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El edificio de la antigua iglesia de la Preciosa Sangre de Trujillo es desde hoy el Centro de Visitantes Ruta de los Descubridores, cuyo objetivo es recibir a los turistas que estén interesados en conocer la ruta que le da nombre. En él podrán obtener información de figuras como Hernán Cortés, Francisco Pizarro, Vasco Núñez de Balboa y Francisco Orellana. Dicha construcción se encontraba sin uso desde hacía unos años, debido fundamentalmente a su estado estructural interior y a problemas de humedades y termitas, que han sido eliminadas. Con la intervención se ha puesto en valor el edificio arquitectónico de 200 metros cuadrados, demoliendo la tabiquería interior y forjados y reconstruyendo las cubiertas. Se ha dejado diáfana la nave central para usarla como lugar de exposiciones.

En el acto de inauguración del nuevo centro de visitantes, que constituye el octavo en la región, ha estado el consejero de Economía e Infraestructuras, José Luis Navarro, acompañado por el director general de Turismo, Francisco Simón, junto al alcalde de la ciudad, Alberto Casero y de otros miembros de la corporación municipal. Precisamente, la Junta de Extremadura ha aportado al proyecto 450.000 euros, destinados a la rehabilitación del edificio, a mantener su morfología original y a dotarlo de material para darle valor.

MAS PERNOCTACIONES Según la Junta, con este centro se pretende lograr la desestacionalización del turismo en la región y un aumento de las pernoctaciones. En este sentido, José Luis Navarro, ha destacado el esfuerzo de las administraciones públicas para potenciar la política turística. Según el consejero, el número de visitantes y pernoctaciones en Extremadura ha aumentado un 10% "aunque somos ambiciosos y no nos paramos ahí, ya que queremos que sea un sector creador de empleo y riqueza", ha dicho. Por su parte el alcalde de Trujillo ha valorado de forma muy positiva el nuevo recurso turístico para la ciudad, "ya que era sorprendente que Trujillo no tuviera un lugar dónde se explicara el papel que jugó la ciudad y la región en el descubrimiento de América".

Fuente: El Periódico Extremadura

Hay unos 6.600 kilómetros desde el Art Institute de Chicago hasta el Museo Van Gogh de Amsterdam. Y alrededor de 1.300 desde la capital de los Países Bajos hasta la Galería de los Uffizi en Florencia. Esas son las distancias que separan a Edward Hopper de Vicent Van Gogh; y al genio holandés de “El nacimiento de Venus” pintado por Sandro Botticelli. Imposible ver en un mismo día la icónica esquina del Grenwich Village de Manhattan que Hopper pintó en “Nighthawks” (tan reconocible gracias al cine y a la televisión que, incluso sin saber el nombre del artista, cualquiera puede revivir el lugar) y fascinarse con el amarillo de “Los girasoles” (“Ahora tenemos un calor magnífico e intenso y no corre nada de viento, es lo adecuado para mí. Un sol, una luz que, a falta de un calificativo mejor, sólo puedo definir con amarillo, un pálido amarillo azufre, un amarillo limón pálido. ¡Qué hermoso es el amarillo!”, escribió Vicent a su hermano Theo). Mucho menos dejarse subyugar por la precisión y armonía renacentista de una de las más grandes obras del Quattrocento.

Son sólo tres ejemplos, pero se podrían poner muchos más en este atlas figurado. Podríamos hablar de la fiereza colorista de Frida Khalo, del urbanismo radical de Banksy, de la melancolía de Paul Cezánne o de la genialidad incontestable de Francisco de Goya. Todos ellos están tan cerca como el monitor de un ordenador. Tan cerca que puedes pegar tu nariz a muchos de sus cuadros hasta apreciar los trazos, incluso las dudas retocadas, ver las pinceladas y recrearte en la forma de la firma del autor, intentando adivinar en su grafía algo de las musas o los demonios que animaron su genio. Están así de cerca gracias al Google Cultural Institute, un proyecto del gigante tecnológico, cuya misión, según Laurent Gaveau, su máximo responsable, es tan ambiciosa como “hacer accesible la cultural mundial para todo el mundo en cualquier parte”.

Por diversidad y amplitud, el radio de acción del Google Cultural Institute es casi inabarcable, porque propicia colaboraciones con multitud de instituciones, centros de arte, organismos educativos, curadores y artistas. Dentro de este abanico, destaca la digitalización recogida con cámaras de alta resolución de miles de obras de algunos de los más grandes creadores de la historia. Esto convierte Google Arts and Culture en la galería más grande e importante del mundo. Por supuesto, asegura Gaveau, no hay nada que pueda sustituir la experiencia de enfrentarse en vivo a una obra maestra, pero hay mucha gente que jamás tendrá esa oportunidad. Gracias a Internet, sin embargo, podrán acceder a estos fondos con una calidad imposible de imaginar hasta ahora.

