Fondo Logo

(José Manuel Vidal).- Amadeo Rodríguez Magro, lleva 10 años de obispo de Plasencia, una diócesis en tres provincias y dos comunidades autonomas. Un obispos-pastor (de los que vuelven a llevarse en el pontificado de Francisco) que se siente "muy querido" y, quizás por eso, es incluso capaz de enumerar algunos de sus "pecados". Reivindica el que "Guadalupe vuelva a Extremadura", considera que es un caso que no tiene nada que ver con el de Béjar y, tanto él como su gente, están encantados del "nuevo estilo del Papa" y "con los matices de genialidad evangélica que los hechos y las palabras de Francisco están poniendo". ¿Algún momento que le haya llegado más en las celebraciones de su X aniversario episcopal? La Eucaristía celebrada en la Catedral, concelebrada por un gran número de sacerdotes y con la presencia de fieles venidos desde todos los puntos de la Diócesis. Pero sobre todo destaco la alegría y satisfacción que pude comprobar en los sacerdotes cuando les mostré el edificio del seminario restaurado, cuyas obras finalizadas veían ellos los primeros. Entre todos hemos hecho un gran esfuerzo y estábamos muy contentos de haberlo logrado. Además, me parece muy importante que los sacerdotes mantengan su interés y aprecio por el seminario. Eso es imprescindible para la animación vocacional. 10 años después, ¿qué es lo que más recuerda de su ordenación episcopal? El extraordinario calor eclesial que se vivió en la catedral con una importante presencia de Obispos, numerosísimos sacerdotes venidos de toda Extremadura y de otros puntos de España y la desbordante presencia de fieles placentinos y, sobre todo, los venidos de mi diócesis de origen, Mérida-Badajoz. Todos me recuerdan, además, el extraordinario calor climatológico de ese día, que nos hizo sudar mucho a todos. ¿Se siente querido en Plasencia? Sinceramente, mucho. En general, por donde quiera que voy, recojo el afecto de mucha gente. En parte esto sucede porque en toda la diócesis hay un sólido sentido de Iglesia, lo que hace que el obispo sea siempre muy bien acogido por una gran mayoría. Por otra parte, Plasencia, por ser una ciudad episcopal, le tiene mucho cariño a su obispo. Normalmente, en mis contactos con las comunidades, que son muchos y habituales, se establece un clima muy gratificante. Yo le suelo decir a los sacerdotes que en el ministerio es muy importante querer y dejarse querer. Y en la medida que puedo suelo practicar ese lema. No obstante, también percibo la indiferencia, y seguramente habrá incluso hostilidad, que unas veces vendrá por mi condición de obispo y otras porque en lo que hago y digo no siempre contento a quienes quizás esperaban otra cosa. Por otra parte, es antinatural y no propio de un buen obispo que todos hablen bien de uno. ¿Se atreve a pedir perdón por algún error cometido? Por supuesto. Yo no sabría entender la vida sin el sincero arrepentimiento. Sólo el perdón pedido y recibido restaura las naturales fragilidades de mi condición humana; sobre todo cuando el perdón llega por la gracia del Señor. Pero si lo que me pregunta es por mis errores, seguro que he cometido muchos y el Señor me ha dado la suficiente lucidez para darme cuenta de ellos, muchas veces enseguida. Y si me pide que le exponga mis errores concretos, sin hacer confesión pública ante los miles de lectores que sé que van a leer esta entrevista, le puedo citar algunos: No haber entendido siempre bien la virtud de la prudencia a la hora de denunciar o corregir. Me temo que a veces me he quedado corto. Haberle dado a veces más importancia a esquemas pastorales teóricos que al sencillo y dedicado servicio pastoral, aunque este no siempre respondiera a los parámetros que estaban en boga. Las ataduras teóricas a veces nos quitan libertad en la búsqueda de la voluntad del Señor en cada momento. Y, por supuesto, el haberme dejado llevar por algunos miedos a la hora de afrontar problemas y plantear cuestiones, que quizás hubieran necesitado más audacia evangélica. Podría seguir, pero se lo dejamos al director espiritual y a Dios nuestro Señor. Con ellos se hace mejor el discernimiento. ¿Qué balance hace de estos 10 años: pesan más las alegrías que las penas y los problemas? Desde luego han sido más las alegrías que los problemas. Esto depende mucho del carácter de cada uno, y en mi caso yo suelo tener una mirada positiva ante la vida. También es verdad que en la mayoría de las ocasiones me lo pone muy fácil la calidad humana, espiritual y pastoral, sobre todo de la mayoría de mis sacerdotes. No obstante, el ministerio episcopal sabe mucho de la cruz de cada día, que a mi no me han faltado, ni en pequeñas cosas ni en momentos y