

Se trata de uno de los festivales con mayor reconocimiento del país, que además abre la temporada de los clásicos en una escenografía irrepetible, entre murallas medievales y palacios renacentistas. Este año amplía el número de obras, de días y de emplazamientos. No puede haber mejor carta de presentación para el 28º Festival de Teatro Clásico de Cáceres, que levanta el telón el próximo jueves, 15 de junio, hasta el 2 de julio, con quince espectáculos en los que no faltará la Compañía Nacional del Teatro Clásico, cinco montajes en torno a Cervantes y el sabor de las obras del Siglo de Oro y de los grandes europeos.
Esta sección principal vendrá aderezada con numerosas actividades paralelas: representaciones en distintos puntos de la ciudad a cargo de las nuevas promesas de la escena, talleres infantiles, una exposición del vestuario de los siglos XVI y XVII, proyecciones y un curso de profundización en el teatro. Así, además de los grandes escenarios en la plaza de las Veletas (560 localidades), San Jorge (360) y Gran Teatro (565), se incorporarán espacios como el Museo de Cáceres, la concatedral, el Foro de los Balbos, la Filmoteca o los tranquilos jardines del Museo Pedrilla y del Palacio de Carvajal.
Organizado por el Consorcio del Gran Teatro, el festival contará con actores relevantes como Arturo Querejeta, Jacobo Dicenta, Guillermo Serrano, Eva Marciel, José Antonio Sayagués, lngrid García Jonsson o Fernando Ramos, y directores como Eduardo Vasco o Laila Ripoll.
SIEMPRE CERVANTES... / La sección principal, denominada Escena Clásica, se inicia el 15 de junio en las Veletas con La novia de Don Quijote, uno de los cinco montajes que tienen como centro la figura y producción de Cervantes, bien mediante variaciones en torno a sus personajes, como Don Quijote en la Patera y Soñando a Cervantes; o bien a partir de sus obras, como la comedia El rufián dichoso o la histórica El cerco de Numancia.
Destaca de manera especial el regreso a Cáceres por segundo año de la Compañía Nacional de Teatro Clásico. Lo hace en coproducción con el grupo Micomicón. Ambos han montado La judía de Toledo, una pieza poco conocida de Lope de Vega. También la Joven Compañía Nacional de Teatro Clásico presentará otra obra de Lope, Fuenteovejuna, un drama en torno a la resistencia de un pueblo ante el poder, con Jacobo Dicenta al frente del reparto.
Esta obra cumbre se completa con otros dos puntales de los grandes clásicos españoles: La vida es sueño, de Calderón, en la versión que ha concebido la compañía zaragozana Teatro del Temple sobre la libertad humana; y por supuesto La Celestina, con una nueva concepción a cargo del grupo andaluz Atalaya, que se interna por vericuetos de amor y muerte.
Shakespeare es otro de los ineludibles del festival. Dos montajes proponen visiones contemporáneas de su legado: Medida por medida, en cuyo reparto figura lngrid García-Jonsson, nominada en 2015 al Goya a la mejor actriz revelación; y Ricardo III, cuyo vestuario ha sido concebido por el afamado modisto Lorenzo Caprile.
Y por supuesto no faltará el mejor teatro extremeño en la sección principal. Amarillo Producciones afronta Don Juan Tenorio, de Zorrilla, en el 200 aniversario de su muerte; Verbo Producciones se atreve con El cerco de Numancia; Teatrapo representa Soñando a Cervantes; y Morboria regresa a las Veletas con El lindo don Diego.
Entre las actividades complementarias destaca la sección Piezas Clásicas, que reúne a los jóvenes intérpretes que seguro renovarán la escena extremeña. La escuela Maltravieso Teatro interpretará en los jardines del Carvajal algunos de los pasajes más significativos del teatro universal (15, 21, 22 y 30 de junio). La Escuela Superior de Arte Dramático de Extremadura ofrecerá Sueño de una noche de verano (23 y 24) en los jardines del Pedrilla. Y bajo el título Leyendas del caballero, lnsertus y Cía invitará al público a un recorrido por diversos rincones intramuro, en torno a mitos y leyendas.
Los niños podrán disfrutar nada más y nada menos que de dos obras en la sección principal (Don Quijote en la patera y La compañía del Tenorio) y de los talleres Piratas, Novicias y Don Juanes, sobre maquillaje, vestuario y mobiliario.
Asimismo, habrá una exposición con vestidos de los siglos XVI y XVll en el Museo de Cáceres (María de Mello Colection), y un concierto con piezas de los siglos XV al XVII, a cargo del conjunto Cámara Antigua en la concatedral (16 de junio). No faltará el ciclo Cine entre bambalinas, en la Filmoteca, con las proyecciones de Las furias y Love and friendship.
