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La iglesia de San Martín, una de las más antiguas de la ciudad y donde se encuentra el magnífico retablo de Luis de Morales de 1570, vuelve a abrirse hoy al turismo con importantes mejoras para poder admirar y comprender una de las piezas artísticas más importantes de Plasencia. Rebautizado para el turismo como Espacio Luis de Morales, el templo ha sido dotado de un avanzado sistema de realidad aumentada mediante el que, por medio de alguno de los 30 iPad disponibles, los visitantes tendrán de forma interactiva los datos tanto del retablo como de la iglesia que lo alberga, además de las rutas por el patrimonio eclesiástico de la ciudad.

La iglesia de San Martín tan solo tiene culto una tarde a la semana y el resto del tiempo permanecía cerrada. Hace unos meses el Obispado la abrió a las visitas en lo que fue una primera fase de prueba del proyecto que ahora culmina. A partir de hoy puede visitarse de martes a sábado de 12.00 a 14.00 y de 16.00 a 18.00 horas (de 17.00 a 19.00 en verano). El precio de la entrada individual es de 2,50 euros y de 1,5 para grupos. Al igual que ocurre en la catedral, los nacidos o empadronados en Plasencia no pagan, salvo si quieren acceder a uno de los iPad interactivos, en cuyo caso tendrán que abonar 1,50 euros.

La delegada de patrimonio de la Diócesis de Plasencia, Mercedes Orantos, resalto ayer durante la presentación de la reapertura la importancia de «interpretar el patrimonio, no solo mostrarlo», idea que fue reforzada por el vicario de patrimonio, Antonio Luis Galán, quien dijo que este sistema interactivo permite al visitante un «diálogo» con la pieza que le permite descubrir «su significado profundo» una vez que se la contempla no sólo como una obra de arte sino también a la luz del «culto» para el que fue creada.

Por su parte el alcalde, Fernando Pizarro, destacó que la Diócesis placentina se encuentra «a la vanguardia del tratamiento turístico» de su patrimonio. Además, reivindicó a Luis de Morales como placentino, pues aseguró que ha aparecido documentación que apunta a «la posibilidad firme de que naciera aquí». Lo corroboró la delegada de patrimonio, quien aclaró que en ningún caso quieren entrar en polémicas con Badajoz, ciudad a la que se atribuye el nacimiento del destacado artista extremeño. El obispo, José Luis Retana, aplaudió el trabajo que lleva a cabo el equipo de patrimonio de la Diócesis para «hacer de Plasencia una ciudad bellísima».

El funcionamiento del nuevo sistema interactivo fue explicado por Julio González como presentante de la empresa madrileña J.G. Delval, que ha sido la encargada de implantarlo. Los visitantes recibirán a la entrada uno de los 30 iPad existentes. Cuando la cámara del dispositivo enfoca a cualquier punto de la iglesia o del retablo va apareciendo en la pantalla la información sobre cada uno de los elementos. Además, un sistema de geolocalización permite ubicar la posición con exactitud. Se puede acceder a los datos relativos a la iglesia, el retablo y cada uno de sus elementos, así como a la vida y obra de Luis de Morales. Además hay un apartado con un mapa interactivo en el que se detallan los 23 lugares que forman la ruta del patrimonio religioso placentino, y otro dedicado especialmente a la visita de las catedrales.

En uno de los laterales de la iglesia se han instalado dos grandes pantallas con un dispositivo que pueden utilizar los visitantes para acceder allí a la misma información que se encuentra disponible a través de los iPad.

Mercedes Orantos avanzó que el mapa de la ruta eclesiástica de la ciudad estará disponible próximamente en una aplicación que cualquiera podrá descargarse en su teléfono móvil. También está previsto incorporar al sistema interactivo de San Martín un apartado con información adaptada a escolares sobre cómo se fabrica un retablo.

Fuente HOY

El Boletín Oficial del Estado (BOE) ha publicado este jueves la resolución de la Secretaría General de Cultura por la que se inicia el proceso para nombrar Bien de Interés Cultural con la categoría de Zona Arqueológica a la Peña Buraca, en Piedras Albas, población cacereña situada en las cercanías de Alcántara (Cáceres) y de la frontera portuguesa.
La Piedra Buraca, también conocida como El Canchal de los Ojos, es un asentamiento con una extensión aproximada de 4 hectáreas, en el que abundan restos constructivos, tumbas y lagares, según recoge la resolución.