situaciones especialmente dolorosos, que me han hecho sufrir muy intensamente. Si un obispo quiere sobrevivir a la intensidad de su misión, tiene que practicar el Evangelio en estas dos sugerencias del Señor: "a cada día le basta su afán" y "el que quiera venir conmigo que cargue con su cruz de cada día y me siga". ¿Plasencia es una diócesis pequeña, pero rica por su gente y por su patrimonio? Bueno, no es tan pequeña. Es una diócesis media, con aproximadamente 300.000 habitantes, con muchas parroquias no excesivamente pequeñas y, sobre todo con mucha distancia entre el norte y el sur: 260 kilómetros desde Fuentes de Béjar a Navalvillar de Pela. (Diócesis en tres provincias y dos comunidades autónomas). Por supuesto, el patrimonio humano es muy valioso: son castellanos y extremeños con excepcionales valores humanos y religiosos. Sólo los que vivimos en estas tierras conocemos la extraordinaria sabiduría acumulada en nuestras ciudades y pueblos. En lo religioso, se nota en sus comarcas la huella de santos y sabios pastores, que dejaron una cultura religiosa popular de un alto nivel teológico. El patrimonio religioso-cultural en los templos de esta Diócesis, como de todos es sabido, es riquísimo, y se ha ido acumulando a lo largo de su historia. Muchos de sus obispos fueron emprendedores mecenas, que dejaron una huella extraordinaria. Una diócesis con mucha historia. Acaban de publicar el episcopologio. Entre sus predecesores figura Don Pedro Casas Souto, tío-abuelo de mi abuela y nacido en Sobrado del Obispo, mi pueblo. ¿Quién fue Don Pedro y qué queda de su paso por Plasencia? Don Pedro Casas y Souto será siempre uno de los obispos más singulares y significativos del episcopologio placentino. Su figura sigue siendo muy recordada por muy diversas razones. Ante todo fue un obispo muy comprometido en el debate político y religioso español de su tiempo. Esto hace de él un personaje interesante para los historiadores. En su tiempo, sus actos y, sobre todo sus palabras, recogidas en muchas y sólidas cartas pastorales, fueron muy valoradas por unos, sobre todo por la valentía de sus denuncias y posicionamientos, y, por otros, rechazadas, lo que le creó bastantes problemas. Pero a nadie dejó indiferente el compromiso y la capacidad intelectual de este gran obispo. Por otra parte, fue un hombre austero y muy piadoso, un buen pastor, que destacó también porque supo encauzar algunos carismas que durante su pontificado surgieron en Plasencia, como, por ejemplo, las Hijas de María Madre de la Iglesia, entonces conocidas por "Azules", de las que él, por la cercanía y apoyo a su fundadora, Matilde Téllez, hoy beata Matilde del Sagrado corazón, llegó a considerarse su cofundador. ¿Sus tres prioridades de ahora en adelante? Me gusta la pregunta porque me ayuda a concretar, pero considero que no he cambiado las prioridades con las que inicié mi ministerio. Todas las prioridades están condensadas en la inquietud misionera que me movía en mis comienzos ministeriales y que he ido desgranando año a año, unas con mayor intensidad que otras, en función de las posibilidades que he ido encontrado en la comunidad diocesana, con la que tengo que ir llevándolas adelante. El ministerio episcopal depende mucho de las condiciones de la diócesis. No obstante, te digo que a partir de ahora, en el tiempo que me quede de servicio episcopal, quiero dedicarme personalmente más a los sacerdotes; pretendo animar más la vida de oración, primero en mí, y luego en toda la comunidad diocesana, para que el encuentro personal con Cristo nos haga a todos discípulos suyos, a los que pueda enviar como misioneros a los ambientes que nos están esperando en nuestros pueblos y ciudades. Queremos que cada parroquia sea un misión y cada cristiano un misionero. No me olvido, no obstante, de que hagamos una sólida e integral pastoral ordinaria, pues sólo si ésta está bien encauzada se puede hacer una pastoral misionera. ¿Le preocupa la despoblación del campo? ¿Y la falta de clero? Mucho no, muchísimo. Nos estamos quedando sin niños y sin jóvenes. En muchos pueblos se nota una muerte lenta, que, como se sabe, en Extremadura viene de muy lejos. No obstante en los pueblos de norte, en los de las comarcas de la Diócesis de Plasencia, algunos fines de semana, fiestas y sobre todo en verano se recupera mucha vida. Son muchos los que conservan la vinculación con su pueblo y los que se sienten muy arraigados en su cultura y en sus tradiciones, también las religiosas. En cuanto al clero, en efecto, nos falta. Estamos ahora en un proceso de recuperación. No obstante, con algunas incorporaciones interesantes y generosas mantenemos el servicio pastoral básico en