Una de las iniciativas que más ha llamado la atención del Cultural Institute son las Google cardboard, nacidas en su laboratorio. Estas gafas fabricadas con algo tan sencillo como un kit de cartón, se convierten en un dispositivo de realidad virtual con cualquier teléfono android. Económicas y versátiles, las aplicaciones para las cardboard crecen constantemente y ya han demostrado su utilidad como herramienta educativa. “Estamos sólo al comienzo de esta historia, asegura Laurant Gaveau, y lo mejor de este proyecto es que todas las líneas maestras y la forma de trabajo está marcada por expertos del ecosistema cultural. Así que ellos nos dirán qué es lo siguiente”.

Fuente: El País

Sebastián Celestino, director del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM) y responsable de la excavación, ha asegurado que, aunque solo lleva dos años excavándose, el yacimiento de 'El Turuñuelo', en el término municipal de la localidad pacense de Guareña, es el edificio de la cultura tartésica "mejor conservado de los que conocemos tanto en Andalucía, como en Extremadura", además de ser "el más grande", ya que ocupa una superficie de dos hectáreas.

El yacimiento de 'El Turuñuelo' es "un ejemplo más del poblamiento tartésico en Extremadura, y más concretamente en las vegas altas del Guadiana", que se suma a otros ya conocidos como Cancho Roano o La Mata y que destaca por "su buena conservación", según ha informado la Junta de Extremadura en nota de prensa.

De ahí que, en opinión del director del IAM, "se tardará todavía mucho tiempo en acabar el trabajo arqueológico" en el yacimiento de 'El Turuñuelo'.

Lo "prioritario" para próximas campañas, ya que de momento solo se ha excavado completa la habitación principal, es conocer la planta del edificio, ya que se trata de una estructura arquitectónicamente "compleja", que, para Celestino, viene a reforzar la idea de que la cuenca media del Guadiana "tenía una importancia muy superior en la cultura tartésica de lo que se creía hasta ahora".

El "buen estado" de conservación de 'El Turuñuelo' ha permitido recuperar vigas de madera, restos de estucados de colores, y piezas de cerámica, hierro o bronce, además de elementos "más curiosos", como bisagras de puertas, esteras de esparto o cereales.

Aunque "es pronto" para saber cuál era la función de este edificio tartésico aislado, el director del IAM considera que "probablemente" fuera "una residencia de prestigio, con un carácter simultáneo de palacio y santuario, ya que en la habitación excavada ha aparecido un altar en forma de piel de toro extendida".

La secretaria general de Cultura de la Junta de Extremadura, Miriam García Cabezas, ha asegurado que, cuando el yacimiento arqueológico tartésico de 'El Turuñuelo' sea conocido "atraerá sin duda a los investigadores, que colocarán un punto más en el mapa científico de Extremadura".

Miriam García Cabezas ha realizado esta manifestación durante la visita que ha hecho a este enclave tartésico, de unos 2.500 años de antigüedad para conocer 'in situ' las excavaciones que el Instituto de Arqueología de Mérida (IAM), dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y de la Junta de Extremadura, está realizando durante este mes de julio.

Los trabajos, coordinados por Sebastián Celestino y Esther Rodríguez, se enmarcan dentro de la II campaña de excavaciones arqueológicas en 'El Turuñuelo', insertas en el Proyecto de Investigación I+D+i 'Construyendo Tarteso: Análisis constructivo, espacial y territorial de un modelo arquitectónico en el valle medio del Guadiana'.

La secretaria general de Cultura ha estado acompañada en su recorrido por el director general de Bibliotecas, Museos y Patrimonio Cultural, Francisco Pérez Urbán; el alcalde de Guareña, Abel González; y el director del Instituto de Arqueología de Mérida (IAM) y responsable de la excavación, Sebastián Celestino, entre otras personalidades.

Fuente: HOY

El robo de arte sacro para su venta en galerías así como en subastas de arte es uno de los principales problemas al que se enfrenta el patrimonio cultural religioso, consideró Francisco Javier Pizarro Gómez, miembro de la Universidad de Extremadura.

Esto al anunciar en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) la maestría en Bienes Culturales de Origen Eclesiástico.

Expresó la necesidad de la creación de catálogos de piezas de arte sacro pero que no sean vistos como una seleccione de piezas para lucrar, sino que sean de conocimiento público y esto sirva como herramienta para salvaguardar el patrimonio.

El alimento del poeta, la vitamina, el hidrato, la proteína, es la lectura. Muchos han intentado explicarnos el misterio del autor telúrico que era Federico García Lorca como a un genio iluminado por la gracia divina. Sostenían que el hecho de que fuera mal estudiante, un pupilo corriente y moliente sin grandes notas en sus devaneos universitarios, demostraba su falta de formación. Pero más allá de la atención a los expedientes académicos de sus días entre tratados de Derecho o manuales de Filosofía y Letras, fue formándose un lector anárquico, impulsivo y voraz. Con muy buen gusto. Que hurgaba sin parar en la biblioteca familiar y acudía a los ultramarinos de las librerías, donde su padre había abierto cuentas familiares.