No obstante, entre todas estos «destaca la piedra horadada» que le otorga su nombre, que se ha interpretado como la simbolización de una cabeza con dos ojos grandes en la cara.
Se ha ligado tradicionalmente con un santuario prehistórico. Sin embargo, esta asociación se ha realizado sin fundamentación científica, carece de base arqueológica pues allí, aún, no se ha realizado excavación alguna capaz de confirmar esta posibilidad. «Los huecos, excavados con picos y a distintas alturas y tamaños, parecen ser soporte de vigas, y una hendidura en forma de ángulo podría ser la cubierta de un edificio que aprovecha el cancho como si fuera el hastial».
En sus proximidades, se alzan tres lagares rupestres con sus dos elementos característicos, la plataforma de prensado/pisado y la cubeta de recogida.
Decenas tumbas rupestres se abren en los terrenos que circundan la Peña Buraca. Entre ellas se observa una gran variedad, tumbas antropomorfas, geminadas, infantiles, con rebaje en la cabecera e incluso una tumba con dos huecos destinados a albergar cabeza y los pies de la inhumación.
Así, el origen del asentamiento, según se explica en la publicación del BOE, «se podría situar en el bajo imperio».
Por todo ello, el Secretaria General de Cultura ha entendido que este yacimiento posee «una serie de valores histórico-patrimoniales, merecedores de ser declarados Bien de Interés Cultural con categoría de Zona Arqueológica».
Área arqueológica
La Peña Buraca, que ha sido identificado tradicionalmente con un santuario prehistórico es, en realidad, el elemento más reconocible de unconjunto arqueológico en el que abundan lagares excavados en la roca, numerosas tumbas talladas en la piedra, altares, restos cerámicos de amplia cronología y otras estructuras de difícil interpretación.

Su nombre se debe al trabajo que presenta uno de sus lados, que muestra dos cavidades de gran tamaño, popularmente conocidos como 'ojos': El 'ojo derecho' es la cavidad más grande. En él se observan las huellas del pico o herramienta similar que se habría utilizado para su construcción. Alrededor de este ojo, se aprecia una especie de marco, rebajado, con forma de trapecio, achaflanado en los vértices, así como una serie de agujeros trabajados, de grandes dimensiones. En la parte baja del ojo se constata cómo se ha rebajado la roca, con el fin de poder acceder con más facilidad al hueco que pudo ser utilizado como hornacina o alacena.
El 'ojo izquierdo', aunque de menor tamaño, y emplazado una menor altura que el anterior, comparte con aquél las mismas características. También en éste se ha realizado un rebaje, por debajo del ojo, para aprovechar más el espacio.
Una segunda peña, a escasos metros de la Peña Buraca, presenta también marcas correspondientes a una cubierta y un anclaje de entreplanta, si bien, las correas no aparecen tan señaladas.

Arturo Barea se exilió en Inglaterra en 1939, cuando la II República fue derrotada, y lo hizo llevando debajo del brazo el primer tomo de «La forja de un rebelde». Ahora el escritor se vuelve a asomar a Madrid con «Arturo Barea. La ventana inglesa», que reúne toda su obra literaria.

El escritor dedicó su producción en el exilio, exceptuando dos cuentos, a España, donde no está tan «reconocido», y con esta exposición el Instituto Cervantes reúne desde su máquina de escribir original hasta la única grabación que se conserva de su voz, pasando por sus cartas y revistas.

«Siempre me costó entender por qué Barea estaba mejor reconocido en su país de exilio que en su propio país», ha asegurado hoy en la presentación de la muestra el escritor británico William Chislett, comisario de «Arturo Barea. La ventana inglesa» e impulsor de diferentes iniciativas para homenajear en el Reino Unido a este autor.

 

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En el periplo para poner en valor la figura de Barea le ha acompañado el también escritor Antonio Muñoz Molina, presente hoy en un acto en el que ha explicado que, para él, esta exposición tiene que ver con el «proceso de reconstitución de la cultura democrática», en el que «sigue habiendo grandes huecos en blanco».

«La cultura democrática del siglo XX quedó fracturada por la guerra y muy dañada por la duración de la posguerra y de la dictadura, que hizo que mucha gente desapareciera. Y una vez que llegó la democracia, la memoria de esa cultura fue recuperada de manera muy parcial, con bastante desgana y sin ningún método», ha afirmado.

Una posición «rara» en la historia de la literatura
Barea, que falleció en el condado de Oxford en 1957, «nunca perteneció al mundo literario en España» antes de huir al exilio, ha recalcado Muñoz Molina, y ha añadido que el escritor «tiene una posición rara entre la historia y la literatura».

«También ha tenido una posición rara dentro de la cultura canónica del antifranquismo o de la resistencia, porque no es un escritor que se ajuste a las ortodoxias que se exigieron mucho al principio de la Transición y que han vuelto a exigirse el último año», ha opinado el escritor.

Barea fue «en parte víctima», ha continuado Muñoz Molina, «por no caber dentro del sectarismo, lógico por una parte, de la cultura antifranquista» y después «pasó el tiempo y pareció que la serenidad daría lugar a un mayor conocimiento de matices, pero paradójicamente ha dado lugar a menos».

«Creo que Barea sigue siendo raro e incómodo, y a mí eso me parece un mérito», ha concluido Muñoz Molina sobre el protagonista de esta exposición y autor de la trilogía «La forja de un rebelde» −«La forja», sobre su infancia en Madrid; «La ruta», una crónica de la guerra de Marruecos, y «La llama», en la Guerra Civil−, saga que Mario Camus adaptó como serie de televisión en 1990.