todas las parroquias. Y lo que es más importante, intentamos hacerlo con proyectos pastorales comunes que le da mucha unidad a la diócesis. Como especialista en catequesis, ¿ve alguna manera de recuperar a los jóvenes y que vuelvan a las parroquias? Yo siempre digo que en la pastoral juvenil hoy hay que trabajar con ilusión y esperanza, pero sabiendo que se suma de uno en uno. Queremos que haya muchos, pero también queremos que esos muchos hayan crecido porque los hemos cuidado con esmero uno a uno y poco a poco. Eso significa que hemos de esmerarnos en la iniciación cristiana, sobre todo siendo conscientes de que en ella estamos haciendo cristianos que lleguen a tener una rica experiencia de fe que les haga capaces de situarse en la vida ordinaria sabiendo responder a todas las situaciones que se le planteen desde su amor a Cristo y desde su pertenencia fiel a la Iglesia. Tenemos que ayudar a los jóvenes a encontrarse con Cristo y a sentirse a gusto en la Iglesia, a la que han de ver como servidora en el mundo, porque está cerca de los más débiles, de los pobres y de los sencillos de corazón. Y, por supuesto, siempre hemos de decirles la verdad en todo: no hemos nunca de ocultarles lo que significa vivir en Cristo y hacer vida su Evangelio. Quizás tengamos que ir poco a poco, como Jesús con el joven rico, pero los jóvenes no quieren que les dulcifiquemos las exigencias del seguimiento. Hay que exponérselas, aunque al final se vayan tristes porque conocieron la verdad y no han podido soportarla. Usted pisó barro durante años como cura de San Francisco de Sales, una barriada pobre de Mérida. ¿Lo de curas con olor a ovejas le suena a algo vivido? Pues sí, pastoralmente nací al sacerdocio entre el barro, mucho barro y mucha pobreza material y en muchos casos también espiritual. Pero tengo que decir que también aquella parroquia daba muchas pepitas de oro, algunas más escondidas, para las que había que escarbar más, y otras muy lucientes en su calidad humana y espiritual, y en su capacidad de compromiso eclesial y social. Esos diez años fueron maravillosos, siempre me sentí muy feliz y muy realizado sacerdotalmente, primero como coadjutor y luego como párroco. Muchos me han oído decir siempre que aquella experiencia fue un privilegio en mi vida. Allí me salieron los dientes sacerdotalmente y allí maduré; y puedo decir con humildad y con verdad que en mi ministerio como obispo no me han desaparecido los reflejos del estilo que asumí entonces. ¡Nadie sabe lo que fortalece el olor a oveja! El que sabe pisar con naturalidad ese terreno, tiene ya los pies curtidos para recorrer todos los caminos. ¿El estilo de Francisco está calando entre los obispos y los curas españoles? La verdad es que no sabría contestar; aunque sí me consta la entrañable simpatía de muchos por el estilo que Francisco está manifestando. No obstante, si de mi dependiera, me gustaría que lo más auténtico de este nuevo estilo, las intuiciones más evangélicas y las propuestas de un profundo cambio interior y también pastoral fueran poco a poco calando y nos trajeran la renovación que realmente necesita la Iglesia que ha de hacer la nueva evangelización. Creo que el estilo del Papa Francisco nos gratifica y nos conforma. Si me permite una confidencia: en la carta que le escribí para felicitarle me atreví a decirle, confieso que con cierta osadía y mucha presunción: "Muchos obispos necesitábamos la ratificación de un modo sencillo y cercano al Pueblo de Dios en el ejercicio de nuestro ministerio". Y eso se lo decía sólo con lo mostrado en los primeros días. ¿Ve a la gente de Plasencia ilusionada con el nuevo Papa? Lo mejor de la gente de Plasencia es que verdaderamente quiere al Papa. Quería con fervor a Juan Pablo II; se admiraba del lúcido, profundo y espiritual magisterio de Benedicto XVI, y ahora están encantados con los matices de genialidad evangélica que los hechos y las palabras de Francisco están poniendo. Y lo que sí compruebo es que, tras la sorpresa ilusionada, se está pasando a la respetuosa y filial acogida del liderazgo espiritual que en poco tiempo ha asumido el Santo Padre. ¿Guadalupe debería volver a Extremadura? ¿Para cuándo la resolución de ese ya largo contencioso? Yo pienso que sí; sobre todo porque la actual situación ante mucha gente daña la imagen de la Iglesia. Muchos fieles o ciudadanos extremeños se preguntan qué intereses puede haber para que esto no se resuelva como debería resolverse, amigable y fraternalmente. Yo considero que éste es un asunto de generosidad de una Iglesia con otra, la de Toledo con la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz, que fue creada (en sus tres