas, Oliveria Martins, Fernando Garrido, Sixto Cámara y tantos otros, cuyas aportaciones (sin apenas medios: escuelas, periódicos, libros, teatro, púlpitos--- para difundirlas), irán siendo relegadas a favor de las tesis nacionalistas, mucho más “agresivas”. ¿Definitivamente? Desde luego, no en la Raya. Sus poblaciones fluidas y permeables podrían constituirse en paradigmas espontáneos de aquel Iberismo con que soñaran sus teóricos del XIX.
Los krausistas portugueses (que los hubo, aunque aquí no aparezcan: imposible abarcar todo en un volumen de 200 páginas), si defensores de la patria, también difundían por entonces con entusiasmo su “Ideal de la Humanidad”, superador de cualquier “política de campanario”, allende razas y fronteras. M.P.L.

César Rina Simón, Imaginar Iberia. Tiempo, espacio y nación en el siglo XIX en España y Portugal. Granada, Editorial Comares, 2020.

Dos personalidades extremeñas, afincadas en Italia, son los editores literarios de esta obra colectiva, coordinando una decena de estudios referidos a Cataluña. María José Flores (Burguillo del Cerro, 1963), investigadora y poeta reconocida, es catedrática de Lengua y Traducción Española en la Universidad de L´Aquila. Luis de Llera Esteban (Don Benito, 1946) lo ha sido en la misma Universidad, así como en las de Milán y Génova, siéndolo actualmente (emérito) en la CEU de San Pablo. Es él quien ha ido conformando la escuela de hispanistas convocados para escribir el libro. Tanto Llera como Flores forman parte de la R. Academia de Extremadura.
Suscribe el preliminar Andrés-Galllego, catedrático del CEU y Profesor de Investigación del C.S.I.C. Él mismo lo concluye con un artículo sobre la Escola de directors d´Industries eléctriques, fundada (1917) por el sapientísimo Esteve Terradas en la Escola Industrial de Barcelona. Es sumamente interesante seguir los pasos de aquella institución, modélica en su género, donde estudiaría Guillermo Rovirosa, el fundador de la HOAC. Según el ensayista, bien pudo éste aprender allí los ejes de su cosmovisión. Y, sin duda, el método de “encuesta” propiciado por Terradas, sostenido en el “ver”, “juzgar” y “actuar” ante los problemas (como también propiciaba por la misma época Joseph Cardijn, el creador de la JOC). Ambas instituciones formarían multitud de militantes obreros cristianos, muchos de los cuales complementaron el “compromiso temporal” en los partidos y sindicatos de izquierda.
Luis de Llera se ocupa de la “Escuela Filosófica de Barcelona”, centrándose en uno de sus más brillantes pensadores, Joaquín Xirau. Pasó éste la frontera (1938) en compañía de D. Antonio Machado y, tras avatares miles, conseguiría alcanzar Méjico, donde fue un profesor extraordinariamente respetado. Como también se ganarán el respeto de todos otros personajes aquí atendidos: Eduardo Nicol, David García Bacca y J.M. Gallego Rocafull (en realidad, era gaditano). Según consta por la biografía adjunta, Llera tiene publicados, y ahora los resume, numerosos trabajos en torno a los catalanes del exilio, republicanos, antifranquistas y católicos, de espíritu liberal, que tanto podrían haber contribuido a la configuración de una “Tercera España”, a la postre nunca conseguida.
A Méjico nos conduce también Alessia Cassani (Universidad de Génova), ocupándose de los desterrados catalanes de segunda generación. Nacidos en la Península, los llevaron al Nuevo Mundo siendo niños o adolescentes. Vivirán con un sentimiento de inseguridad, la idealización de la imagen de España, resueltos a no olvidar la lengua materna y con conciencia de pertenecer a dos culturas distintas. Manuel Durán, Viçent Riera Llorca, Ramón Xirau, Josep Carner (ya era famoso al llegar a México en 1939) y Agustí Bartrá, son las figuras más relevantes. A este último le dedica Ana María González Luna (Universidad de Milán) uno de los trabajos más sólidos de la obra. El poema Quetzalcoatl (el mito mexica, que afectaría a Hernán Cortés) y la novela La luna muere con agua (sobre la Revolución de Zapata) son objeto de agudos análisis (habría que revisar el topos de la prohibición absoluta del catalán durante el franquismo). Bartra eligió publicar en este idioma y en castellano sus obras, vertidas por él mismo, según han hecho también Gimferrer, C. Riera o A. Marí. Esto comporta profundas implicaciones lingüísticas, estudiadas por Daniela Zizi (Universidad de Cagliari) y Laura Sanfelici (Universidad de Génova) en el artículo “El bilingüismo literario en Cataluña”.
Gabriel Cambosu (Universidad de Cagliari) se ocupa de la Generación catalana de los cincuenta, distinguiendo los tipos literarios fundidos por sus principales novelistas: el picaresco, el bohemio y el anormal. Si bien, para pícaros, ninguno como Enric Marco Battle, el impostor que el extremeño-catalán Javier Cercas nos describe en la obra con el mismo nombre. Arianna Fiore (Universidad de Florencia) expone los meandros vitales del mendaz protagonista y los narrativos del novelista.
Giovanna Scocozza y Angela Sagnella Universidad de Peruggia) no ocultan admiración hacia la “Escuela Moderna”, fundada por Ferrer Guardia. Exponen sus fundamentos pedagógicos ácratas (habría sido oportuno compararlos con los krausistas de la ILE); la posible vigencia de los mismos y las persecuciones que terminarían con el fusilamiento de aquel complejo personaje, chivo expiatorio de la Semana Trágica barcelonesa (1909).
Por último, recordaré cómo Marco Succio (Universidad de Génova) espiga entre los escritores catalanes del XIX las referencias al ferrocarril, “peste para los pueblos”, según unos, y l´escanyapobres para otros (Narcís Oller).M.P.L.
Luis de Llera Esteban y María José Flores Requejo, De Cataluña y de algunos catalanes. Madrid, Ediciones 19, 2020.