«Insuficientemente reconocido en España»
«Arturo Barea. La ventana inglesa» recupera y reivindica la figura de un autor «insuficientemente conocido en España» no solo por ese exilio en el que vivió hasta su muerte, sino por el hecho de que todas sus obras, excepto la primera, «Valor y miedo» (1938), se publicaron primero en inglés.

Ese primer libro abre la muestra, organizada con el patrocinio de Fundación Iberdrola, donde también se encuentran los estudios que el escritor de origen pacense (1897-1957) hizo sobre García Lorca o Miguel de Unamuno, además de documentos y cartas, casi todos inéditos.

La muestra incluye, además, la única grabación que existe con la voz del intelectual que pasó por la BBC británica −no se conservan esas grabaciones porque tuvieron que destruirse por problemas de espacio−, y también pone en valor la figura de su segunda mujer, la periodista austriaca Ilsa Kulcsar.

La conoció en el edificio Telefónica de Madrid cuando, durante la Guerra Civil, trabajaba como censor de prensa extranjera en el Ministerio de Estado, y fue ella quien tradujo todos sus libros al inglés, a partir de los manuscritos en castellano de Barea.

Un mapa con los lugares del Madrid de Barea completa la exposición, que, con el proyecto Rutas Cervantes, ofrecerá una serie de visitas guiadas, a modo de paseos bibliográficos, por esos rincones del escritor en la capital, cada sábado a partir del 13 de enero.

Fuente ABC

El especialista en efectos especiales cinematográficos el extremeño Reyes Abades ha recibido, por su trabajo en las películas Oro y Zona Hostil, su vigésima nominación a los premios Goya en esta categoría, en la que el extremeño ha sido premiado en nueve ocasiones.

De ganar, Reyes Abades (Castilblanco, Badajoz) podría igualar al compositor Alberto Iglesias, la persona con más premios Goyas a título individual, que actualmente tiene en su haber 10 premios en la categoría a la mejor música original.

 Fuente ELPERIODICOEXTREMADURA

El Instituto Cervantes celebrará los 120 del nacimiento del escritor extremeñoArturo Barea con Arturo Barea. La ventana inglesa, una exposición que reunirá, "prácticamente", todas las ediciones que se han hecho de sus obras, entre las que se encuentran La forja de un rebelde.
Del 14 de diciembre al 16 de marzo de 2018, la sede madrileña del Instituto Cervantes acogerá esta muestra que reunirá 43 libros, 4 revistas, 2 artículos, 1 DVD, 3 cartas, 1 radiograma, un audio con la entrevista a Barea en Radio Córdoba (Argentina), un mapa de Madrid con los lugares relevantes de la vida de Barea y su máquina de escribir original.
Según ha informado la institución, este "Gabinete bibliográfico" dedicado Barea, de quien en este año también se cumplen los 60 años de su muerte, pretende reunir prácticamente todas las ediciones que se han hecho de sus obras.
"El hecho de que todos sus libros excepto uno aparecieran primero en inglés (traducidos por su mujer, la austríaca Ilsa Barea), y de que haya títulos del autor que a día de hoy todavía no conocen una edición española, hacen que esta muestra tenga también algo de reflexión sobre las circunstancias del exilio".
Una realidad que tuvo que vivir el escritor y que, en palabras del Cervantes, fue "dramática ante todo en lo personal pero también penosa en lo cultural, sin que la posible reparación sea todavía plena".
Barea (Badajoz, 1897- Reino Unido 1957) alcanzó el éxito con la trilogía La forja de un rebelde -escrita en Inglaterra entre 1940 y 1945- una obra que apareció en inglés y que posteriormente fue traducida al holandés, checo, polaco, finlandés, sueco, noruego, italiano y francés; y no fue hasta 1951 cuando apareció la versión española (en Argentina) y en 1977 en España.

Indudablemente, Cáceres puede presumir de cuidar sus monumentos. Siglos de respeto y décadas de esfuerzo rehabilitador han permitido mantener una de las ciudadelas de la Edad Media y del Renacimiento más completas del mundo, declarada Tercer Conjunto Monumental de Europa (1968) y Patrimonio de la Humanidad (1986). Sin embargo, en todas las historias hay ovejas negras, patitos feos y en este caso castillos, ermitas y otras edificaciones olvidadas. Se han convertido en los hermanos pobres del patrimonio cacereño.

Cierto es que en el caso de los edificios de arqueología industrial de la mina cacereña se han invertido cantidades millonarias en tres grandes instalaciones (Embarcadero, Garaje y Abundancia), pero el poblado sigue abandonado. Asimismo, la ermita del Santo Vito sigue víctima de una voluntad muchas veces reiterada y nunca materializada, mientras se derrumba literalmente. La Cárcel Vieja está presa en tierra de nadie, y las instalaciones del antiguo campo de aviación abortaron su plan de futuro cuando se dejaron a su suerte hace décadas.

Otras edificaciones históricas dependen de propietarios particulares, lo que complica su conservación. Pero también hay ejemplos para la esperanza, monumentos que un buen día encuentran una alternativa a su desaparición.

Fuente ELPERIODICOEXTREMADURA

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