Diócesis, Mérida-Badajoz, Plasencia y Coria-Cáceres) para darle unidad eclesial a Extremadura. Y no se puede olvidar que la Virgen de Guadalupe es eclesial y socialmente nuestro signo de identidad, nuestro "santo y seña". Y además de todos. ¿Qué el hecho de que esté en la Diócesis de Toledo no nos impide que la veneremos como Madre y Patrona? Desde luego. Pero sería más lógico, y así lo ve la inmensa mayoría de los extremeños, que estuviera en una diócesis con sede en Extremadura, y Toledo está en Castilla-La Mancha, aunque tenga territorio en esta Región. Nosotros valoramos mucho la dimensión hispanoamericana (Reina de la Hispanidad) de la Virgen de Guadalupe, y queremos que sea venerada en toda España; pero eso no puede empequeñecer ni anular la devoción del pueblo en el que ella ha querido mostrarse como madre y patrona. Todas las devociones crecen y se sostienen desde el fervor de los más cercanos. Si me pregunta que para cuándo la solución. Pues sinceramente no lo sé. Hubo tiempos mejores que los actuales en este asunto, en los que estuvo prácticamente resuelto. Pero las personas que entonces llevaron las gestiones ya no están y hay que continuar permanentemente reabriendo la petición. Y en eso estamos. ¿Le preocupa que comparen el caso de Guadalupe con el de Béjar, la zona de su diócesis que pertenece a Salamanca? Realmente sí me preocupa, sobre todo porque supone un falso planteamiento del problema. El asunto de Guadalupe no es territorial. Nunca se ha presentado así y Roma no lo entendía de ese modo. El asunto de Guadalupe es pastoral y espiritual. Lo que siempre se ha pedido es que el Monasterio-Parroquia-Santuario de la Nuestra Señora de Guadalupe estuviera en el marco eclesial y pastoral de la Provincia Eclesiástica de Mérida-Badajoz (Diócesis de Plasencia), por lo que significa Guadalupe para la Iglesia en Extremadura. Naturalmente siempre desde el respeto y la gratitud a los actuales custodios, los franciscanos. Si no fuera por Guadalupe y su significado espiritual para los extremeños, nadie plantearía nada, como sucede con Béjar. En este caso no solamente nadie plantea ni reclama nada, sino que, por el contrario, los católicos de allí se sienten totalmente integrados eclesialmente en Plasencia. Para ellos y para toda la Diócesis placentina, la vinculación histórica del ducado de Béjar desde sus mismos orígenes es un motivo de orgullo y hace que el obispo tenga hacia ellos una especial predilección. Los casos de Guadalupe y Béjar no son comparables. Justamente porque queremos tanto a los pueblos de los dos arciprestazgos que tenemos en Salamanca, entendemos especialmente que Toledo aprecie tanto Guadalupe; pero insisto en que la cuestión no es territorial, y por eso consideramos humildemente que se debería atender con generosidad nuestra petición, aunque para ellos suponga un gran sacrificio. Algunos titulares
"Destaco la alegría y satisfacción que pude comprobar en los sacerdotes cuando les mostré el edificio del seminario restaurado" "Plasencia, por ser una ciudad episcopal, le tiene mucho cariño a su obispo" "Le suelo decir a los sacerdotes que en el ministerio es muy importante querer y dejarse querer" "Confieso haberle dado a veces más importancia a esquemas pastorales teóricos que al sencillo y dedicado servicio pastoral" "Confieso haberme dejado llevar por algunos miedos a la hora de afrontar problemas y plantear cuestiones, que quizás hubieran necesitado más audacia evangélica" "El ministerio episcopal sabe mucho de la cruz de cada día, que a mi no me ha faltado" "El patrimonio religioso-cultural en los templos de esta Diócesis, como de todos es sabido, es riquísimo" "A partir de ahora, en el tiempo que me quede de servicio episcopal, quiero dedicarme personalmente más a los sacerdotes" "Nos estamos quedando sin niños y sin jóvenes. En muchos pueblos se nota una muerte lenta" "En la pastoral juvenil hoy hay que trabajar con ilusión y esperanza, pero sabiendo que se suma de uno en uno" "¡Nadie sabe lo que fortalece el olor a oveja!" "Creo que el estilo del Papa Francisco nos gratifica y nos conforma" "Muchos obispos necesitábamos la ratificación de un modo sencillo y cercano al Pueblo de Dios en el ejercicio de nuestro ministerio" "La gente está encantada con los matices de genialidad evangélica que los hechos y las palabras de Francisco están poniendo" "Guadalupe debería volver a Extremadura, sobre todo porque la actual situación ante mucha gente daña la imagen de la Iglesia" "Si me pregunta que para cuándo la solución. Pues sinceramente no lo sé" "Los casos de Guadalupe y Béjar no son comparables" "Los católicos de Béjar se sienten totalmente integrados eclesialmente en Plasencia"