Completa el programa la Escuela Superior de Arte Dramático con el curso El laboratorio del clásico (matrícula libre), que reúne a expertos en teatro prebarroco, Shakespeare o teatro extremeño.
Fuente ELPERIODICOEXTREMADURA
El Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear, en la calle Pizarro, acoge las obras del artista alemán Jürgen Klauke. La muestra reúne un conjunto de fotografías y dibujos pertenecientes a la colección de la galerista alemana, junto a vídeos de las performances más significativas de Klauke. Entrada libre.
Fuente HOY
Tartesos sigue envuelto en las brumas del misterio. Por más que la ciencia se revuelva y pelee enconadamente por iluminar con datos aquella civilización prerromana del suroeste de la península Ibérica, no termina de escapar de la leyenda de Hércules y su décimo trabajo entre personajes fantásticos en los confines del mundo conocido; o de la historia de aquel sabio inusitadamente longevo Argantonio, rey de una tierra de inagotables riquezas. “La base de todo sigue siendo textual”, resume el catedrático de la Carlos III Jaime Alvar, uno de los grandes expertos en la materia, porque “la arqueología ha sido muy avara”.
Es decir, que los textos de origen grecolatino —de Heródoto y Estrabón a Avieno— son los que continúan sujetando los pilares del núcleo de Tartesos, una cultura ubicada tradicionalmente en la primera mitad del primer milenio antes de Cristo en torno a lo que hoy es Huelva, Sevilla, una parte de Córdoba y Cádiz. Existen muy pocos restos de envergadura, probablemente porque están enterrados bajo capas turdetanas, latinas, medievales… Y los edificios más importantes que se han conocido hasta ahora son periféricos tanto en el espacio (por ejemplo, en Málaga o Badajoz, donde una excavación sacó a la luz en abril un edificio tartesio único en el Mediterráneo occidental) como en el tiempo (o muy al principio o muy al final del periodo propiamente tartesio).
Así, entre teorías y contrahipótesis que se van superponiendo sobre sus orígenes, su hibridación con los fenicios —cuyo comercio y conocimientos sin duda impulsaron el florecimiento cultural— y su misterioso final, los investigadores se mueven con pies de plomo mientras el imaginario colectivo cubre los huecos con auténticas fantasías esotéricas de ciudades míticas y tesoros escondidos. Por eso, el propio Jaime Alvar impulsó a finales de 2011 un manifiesto que quería poner un poco de orden y alcanzar, entre los especialistas reunidos en un gran congreso celebrado en Huelva, “un consenso de mínimos, la base de lo que debiera saber sobre el tema un bachiller”, explica el profesor.
No fue fácil, confiesa Alvar, porque aunque la ciencia se mueva sobre bases más sólidas, la escasez arqueológica también provoca enconados enfrentamientos académicos. No obstante, lograron acordar, por ejemplo, que se trata “de una cultura del suroeste peninsular, confluyente con la presencia colonial fenicia, hechos que eclosionan en la brillantez y riqueza a las que aluden las fuentes literarias griegas con el nombre de Tartesos y, tal vez, alguna mención en las bíblicas”. Que “su desarrollo histórico” se remonta al siglo IX antes de Cristo y experimenta “una amplia evolución en las centurias siguientes, fundamentalmente en los siglos VIII, VII antes de Cristo”. Se dio, además, por superada la idea de un territorio políticamente unificado bajo una monarquía hereditaria (se habla de núcleos de poder al modo de ciudades-Estado) y también la de un final vinculado a una guerra perdida con los cartagineses (en este caso, se trataría de un declive económico de origen, eso sí, incierto).
A partir de ahí, la arqueología sigue, lenta pero segura, abriendo camino. Pero con el yacimiento jerezano de Mesas de Asta (quizá la ciudad de Asta Regia de la que hablaron Estrabón o Pomponio Mela) a la espera de que alguien lo excave, los más prometedores están en esa periferia de influencia tartesia mencionada por Alvar. El descubrimiento más reciente es el del Turuñuelo de Guareña, en Badajoz, un insólito edificio del siglo V antes de Cristo de dos plantas y una hectárea de tamaño del que ya han salido extraordinarios hallazgos. Por ejemplo, el de una escalinata monumental hecha con unas técnicas (sillares y encofrado) y unos materiales (arena del río y arcilla mezcladas con cal) que se pensaba que no se habían utilizado en todo el Mediterráneo occidental hasta mucho tiempo después.
Aún queda mucho por excavar y por interpretar en el Turuñuelo, un yacimiento dirigido por los arqueólogos del CSIC Sebastián Celestino y Esther Rodríguez dentro de un proyecto más amplio que tiene, entre otros, el ambicioso objetivo de “interpretar la sociedad tartesia a través de la arqueología y la arquitectura” del Valle Medio del Guadiana. Pero lo descubierto hasta ahora ya apunta a que los conocimientos llegados del oriente mediterráneo aplicados en ese contexto diferente (con los materiales y las necesidades del entorno) daban resultados nuevos y distintos. Algo muy parecido a lo que señala en el otro extremo de la periferia tartesia, en Manilva (Málaga), y a varios siglos de distancia, el yacimiento de los Castillejos de Alcorrín.
