El sábado 19 de septiembre de 2026 fue investido académico de Honor de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes el arquitecto don Rafael Moneo Vallés en el transcurso de una solemne ceremonia celebrada en el Palacio de Lorenza bajo la presidencia de la directora de la institución, doña María del Mar Lozano Bartolozzi y en presencia, entre otras autoridades, de la presidenta de la Junta de Extremadura, doña María Guardiola.

Con el ritual acostumbrado, la ceremonia comenzó con la lectura del acuerdo de nombramiento de don Rafael Moneo y su entrada en el salón de actos de la Real Academia, acompañado por los académicos numerarios doña Trinidad Nogales Basarrate y don José Julián Barriga Bravo. El salón se encontraba repleto de público y con la presencia en el estrado de un numeroso grupo de académicos numerarios. Ocupaban lugares destacados, aparte de la presidenta de la Junta de Extremadura, la presidenta del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, doña María Félix Tena Aragón, la alcaldesa de Trujillo, doña Inés Rubio, el vicepresidente primero de la Asamblea de Extremadura, don Domingo Expósito, y el subdelegado del Gobierno en Cáceres, don José Antonio García Muñoz.
Abierta la sesión, la directora de la RAEX dio la palabra al nuevo académico para que pronunciara su discurso de investidura con el título: “Disquisiciones en torno a la catedral de Plasencia/ Abierto elogio de su arquitectura”. Don Rafael Moneo Vallés comenzó recordando una reciente visita a la Catedral de Plasencia y sus reflexiones sobre la entidad de las obras de arquitectura y cómo la vida y el uso de los edificios explican lo que son. Reconoció que siempre había tenido predilección por la Catedral de Plasencia, como bien lo prueba que, hace ya más de 60 años, en 1964, eligiese una imagen de sus esbeltas columnas como portada de la traducción al castellano del libro de Bruno Zevi “Architettura in nuce”. “El asombroso espacio de la Catedral placentina -dijo- me impactó de tal manera que me obligó a acudir a los libros que tenía a mano y a pasar a limpio la respuesta a las cuestiones que la lectura de los mismos planteaba”. En este sentido manifestó que la Catedral placentina se resiste a ser vista como otras catedrales españolas porque, entre otras razones, “interior y exterior en Plasencia se ignoran”.

Tras estas primeras impresiones, el nuevo académico de Honor hizo un recorrido histórico por las distintas fases que integran el complejo catedralicio. “No puede sorprendernos – manifestó don Rafel Moneo- que el obispo Gutierre de Toledo piense en una nueva Catedral cuando llega a su pontificado en 1496, máxime teniendo en cuenta que, a finales de la segunda mitad del siglo XV, en los territorios en que conjuntamente gobernaban ‒después de un complejo y atormentado proceso‒ Isabel, Reina de Castilla, y Fernando, Rey de Aragón, se advertía ya un cierto bienestar que se traducía en notable actividad constructora. Y puede que hubiese fundadas razones para más que duplicar la superficie de la Catedral, imponiendo, como condición previa, que no se demoliese la existente en tanto durasen las obras. Entre ellas, estaría sin duda el tamaño que esta tenía, incapaz de atender la creciente piedad de los placentinos que no se sentían bien representados en la Catedral Vieja, dado su agotamiento, el inevitable envejecimiento formal y litúrgico, así como el que otras ciudades vecinas, pongamos por caso Salamanca, también estuviesen enfrentándose a similares cuestiones”
Se refirió seguidamente a las influencias que en una ciudad como Plasencia han jugado siempre los estamentos eclesiásticos, obispo y cabildo, la Catedral ‒sede de los mismos‒ como piezas capitales en su existencia. “Hay que pensar, por tanto, -añadió- que una cuestión como la Nueva Catedral de Plasencia había sido discutida en tiempos anteriores y que la decisión tomada al respecto pasaba por tener en cuenta la opinión de placentinos como Don Juan de Carvajal (Cardenal en Roma), Don Álvaro de Zúñiga (Conde de Plasencia) y, más tarde, uno tan importante como Don Bernardino López de Carvajal (que después sería obispo de Plasencia y Cardenal en Roma), lo que da pie a conjeturar que un proyecto tan importante para su ciudad natal no se produjese sin su conocimiento y aquiescencia, máxime sabiendo que le interesaba la arquitectura y que él fue responsable de que se encargase el proyecto de San Pietro in Montorio a Bramante. Realmente sería una gran cosa que apareciesen documentos en los que quedase claro a quién correspondió la decisión de establecer que la Catedral Nueva de Plasencia debía absorber, englobar, envolver, a la Vieja, manteniéndola como tal en tanto se llevaban a cabo las obras de construcción de la Catedral Nueva”
Examinó a continuación, desde el punto de vista arquitectónico, la contribución de cada uno de los arquitectos que intervinieron en las diferentes fases constructivas y sus respectivas aportaciones técnicas. En este sentido estudió el proyecto y realización de Enrique Egas, que realizó las primeras trazas o planos de la nueva catedral y dirigió la fase inicial del proyecto. Francisco de Colonia y su participación en las primeras etapas y en el desarrollo de las trazas. Juan de Álava, una de las figuras fundamentales ya que Intervino en la estructura y alzado y es el autor de la fachada principal, terminada en 1558. Diego de Siloé, a quien se atribuye principalmente la fachada del Enlosado, construida aproximadamente entre 1538 y 1548. Alonso de Covarrubias que intervino en distintas fases del proyecto. Pedro de Ibarra, que participó como maestro en las obras y Rodrigo Gil de Hontañón que fue uno de los maestros más importantes de la obra.
Don Rafael Moneo, ilustró su intervención con numerosas imágenes tanto de la catedral placentina como de otros monumentos significativos de los diferentes estilos constructivos catedralicios.