 

Fuente: José Manuel Vidal, 10 de septiembre de 2013 a las 09:36

Para celebrar el 300 aniversario se inaugura la exposición más ambiciosa de la Academia en la Biblioteca Nacional de España comisariada por Carmen Iglesias y José Manuel Sánchez Ron Una cifra como 300 nos puede transmitir diversas sensaciones, ya sea mayor, longeva, antigua. Pero si hablamos de la Real Academia Española y de su buena salud, nos resulta una anciana joven. Una de esas instituciones que a lo largo de los años se ha ido adaptando a las circunstancias de cada momento y época. Para conmemorar semejante aniversario, se inaugura la exposición La lengua y la palabra. Trescientos años de la Real Academia Española en la Biblioteca Nacional de España y con la colaboración de Acción Cultural Española (AC/E). La exposición que "recrea la historia de la lengua se ha realizado en tan solo un año" cuenta Carmen Iglesias, una de sus comisarias. A través de diversas piezas se documentan los diferentes momentos y dificultades por los que ha pasado tanto la Academia como España. Dividida en ocho bloques "supone un viaje en el tiempo", asegura José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española. Una vuelta al pasado, a las batallas, guerras y conflictos acontecidos en territorio español. Y, a su vez, nos muestra la evolución del lenguaje a través de reyes, leyes, ilustrados y personalidades célebres de cada momento. La lengua y el habla: del sonido a la voz, es el título del primer bloque, donde se muestra el paso del habla al lenguaje y la diferencia entre lenguaje y lenguas. La segunda estancia narra cuando en el siglo XVIII "un grupo de Ilustrados se reúnen y crean el Diccionario de Autoridades, que no es más que la voz de personas ilustres del Siglo de Oro, financiado a raíz de la recaudación de los impuestos del tabaco que decretó Felipe V en 1723". Y así, pasamos de la Ilustración a una época de guerra y revolución, la invasión napoleónica y el levantamiento del Dos de Mayo. La RAE tras la invasión
Guerra y revolución: 1808-1812. España en el siglo XIX muestra la Transición del Antiguo Régimen a un sistema liberal-constitucional. Se pueden ver, aquí, varios "grabados que Goya pintó sobre los desastres de la guerra o la batalla de Vitoria", narra Iglesias. En esta época "el duque de Wellington selecciona las mejores piezas y se las lleva a Inglaterra, obras que Fernando VII, tiempo después, legitima a los británicos". Este bloque contiene, también, la Constitución de 1812 y un inédito autorretrato del Duque de Rivas.
Sección dedicada a homenajear a América. Con el paso hacia el sistema liberal llega un periodo de cierta estabilidad que se acentúa con la Restauración y propicia la modernización económica. Perola RAE sufrió durante el primer cuarto del siglo la ruptura que supuso la invasión francesa y la posterior guerra, culminando en el absolutismo de Fernando VII. Aun así, en el primer cuarto del siglo XIX se dan las independencias de las Repúblicas americanas, de modo que se hace "un homenaje", al territorio colonizado en España y América. La lengua nos une, a través de los documentos de Andrés Bello. El venezolano quiso evangelizar mediante la enseñanza obligatoria del español en todo el territorio de las Indias sin dejar de lado las lenguas autóctonas, por miedo a la fragmentación de la lengua al ritmo de las repúblicas. Así, "su propuesta fue enseñar español a todos los habitantes y no solo a los hijos de los caciques", asegura a comisaria. La primera académica
Llega la etapa isabelina y con ella la industrialización y la creación del ferrocarril y esto se muestra en el apartado Entre siglos. Y en lo que respecta a la Real Academia Española, "se da un giro importante entre finales del siglo XIX y principios del XX cuando se acepta a la primera académica, de tan solo 17 años, entre sus filas". Esta mujer sería María Isidra Quintina de Guzmán y la Cerda. Pero la misoginia occidental del siglo hará que ilustradas como Gertrudis Gómez de Avellaneda, Pardo Bazán o la mismísima María Moliner intentaran, inútilmente, ser parte de la institución. No sería hasta la instauración de la Democracia y en 1977, cuando se aceptara a Carmen Conde.
Selección de obras de Mingote y el perchero de la Real Academia Española. Y nos adentramos ya en Un agitado siglo XX: la lengua como ciencia, época en la que más se avanza en el método y uso del lenguaje. "Un siglo presidido por Menéndez Pidal que tuvo episodios de sombras en los cuales se pidió la independencia de la Academia", explica Carmen Iglesias. "Primero por parte de Fernando VII, luego Primo de Rivera, en 1936 por Decreto del Frente Popular firmado por Azaña y, finalmente, por Franco en tres ocasiones". Para finalizar la exposición hay una selección de obras de Antonio Mingote, el perchero de la Academia y el fichero donde se guardaban todas las fichas sobre las diferentes palabras escritas a mano. Al final de la muestra,Revolución cognitiva y tecnológica. El paso al siglo XXI, muestra el estudio y análisis moderno de la lengua y la incursión de la Academia en la galaxia de Internet. Y ahí estamos.

 