Hace unos meses (2 mayo 2020), reseñábamos en HOY la obra de Emilia Oliva y otros José Antonio Cáceres. La consciencia del ser (Mérida, Consejería de Cultura, 2019), un excelente trabajo sobre el creador extremeño (Zarza de Granadilla, 1941). Nos ocupa hoy la reedición de su obra novel, que le mereció el aprecio de los más reconocidos cultivadores y expertos en poesía concreta, objetiva, visual, plástica o cinética, según las distintas modalidades de esa literatura experimental.

Con Corriente alterna (Turín, Geiger, 1975) Cáceres fue el primer español que veía publicada en el extranjero un trabajo de este tipo, cálidamente acogido por sus máximos cultivadores y estudiosos peninsulares (Julio Campa, Fernando Millán, Jorge Urrutia, Felipe Boso, Juan Luis Campos o Antonio Gómez, junto a quienes el cacereño participaría activamente en agrupaciones, congresos, revistas, muestras y obras colectivas, hasta que voluntariamente optó por abordar otras fórmulas creativas.

No obstante, aquel trabajo pionero devino pronto joya bibliográfica, prácticamente inasequible. Su recuperación para los lectores fue posible a raíz de la muestra organizada por el MEIAC (2019), a impulsos de Antonio Franco y comisariada por Emilia Oliva, la estudiosa que más ha hecho por establecer la figura del autor en su justo lugar. Se trata de una edición, de sólo 50 ejemplares, numerados y con firma, estampados sobre papel Tecco Duo de 220 grs. con tintas pigmentadas Ultracome. Agradezco mucho a Juan Espino Navia, bibliófilo, Presidente de la Asociación de Amigos del MEIAC, el que se me remite. No es un facsímil exactamente, sino una recreación, entrega realizada a partir de los originales en color conservados por el propio Cáceres y un ejemplar de la prínceps, debida a Adriano Spatola.
De su interesante biografía se recuerda en apunte adjunto que este pintor y poeta ha sido profesor de español en las universidades de Londonderry (2 años), Pisa (6 años), Madrid y Extremadura (un lustro en el Departamento de italiano), donde se jubiló, para dedicarse a las labores creativas en Hervás, donde reside. Su aprendizaje poético y humano iría conformándose como miembro del Grupo N.O; socio en una comuna catalana, donde conoció al mítico Llum de la Selva, y estudios de las filosofías orientales. Su nombre apareció con frecuencia, durante la década 1968-1978, en revistas, exposiciones y antologías de los por entonces tan activos círculos experimentales de Europa, Latinoamérica y USA, entre otros Concrete Poetry. A world view a cargo de Mary Ellen Solt o el trabajo de Felipe Boso, PRAX. Cáceres+Asins+Molero+Castillejo+Viladot+Boso+Millán: 7 autores experimentales (La Pobla de Benifassà,Castellón, H. Jenninger, D.L. 2011).