Terminó su discurso, que fue distribuido al final de la ceremonia a los asistentes, con estas reflexiones de futuro: “La Catedral de Plasencia debe seguir viviendo tal y como la conocemos hoy. Sabiendo más, si se quiere, acerca de su pasado, pero no pretendiendo que un mayor conocimiento nos lleve a intervenir en ella con preocupante impunidad. La Catedral de Plasencia es un asombroso edificio en el que queda reflejada la vida de toda una ciudad, importando esta tanto más que la mera autoría de una arquitectura que hoy parece que sea la única preocupación de un crítico de la arquitectura del siglo XXI. “Pensar que en ella se dan cita la Catedral Vieja, las murallas, el claustro, su sala capitular, la Catedral Nueva y su misteriosa y siempre resbaladiza historia, la Sillería del maestro Rodrigo Alemán, el proyecto que hubiera llevado a que una Catedral completa y nueva hubiera permitido competir con la Catedral de Segovia… son episodios que posiblemente permiten ser estudiados uno a uno, en tanto que el “todo”, afortunadamente, se resiste a ser “embalsamado”.

Respuesta al discurso de investidura
A continuación, doña María del Mar Lozano Bartolozzi procedió a dar respuesta al discurso de investidura del nuevo académico, al que calificó de “personalidad internacional que ha cambiado la imagen cultural de nuestra región extremeña con sus obras de arquitectura”- Recordó , por otra parte, que el edificio en el que tiene su sede la Real Academia en Trujillo, palacio de Lorenzana, ha cumplido en el mes de octubre pasado veinticinco años desde su inauguración—, rehabilitado por uno de los más fieles colaboradores del nuevo académico, el arquitecto Rafael Mesa, y su compañero, el arquitecto Jesús García.
Pasó seguidamente a considerar la biografía académica y profesional de don Rafael Moneo Vallés: académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, y de honor de la Real Academia Gallega de Bellas Artes. También es miembro de la Accademia Nazionale di San Luca di Roma. Miembro honorario del Real Instituto de Arquitectos Británicos y doctor honoris causa por varias universidades dentro y fuera de nuestras fronteras. Sin duda, la enseñanza es una de sus facetas más queridas por él, por eso, a las cátedras en Barcelona y Madrid, se unen las experiencias en universidades foráneas, como Princeton y ser chairman de la Universidad de Harvard, donde fue decano del departamento de Arquitectura.
Se refirió también a los premios y las distinciones internacionales que ha recibido en Francia, Japón, Estados Unidos, Suiza, Inglaterra, Suecia; como el Premio Pritzker en 1996, considerado el Nobel de la Arquitectura; el Premio Piranesi de Roma en 2003, un premio de trayectoria profesional, centrado en el diálogo entre la arquitectura, la arqueología y el paisaje, o el León de Oro de la Bienal de Venecia de arquitectura, en el que destacaron su "destreza poética" y su influencia en la arquitectura, en 2021. Otros muchos premios son nacionales, como la Medalla de Oro de las Bellas Artes (1992), el premio Príncipe de Viana de Navarra (1993), la Medalla de Oro de la Arquitectura Española (2006), el premio Príncipe de Asturias de las Artes (2012) y la insignia de Honor del Colegio Oficial de Arquitectos de Extremadura (2024).