Fuente:
SAIOA CAMARZANA | Publicado el 25/09/2013

La Universidad de Salamanca lanza una Biblioteca virtual dedicada al influyente impresor italiano, el artista que logró que en sus obras "callara el texto y hablara el tipógrafo". Hablamos con Pedro M. Cátedra, su director En la figura de Gianbattista Bodoni (1740-1813), uno de los impresores más notables y reconocidos de la historia, confluyen varios toques de genio. De un lado fue un hombre de la técnica, un adelantado a su tiempo que introdujo importantes avances en las máquinas de imprimir. De otro, un esteta, el artífice de un estilo tipográfico que revolucionó el libro clásico bajo los parámetros de la exclusividad y la perfección. Aquellos tipos que ansiaron los hombres más poderosos de su época han llegado hasta nuestros días.Bodonianos son el logo de Zara, el de Lancia, el de Armani, el del grupo de Nirvana... Confesos enamorados de su alargada elegancia eran también los poetas de la Generación del 27. A estos dos dones hay que añadir un tercero, el que internacionalizó la figura de este impresor que trabajó en Roma y en Parma y que vendió libros a Inglaterra, a Francia y a España: Bodoni era pura ambición. Le dio a su trabajo una importancia capital, hasta el punto de que en sus volúmenes la letra llegó a estar por encima del contenido. ¿Qué significa esto? Que hace 200 años ya estaba ejerciendo como un diseñador gráfico, convirtiendo el abecedario en arte. Rompiendo el triste silencio ante el bicentenario de su muerte, que se celebra este año, acaba de nacer la Biblioteca Bodoni, una iniciativa de la Universidad de Salamanca para la investigación y difusión de su obra dirigida por Pedro M. Cátedra y potenciada también por nombres como Franco María Ricci, uno de los diseñadores de prestigio internacional que más uso ha hecho de la herencia del tipógrafo. No es baladí que esta Biblioteca nazca en España, pues el Ducado de Parma, donde trabajó Bodoni, era un protectorado muy atendido de la Corona española, "una especie de Estado satélite, borbónico y Europeo, que explica que el único título que exhibiera Bodoni fuera el de Tipógrafo del Rey de España". Lo cuenta Cátedra, uno de los mayores conocedores de su obra y, a la vez, un ávido coleccionista de libros con la firma de este hombre que llegó a definirse como "íbero". El insólito perfil de Bodoni impulsó este proyecto de investigación que ha desembocado en un portal al que puede acceder tanto un lector con curiosidad por la actividad intelectual en el pasado como un estudioso de la vida y la obra de un personaje histórico que fue conquistando cada vez un espacio mayor en los libros: "Llegó a eliminar las ilustraciones en muchos casos e incluso publicó distintas opciones del mismo título, como esos artistas que pintan una catedral con distintas luces". Su preocupación por el prestigio, amplía el catedrático, se deja ver en sus epistolario, incluido en el portal y entre el que sorprenden destinatarios como Napoleón, José Bonaparte y Benjamin Franklin. "En sus cartas están representadas las primeras autoridades europeas, lo que da cuenta de su internacionalidad", insiste Cátedra, que confía en que la Biblioteca llegue a albergar 4.000 epísolas. "La autobiografía es insincera, pero cuando disponemos de miles de misivas podemos apreciar la personalidad del que escribe con facilidad, como sucede en aquellas en las que protestaba por el nombramiento de un nuevo ministro, inculto, y declaraba que ante tal panorama abandonaría Parma y pondría rumbo a España por un plato de lentejas". Además, la Biblioteca Bodoni se completa con monografías realizadas o no al hilo de la investigación, tanto por autores españoles como por extranjeros, y con la publicación de estos estudios por parte de Ediciones Universidad de Salamanca. El carácter único de Bodoni también se deduce de su afán perfeccionista, de su constante reivindicación de la condición de artista y de su capacidad para ser original por encima de lo comercial. "Todo forma parte de esa personalidad apabullante que impresionó a los viajeros que, llegados de todas partes, acudían a visitar su taller", recuerda Cátedra. De alguna manera, esta Biblioteca virtual paliará el sorprendente vacío que en las bibliotecas españolas hay de volúmenes suyos, sobre todo en comparación con las colecciones italianas o francesas: "Los libros de Bodoni circulan a precios disparatados porque siempre fue muy exclusivo, muchos los publicaba para la distribución entre amigos. Hay libros que son emblemáticos y muy buscados, como el Horacio de 1791, promovido por un español, José Nicolás de Azara, y que es el primer gran libro neoclásico de la imprenta europea, al igual que el Manual tipográfico, que no pudo ver terminado y que incluye todos los tipos que tenía en la imprenta". Cátedra lanza por último una reivindicación respecto al tipógrafo, apenas estudiado en España a pesar de su vinculación con el país: "Me temo que su aniversario va a pasar sin pena ni gloria, porque esta Biblioteca no es un acto de conmemoración. Me resulta extraño que nadie haya tenido la inteligencia de reivindicar como Marca España a Bodoni y darle un aire internacional a esas celebraciones que habitualmente se hacen para consumo interno, con la vista en el ombligo. Es una pena".