El escritor, gran parte de cuya obra sigue inédita, obtuvo una beca para la creación otorgada por la Consejería de Cultura de la Junta de Extremadura. Ha publicado El rostro ante el espejo (Zarza de Granadilla, Ayuntamiento, 2004), Elegías y envíos (1995-1996), (Madrid, Beturia, 2010) y Moradas (Mérida, ERE, 2011)

Constituyen Corriente alterna veintes poemas, reproducidos cada uno en su correspondiente página, varios con mínimas, pero sugestivas apoyaturas literales y numéricas. Se adjuntan también cuatro encartes, con otras ocho creaciones y márgenes rotos. Entre los primeros cabe destacar el icono de un pelele o espantapájaro esquemático, en cuyos pies figuran los motes de “fantoccio” (marioneta) y “ “farfalla” (mariposa) : denuncia, se nos antoja, de la condición humana en los tiempos actuales. Entre los segundos, el que sobre fondo rojo, estilo expresionismo abstracto, hace airear la famosa soflama del “non serviam” (no serviré) en letras de alteradas grafías. Es proclama bien conocida para la tradición estética occidental (literatura, pintura, cine). Remontándose al espíritu rebelde de Lucifer, el artista recurre a la misma (recordemos al padre Arnall de la novela de J. Joyce, Retrato del artista adolescente, o a los escritores del Modernismo sajón) con el fin de manifestar su libérrima decisión de no someterse más que a sus propias instancias, allende las imposiciones manipuladoras del Poder (sea cual fuere).

Distribuida en un sobre de original diseño, la obra pionera del joven José Antonio Cáceres, que impresionó al publicarse, sigue refrescándonos hoy como las brisas serranas de sus orígenes. M.P.L. José Antonio Cáceres, Corriente alterna. Badajoz, MEIAC, 2020

Es bien conocida la frase de Woody Allen “Me interesa el futuro porque es el sitio donde voy a pasar el resto de mi vida.” Sin duda, para esa actitud caben también otras apelaciones menos egoístas, más filantrópicas, seguramente sinceras. Aunque, por imperativos de la edad, a los miembros (un nómina de 234 todos jubilados) del Club Senior de Extremadura, no se les augure un largo porvenir, menos aún con las amenazas del CV19, este foro sigue preocupándose por lo nos cabe esperar en los años venideros. De ahí que los dirigentes de la entidad, con José Julián Barriga Bravo, Marcelo J. Muriel Fernández y Francisco González Zurrón en la presidencia, acompañados por un equipo de personas absolutamente ejemplar, decidieran imponerse a las limitaciones inducidas por el Coronavirus y, ante el imposible encuentro físico de cada año, establecer un debate online, auténtico torbellino de ideas, sobre el futuro de nuestra Comunidad. Sus resultados constituyen el núcleo de este nuevo volumen de dicho Foro. Julián Leal lo diseñó.

Sus trescientas páginas se dividen en dos grandes apartados, antecedidos por los oportunos prólogos. Constituyen la parte primera los estudios en que diferentes especialistas proponen medidas concretas para el desarrollo de Extremadura en áreas como el sector agrario y alimentario (José I. Sánchez Sánchez.Mora), industria (Fernando López Rodríguez), políticas sociales (Rosalía Guntín Ubiergo) y administraciones públicas/sociedad civil (Norberto Díez González). Dos textos preliminares sirven de presentación a estos ensayos. José Julián Barriga con su sensatez habitual, lúcida e independiente, resume y pondera cada una de las colaboraciones. “Existe una coincidencia general, concluye voluntariosamente: podemos dudar, incluso discrepar, sobre cómo hacerlo repitiendo las viejas políticas que nos llevaron, hace años, a plantearnos aquello de qué nos pasa a los extremeños para estar donde estamos. Estamos en tiempo de oportunidades, tenemos la oportunidad histórica de hacer cosas diferentes”. En su prólogo, Antonio Huertas, presidente de Mapfre y su fundación, analiza los resultados de la encuesta “1.000 propuestas para el futuro de Extremadura” – contenido de la segunda parte – y se atreve a concluir con no menos ímpetu: “Como extremeño orgulloso de mi tierra…me enorgullece pensar que es posible conseguir la Extremadura que todos queremos a la que todos tenemos derecho. No será fácil, pero tenemos una gran ventaja para alcanzarlo: lo que somos y cómo somos. Ser extremeño es un hecho diferencial positivo si sabemos y queremos gestionarlo todos juntos” (pág. 21).