Recordó la doctora Lozano Bartolozzi la celebración en 2024 de una exposición en la Casa de Cultura de Don Benito titulada “Rafael Moneo en Extremadura”, que recogía todos los proyectos hechos en la región, recopilados en un documentado libro catálogo. En él -afirmó- podemos ver y leer sus cinco proyectos. Todos son apuestas por el diálogo con el lugar, o con los edificios colindantes, como el respetuoso refectorio de la Hospedería del Monasterio de Guadalupe (1991-1994); la citada casa de cultura de Don Benito con sus proteicos lucernarios (1991-1997), y el edificio de Confederación Hidrográfica del Guadiana en Mérida (1991-2007), integrado con las ruinas romanas y el sensible reflejo de lo construido en una amplia y paisajística lámina de agua.
Recordó que fue Hernández Gil quien, por sus responsabilidades en el Ministerio de Cultura, quien le encargó el proyecto del nuevo Museo Nacional de Arte Romano de Mérida. Una obra destacada, pero no la única, para albergar los legados de la cultura, pues han sido otros museos los que a lo largo de la geografía nacional e internacional han sembrado su impronta, como, entre otros más, el de Estocolmo; la Fundación Pilar y Joan Miró, en Mallorca; el Museo Thyssen-Bornemisza, o el ya citado de la Universidad de Navarra. Hoy nos encontramos con la terminación de su ampliación (2011-2025) que ayer fue inaugurada, para albergar, entre otros, un espacio expositivo y un salón de actos.
Se refirió más adelante a la que, a su juicio, es la característica principal de su obra: su mirada hacia la arquitectura; la de un contemporáneo de ese oficio que basa el análisis en entender cómo la historia trabaja con el material de proyecto y como soporte intelectual, no como fin en sí misma. “En su práctica arquitectónica -afirmó-, Moneo siempre ha observado la historia de la construcción y el uso de los edificios, su capacidad simbólica, su complejidad técnica y su relación urbana o territorial, y en su discurso vemos además el interés por las tipologías que, también en distintos momentos históricos, han concentrado las mayores ambiciones de la arquitectura. Muchos de sus edificios, por su naturaleza, son guiños a las construcciones monumentales de distintos tiempos”
“Moneo -añadió- considera que la de Plasencia, como otras grandes catedrales, se distingue por su diversidad y por ser testimonio de la vida en el tiempo, dando lugar a episodios distintos. Pero esta catedral es especialmente entendida como un organismo vivo, resultado de decisiones acumuladas y de tensiones entre sistemas espaciales distintos, más que como una mera superposición de fases históricas”
La directora señaló por último que su ingreso en la RAEX va a suponer la llegada de una nueva savia para la corriente humana e intelectual de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes.
A continuación, la directora de la institución entregó el título de académico de Honor a don Rafael Moneo.
Finalmente, la doctora Lozano Bartolozzi se refirió al papel que la RAEX juega en la difusión y en la investigación del patrimonio cultural de la Comunidad. A este respecto manifestó: “Permítanme dirigirme expresamente a la presidenta, María Guardiola, para manifestarle que esta institución ha estado siempre al servicio de los extremeños, poniendo a disposición de nuestra tierra el inmenso caudal de conocimientos y experiencias que atesoran sus integrantes, fruto de una tan dilatada trayectoria intelectual y académica como los aquí presentes. Desde el rigor, el conocimiento y la ciencia, nos tendrán siempre al servicio de Extremadura, como venimos haciendo de manera constante a través de nuestros congresos, jornadas, exposiciones y demás actividades académicas.
Quiero también destacar, porque sé que coincide plenamente con uno de los objetivos de su Gobierno, la celebración de los Congresos Internacionales desarrollados en años consecutivos, dedicados a rescatar, estudiar y profundizar en los vínculos históricos entre Extremadura y América. En ellos han participado expertos internacionales de la máxima solvencia, procedentes de ambas orillas del Atlántico, contribuyendo a actualizar y enriquecer el conocimiento académico sobre grandes protagonistas de la historia americana, como los doce frailes franciscanos que evangelizaron en México y sobre Hernán Cortés. una de las figuras más importantes de la historia extremeña. Y continuaremos esa labor, nuevamente con la colaboración de su Gobierno, el próximo otoño, cuando celebraremos un nuevo Congreso Internacional dedicado a una de las grandes figuras de la presencia de España en América: Frey Nicolás de Ovando, el extremeño que organizó el Nuevo Mundo. Estoy convencida, querida presidenta, de que la colaboración que su Gobierno presta a esta Casa contribuirá siempre a acrecentar y proyectar el prestigio histórico, intelectual y cultural de Extremadura, un patrimonio que todos tenemos la responsabilidad de preservar, estudiar y difundir.
Finalizado el acto, la presidenta departió con los miembros de la RAEX en el jardín del Palacio de Lorenzana.