Se trata de un fugaz asentamiento protourbano amurallado (levantado a finales del siglo IX antes de Cristo, se abandonó a principios del VIII) donde se produjo uno de los primeros encuentros documentados entre los fenicios y los pueblos indígenas, lo que lo convierte en un espacio privilegiado para describir ese proceso de hibridación o yuxtaposición que habría configurado Tartesos. Es una zona urbana rodeada por una imponente muralla (de entre dos y cinco metros de grosor) donde convivieron y se mezclaron claramente elementos locales y foráneos tanto en la arquitectura como en las cerámicas y las técnicas de transformación del hierro.
La especialista Dirce Marzoli, del Instituto Arqueológico Alemán, que dirige los trabajos junto a colegas de la Complutense, no se atreve a hablar en este caso de ciudad-Estado; se queda en un “centro de poder centralizado”. Un centro que controlaría una zona muy importante, pues no solamente fue capaz de planificar semejante obra, sino que tenía autoridad para movilizar la ingente cantidad de trabajadores necesarios (incluidos especialistas como arquitectos) para llevarla a cabo.
Así, mientras se sigue excavando en el Turuñuelo y se prepara la siguiente campaña de Alcorrín, los estudiosos esperan como agua de mayo, después de casi cuatro décadas de trabajo, la publicación de los resultados definitivos sobre el yacimiento del castillo de Doña Blanca, en la provincia de Cádiz. Un asentamiento amurallado que se ocupó entre los siglos VIII y III antes de Cristo, que pudo ser el núcleo de un gran centro de poder (que incluiría Gadir, la ciudad de Cádiz) y que es “clave para el estudio de los fenicios de occidente”, según el profesor de la Universidad de Cádiz y director de las excavaciones, Diego Ruiz Mata. El investigador, que asegura que ya está preparando siete volúmenes con los resultados de sus trabajos, habla de un entorno rico gracias a los metales, el vino, el aceite y los salazones, y de una sociedad que fue pasando poco a poco de lo tribal a lo jerarquizado. Ruiz Mata insiste además en que el declive de la Tartesos nuclear en torno al siglo VI no se percibe allí. “Hay un cambio, pero no una crisis”.
Sin duda, esta publicación dará muchas respuestas, pero también abrirá más interrogantes y alimentará nuevas y enconadas polémicas. Lo habitual. De hecho, hay pocas cosas en las que se pongan de acuerdo todos los especialistas. Una es la necesidad de dejar atrás el territorio de lo legendario para que Tartesos “se convierta definitivamente en una propiedad colectiva”, dice el manifiesto de 2011. Otra es la función social de su trabajo. “La arqueología es muy cara, pero contribuye de forma extraordinaria a la construcción cultural de un país”, remata Alvar.
Fuente ELPAIS
El próximo martes 13 de junio en Cáceres, en el Hotel Ágora, de una Mesa Redonda organizada por Punto de Encuentro de la Sociedad Civil de Extremadura, que tratará, bajo el título : PRESENTE Y FUTURO DE LA CENTRAL NUCLEAR DE ALMARAZ, de todo lo relativo a este importante tema para el desarrollo y la economía de nuestra región, que comporta como sabes, aprovechamiento de los recursos hidráulicos, producción energética, tributación, etc.
Han confirmado su asistencia numerosos medios de comunicación regionales y nacionales, dado la relevancia de los ponentes y el interés y actualidad del tema escogido.
Esta Mesa Redonda se celebra bajo el formato de Desayuno de Trabajo, por lo que te rogaría, si aún no lo has hecho, que confirmaras, a efectos de organización a la mayor brevedad tu asistencia en los correos:
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El Centro Extremeño de Estudios y Cooperación con Iberoamérica (Cexeci), en colaboración con la Dirección General de Turismo, ha editado el libro Extremeños en el Nuevo Mundo, del escritor Jesús Sánchez Adalid. Esta obra, que fue presentada ayer en la sede de la Real Academia de Extremadura, en Trujillo, pone en valor a los extremeños que protagonizaron la historia que comparten Extremadura y América. Según el director del Cexeci, César Chaparro, el libro «mezcla sabiamente lo divulgativo y lo científico» a la vez que narra una «excelente fotografía y una magnífica palabra», consiguiendo, precisamente, «retrotraernos al siglo XVI».
Asimismo, Chaparro destacó que la obra no solo se centra en la conquista, sino que también atiende a fenómenos como la civilización y la evangelización.
Fuente ELPERIODICOEXTREMADURA


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