Fuente: MARTA CABALLERO | Publicado el 19/09/2013

El literato ha sido incinerado en el tanatorio de Palafrugell, en una ceremonia íntima El poeta Juan Luis Panero murió el pasado lunes en Torroella de Montgrí (Girona) víctima de un cáncer y hoy ha sido incinerado en una ceremonia familiar en Palafrugell. Nacido en Madrid en 1942, el pasado día 9 había cumplido 71 años. Era el mayor de los tres hijos del poeta Leopoldo Panero y junto a sus hermanos, Leopoldo María y Michi, fallecido en 2004, protagonizó el mítico documental de Jaime Chávarri El desencanto (1976), una demolición en toda regla de la familia tradicional española. En aquella película Juan Luis hacía el papel de esteta decadente, una señal de su afición al fracaso porque el viento de la época era más favorable al malditismo de su hermano Leopoldo, uno de los nueve novísimos de Castellet. Juan Luis Panero siempre fue un poeta de línea clara, narrativo, clásico en el mejor sentido de la palabra, borgiano en lo que ese adjetivo tiene de confusión entre vida y literatura. Durante buena parte de su carrera, su obra estuvo relegada por la atención que suscitaba la de su torrencial hermano Leopoldo –el loco oficial de la literatura hispana- y por las corrientes neovanguardistas del 68. El giro hacia la claridad que dio la lírica española en los años ochenta del siglo pasado rescató una voz poética que se había iniciado en aquel emblemático 1968 con A través del tiempo, que en 1985 recibió el Premio Ciudad de Barcelona por Antes que llegue la noche y que tres años más tarde se convirtió en el primer ganador del Premio Loewe con Galería de fantasmas. En 1997 la editorial Tusquets publicó su Poesía completa, que incluía seis libros. Más tarde llegaría Enigmas y despedidas (1999), un paso más en un camino cada vez más consciente del paso del tiempo, es decir, de la muerte. Fue su último libro de poemas. Meses después de su publicación aparecería Sin rumbo cierto, sus memorias conversadas con el profesor y crítico Fernando Valls. Con él obtuvo el Premio Comillas de autobiografía. Después de pasar largas temporadas en Latinoamérica, donde trabó amistad con autores como Juan Rulfo, Octavio Paz o el propio Borges, Juan Luis Panero se instaló con su esposa en Torroella de Montgrí. De allí solo salía para coloquios y lecturas de poemas en los que declamaba cavernosamente sus versos, se interesaba por el trabajo de los más jóvenes, bebía vino blanco y recibía sin engolar la figura la admiración de lectores para los que ya no era el hijo de ni el hermano de sino el autor de una obra tan cargada de la literatura de los otros –Eliot, Cavafis, Cernuda- que resulta absolutamente personal, inconfundible. “Frente a mí, imperturbables, desveladas,/pasan, en silencio, vida y muerte,/evitando, con un rictus cansado,/este fantasma insomne, este papel en blanco,/esta hoguera apagada que perdura”. Son las palabras finales de un poema de su primer libro. Podrían haberlo sido del último porque Juan Luis Panero escribió siempre variaciones sobre un mismo tema: su vida, la vida, la muerte, su muerte.
'Extraño reino' (publicado en Babelia en 2002) JUAN LUIS PANERO Un sueño desolado y exacto real e irreal como la vida y una misteriosa escenografía, inquietantes ilustraciones de novela gótica o borrosas prisiones de Piranesi, y entre ruinosos arcos, derrotados muros, los rostros de algunos desaparecidos, palabras imprecisas -sueño dentro del sueño- y la mirada intensa de una mujer salvada del tenaz estrago de los años. La sensación de estar en un infierno helado y, de pronto, al despertar la luz del sol, inesperada y brillante luz de enero. Con toda esa materia derrumbada y el repetido rumor del reloj de la muerte he construido este extraño reino: espejos rotos donde el sol se refleja.

 

Fuente: JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS / ABC

Cheles rinde homenaje al poeta Juan Bautista La casa de la cultura de Cheles ha acogido un homenaje al poeta Juan Bautista Rodríguez Arias, al cumplirse el centenario de su nacimiento. Asistieron más de 100 personas, entre ellas hijos y nietos del poeta. Recordaron la vida personal y profesional Jacinto Gil Sierra, cronista de Cheles; Marisa Rodríguez Abancéns, hija de Juan Bautista; Feliciano Correa Gomero, cronista de Jerez y José Iglesias Benítez, poeta.
Contrata el Depós