Prologa la parte segunda Cecilio F. Venegas Fita, presidente del Colegio de Farmacéuticos de Badajoz, que califica las respuestas aquí reproducidas como “ejercicio de positivismo”. Se trata de las casi mil contestaciones que los socios del Club enviaron a las 24 preguntas formuladas sobre cómo mejorar el futuro de Extremadura en las áreas de agroalimentación, industria, políticas sociales y sociedad civil. Difícilmente se dispondrá de un think tank (“tanque de pensamiento”) o laboratorio de ideas en torno a los ámbitos dichos más interesante que este conjunto de reflexiones aquí agavilladas, con el nombre y apellidos de sus proponentes. Sociólogos, periodistas, profesores, abogados, historiadores, sacerdotes, antropólogos, investigadores, economistas, empresarios, ingenieros, psicólogos, juristas… -una impresionante representación de la sociedad civil extremeña- se sugieren los proyectos que, a su entender, deberían emprenderse para asegurar el futuro de nuestra Comunidad. Qui potest capere, capiat (Quien pueda entender, entienda). Con esta frase propuso el gran César Vallejo enfrentarse a los “heraldos negros” en la entradilla de su famoso poemario. Quizás no resulte inoportuno, para vencer los golpes que nos depara el destino como Pueblo, atender y entender las reflexiones en este libro recogidas. M.P.L.
AA.VV., Mil propuestas para la Extremadura del futuro. Badajoz, Club Senior de Extremadura, septiembre 2020.

Con esta obra, Ramírez Lozano (Nogales, 1950) obtuvo el XIII Premio de Poesía Fray Luis de León. Son ya casi incontables las veces que un libro del escritor extremeño luce la franja del galardón literario recibido. El jurado declaraba que se distinguía “por una imaginación desbordante vertida en un verso que maneja de forma original la imagen, generalmente de raíz surrealista. Y, al tiempo, imbricada en un pulso narrativo que vertebra los poemas y les sirve como pauta y asiento. En su conjunto reúne una serie de escenas y una galería de personajes harto curiosos, que amplían la mirada sobre el hombre”.
Lo confirma la lectura de estos versos, por lo demás muy en línea con la poética toda del autor. Los abre una cita de Santos Domínguez: Como si los dictara un sueño/desde un tiempo sin tiempo,/fragmentos subalternos, confluencias/memorias inveraces/que simula el recuerdo y ejecuta el fracaso (El viento sobre las aguas). Difícil proponer otras imágenes que las aquí expresadas por el escritor cacereño para caracterizar la escritura de Ramírez Lozano-
Se divide La sílaba de ónice –ya el título es toda una manifestación, uniendo palabra y piedra preciosa- en dos partes, “Fabulaciones” e “Invertebrados”, cerradas por un poema epilogal, acaso el mejor de todos, a los que de alguna manera resume.
Para fabular, el poeta extremeño ha demostrado siempre poseer extraordinarias virtudes. Personajes, territorios, acontecimientos, animales, olores y figuras que sólo en su fecunda imaginación existen, transitan por los versos con la asombrosa facilidad del realismo mágico. Este formidable derroche, tan inverosímil como atractivo, no se interrumpe en la parte segunda. Baste leer la primera estrofa del poema “El abuelo de Dios”: Dios tiene un abuelo aún más eterno/que se sabe el olvido, que perdió la memoria/, que anda por el mundo madrugando/y que lleva la cuenta de las hormigas muertas/y los lunares de las mariquitas.
Algunos especímenes aquí concitados resultarán reconocibles para los lectores habituales: el bultano de Erión (mamífero ciego que huía de los arqueros del rey Salmanasar); la voraca de Ur (que tomaba la forma de cuanto devoraba, dando cuerpo con su misma materia a los hombres que engullía); las monjas clarisas (dadas a ensartar con su aguja las minúsculas muertas de los abecedarios) o el mártir san Anilio, que te señala con el dedo el portón que da al Tíber, pero encamina a una alcoba de Praga.
Es cierto que en ocasiones surgen figuras localizables en los libros de historia, como el rey Mitrídates, Goya, Gandhi, Tina Turner, el mismísimo San Pedro). O lugares de la geografía real (Corfú, Marsella, Dachau, China, Judea, Ceilán, Namibia). Pero, según la misma pluralidad de nombres sugiere, nada se dice acorde con los parámetros espaciotemporales ni la verosimilitud lógica. Es todo un puro disfrute fantasmagórico, el juego creativo más libre, sustentado sobre un dominio excepcional del lenguaje, cuyas sílabas, sabiamente manejadas, son tan preciosas como el ónice.
Si la vaca cega (ciega) de Joan Maragall no olvida los senderos que conociese antes de la cruel pedrada, y se conduce como las demás, la vaca sola del poema último ignora la promesa de Dios/pero se deja, mansa/ordeñar por el ángel de la desolación/mientras camina lenta/arrastrando sus ubres, el hilo de su leche/sobre las matas verdes de ortiga y achicoria/sobre las tumbas negras que aguardan todavía/el vano despertar, el alba de la carne. M.P.L.
José A. Ramírez Lozano, La sílaba de ónice. Valladolid, Junta de Castilla y León, 2019.

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Con el patrocinio de la
JUNTA DE EXTREMADURA
Consejería de Cultura e Igualdad


 

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