Salvador Vaquero (Premio Cáceres de Novela Corta 2012) 14/09/2013 Nació en Don Benito allá por 1959, pero se crió en las montañas colombianas de donde procedía su padre, por eso tal vez Antonio María Flórez Rodríguez imprime el fuego latino en sus composiciones. Su biografía nos conduce a la profesión de médico cirujano y doctor en Fisiología, además de a una extensa vida cultural en la que encontramos a un poeta abierto a todo tipo de influencias, con obras como Poemillas de amor antiecológicos , 1993, El círculo cuadrado , 1987, La ciudad , 2001, Desplazados del paraíso , con el que obtuvo el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Bogotá 2003, El arte de escandalizar , 2004, Corazón de Piedra , 2011, y Bajo tus pies la ciudad , 2012. Cosmopolita y temperamental, su poesía no deja lugar a la indiferencia ni al sosiego de los sentimientos, porque, tal como reza en uno de los poemas de su último libro: "El amor es un fuego/ que me arde por todas partes".
--Define a Antonio María Flórez --Un tipo soñador y confiado pero ya muy escéptico; entrañable con los míos y cercano con la gente; curioso hasta la obsesión con ciertos temas como la muerte, la violencia, el desamor o la vida de mis abuelos. Y temperamental, bastante. Y muy luchador, sin desmayo.
--¿Te sientes más cerca de la literatura hispanoamericana? --Me siento muy cerca de ella y me considero parte de ella, sin desdeñar mi condición de extremeño y de ciudadano del mundo. Leo a autores de muchos países de otras lenguas porque creo que eso me enriquece bastante y me permite esa otra forma de viajar tan enriquecedora que se logra a través de la palabra escrita y la imaginación. --¿Qué supuso en tu andar como escritor el ser finalista del Felipe Trigo de novela? --¿La primera, la segunda o la tercera? En todo caso, un acicate para intentarlo de nuevo, para procurar escribir mejor y para entender que no a todo el mundo le gusta o entiende lo que escribes.
--Autores latinoamericanos imprescindibles para tus letras --¡Tantos...! Gabo, Mutis, Paz, Neruda, Borges, Cortázar, Manoel de Barros, Rubem Fonseca...
--¿El paraíso es una hermosa ilusión en la mente de Dios, tal como dices en uno de tus poemas? --Ese es un verso de un poema juvenil mío muy intuitivo que aún me asombra por su contundencia y todo lo que sugiere. Lo escribí en homenaje a X-504, un poeta nadaísta colombiano que hizo un Apólogo del paraíso que me impactó sobremanera y me puso a parir ocurrencias sentenciosas y a dudar de todas las convicciones que me impusieron desde la Iglesia. Sí, sigo pensando eso, el paraíso es una hermosa ilusión en la mente de Dios y en el corazón de los hombres.
--Afirmas que haces poesía porque a veces navegas alucinado entre el sueño y la realidad, pero ¿la creación literaria no es una forma desesperada de buscar la inmortalidad? --No aspiro a tanto. No me desespera la inmortalidad. Eso sí, tal vez dejar alguna huella que sirva a otros para seguir el camino. Mi poesía es alucinación, testimonio de esos ensueños contaminados de realidad que son la sustancia de mi existir.
--¿Has conseguido poner en contacto los distintos mundos que habitas a través de tus poemas? --Por supuesto. Algunos de ellos son el reflejo de esa conexión.
--¿El escritor debe estar al margen de la política o la escritura puede ser un arma de compromiso político? --Comparto la idea del recientemente fallecido Seamus Heaney de que su trabajo "es un pulso entre lo lírico y lo cívico". Mi obra poética, desde sus inicios, tienen un serio compromiso con la humanidad desde lo cívico, estoy muy sensibilizado con algunos de los más graves problemas del Hombre como la violencia y el desplazamiento forzado, sin dogmatismo ni militancia seudopolítica, hasta el punto de formar buena parte del sustrato de mi obra poética más emblemática como Desplazados del paraíso y En las fronteras del miedo.
--¿La situación política marca la marcha del panorama literario? --No debiera. Pero la literatura tampoco hubiera de ser ajena a la realidad sociopolítica.
--¿Internet es una ventana a la edición o la guillotina de la creación? --Ni lo uno ni lo otro. Eso sí, ayuda en la difusión de la obra literaria.
--Un viaje inolvidable --Muchos, pero ahora vale traer a colación el que he hecho este verano con mi hijo por el Efeso y el Adriático. Ver su cara de asombro y arrobamiento en Dubrovnik, Venecia o Atenas no tiene precio.
--Un secreto inconfesado --Si lo confesase ya no sería secreto y seguro que traería cola como El último beso.
--Un reto como escritor --Escribir cada vez mejor.
--Una reflexión ante la vida --Somos, a pesar de nosotros. El cuerpo es límite y el sueño emblema.
--Una canción que recuerdas con cariño --Voy por tu cuerpo , de Luis Pastor.
--Un rincón donde sentir la paz --En Marquetalia, el pueblo de mi padre, en los andes colombianos. Había un lugar en la finca cafetera familiar adonde me trepaba a oír, cubierto por la sombra de los guaduales, el arrullo de un arroyo de donde sacaban antaño piedrecillas de oro los malchitas, aquellos indígenas pobladores ancestrales del lugar.
--Un libro de cabecera --El amor en los tiempos del cólera de García Márquez.
--¿Cómo te gustaría que te recordaran? --Como el ser luchador que soy, como el amigo leal que soy de mis amigos. Y de pronto por alguno de mis libros.
--Un lugar donde reposar para siempre --En la montaña o el mar. No muy lejos de mis seres queridos.
Fuente: Preiodico Extremadura

Congreso XV

1 Cartel XIV Jornadas Hernan Cortes

Abierta la inscripción para el congreso Frey Nicolás de Ovando: el extremeño que organizó el Nuevo Mundo

Formulario de Inscripción Asistentes

1 Cartel XIV Jornadas Hernan Cortes

Últimas Noticias


Con el patrocinio de la
JUNTA DE EXTREMADURA
Consejería de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes


 

Agenda

More in Agenda  

Últimas Publicaciones

  • Inventario de Publicaciones
    MEMORIAS (Trabajos de investigación de historia y arte de Extremadura)   Memorias de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes I. -- Trujillo: Real Academia de...
More in Publicaciones  

Boletines

More in Boletín