Así fue como, según Luis García Montero, poeta granadino también, catedrático de Literatura en la universidad de la ciudad que les alumbró a ambos, ha ido demostrando cómo sus lecturas fueron determinantes en la infancia, adolescencia y a lo largo de toda su vida. “Pudo parecer para algunos que estuvo mal preparado desde joven, pero no hizo otra cosa, con todo lo que leyó, que saber utilizarlo en su provecho como autor e ir así negociando su propia identidad, gracias a los libros que elegía”.

Selló pactos con la tradición para conducirla hacia la modernidad

En Un lector llamado Federico García Lorca (Taurus), García Montero traza el retrato de un aspirante a creador deslumbrado por Victor Hugo, tocado por Metamorfosis de Ovidio, seducido por El sueño de una noche de verano, de Shakespeare… Un genio que deglutía páginas a su conveniencia e iba encontrando en muchos otros los caminos de la sombría ambigüedad necesaria para expresar sus fantasmas íntimos gracias a una poderosa semilla de sugerencia.

 

OBSESIONADO CON REGALAR LIBROS

Hay una frase del poeta que Luis García Montero utiliza para la portada de su libro Un lector llamado Federico García Lorca: “Si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle, no pediría un pan: pediría medio pan y un libro”. Esa era la clave de su dieta. Si tan solo, según él, se conservan alrededor de 500 ejemplares de su biblioteca, más allá de extravíos en mitad del exilio de su familia, García Montero contempla el hecho de que al autor de Poeta en Nueva York le apasionara regalar libros por encima de acumularlos. Además, para él, la lectura iba unida al poder del aire volatilizado en palabras, como la misma música. “Se formó escuchando a doña Vicenta, su madre, leer en alto a los campesinos de la Vega de Granada. Eso, unido a las conversaciones que escuchaba sin cesar en su casa, conforman la raíz de su literatura, descendiente, en gran parte, de la pura oralidad”.

Se alió para ello con los simbolistas. Selló pactos con la tradición para conducirla hacia una modernidad sin vuelta atrás y disfrazó sus tabúes hasta convertirlos en arte gracias a Platón, Maeterlinck y a Oscar Wilde, pero también a Machado, Unamuno, Juan Ramón Jiménez... “Cuando abres los ejemplares que se conservan de su biblioteca en la Fundación García Lorca, ves que son libros habitados, subrayados, llenos de anotaciones muy reveladoras, como una que aparece en El tesoro de los humildes de Maeterlinck a un lado donde escribe: ‘hablar plata y callar oro”.

En tiempos donde la homosexualidad no podía exhibirse bajo pena de cárcel o cosas peores, debió impactarle hasta lo más hondo De profundis, el testimonio abiertamente identitario de Oscar Wilde, que le costó pena de prisión. Si comulgaba con la búsqueda espiritual de Unamuno, había algo innegociable que a la vez le separaba de él: “Su abierta enemistad con todo rastro de lo sensual”, asegura García Montero. “Comulgaba con una traslación de la intrahistoria a Andalucía, pero necesitaba construir dentro del universo propio una sensualidad para su tierra”.

El romanticismo fue uno de sus troncos principales. “Lo defendía como culto, no hallaba mejor ataque al sistema, ni manera de solidarizarse con los oprimidos”. Pero también los clásicos de Grecia y Roma, que lo acercaban a la mitología. “Desde El banquete de Platón, a la Teogonía de Hesíodo o Metamorfosis de Ovidio —un libro en el que según le dijo a una amiga íntima, lo encontraría todo—, Lorca exprimió a los oráculos del Mediterráneo. En ellos hallaba amores y fusiones extrañas tanto como transformaciones radicales, fuera de norma, que lo consolaban en su miedo al rechazo”.

Hurgaba sin parar en la biblioteca familiar y acudía a las librerías

De ahí, nada le impedía viajar a la modernidad que además le servían Rubén Darío o Ibsen y a los referentes de robustez poética que encontraba en Machado y Juan Ramón Jiménez. “Este le acogió desde el principio, aunque si algún defecto —corregible— veía en él, era que escribía poemas demasiado largos para su gusto”.

Todos ellos le permitieron a menudo rescatar lo que Lorca llamaba la mariposa ahogada en el tintero. Pero también las lecturas de T. S. Eliot o Walt Whitman, de Bécquer, Zorrilla, Baudelaire o Ramón Gómez de la Serna, “pese al daño que le debían producir sus prejuicios contra los homosexuales”, anota García Montero. Daba igual, en cada texto intuía pistas, mordía yugulares para extraer transfusiones de sangre útil a su propia voz. “Era un vampiro, si te acercabas a él, te absorbía”.

Fuente: El País

Manuel Vaz-Romero, escritor, crítico de arte y colaborador de El Periódico Extremadura, falleció anoche tras luchar durante un año contra una enfermedad. Su misa funeral se celebra hoy, a las 17.00 horas, en la iglesia de Jesús Resucitado de Cáceres. Nacido en Hervás, pero criado en Perales del Puerto, este experto investigador de la historia extremeña cursó Magisterio en Cáceres y luego se licenció en Filosofía y Letras por la Universidad de Sevilla. En 1990 alcanzó el grado de doctor por la Universidad de Extremadura y ha publicado alrededor de un millar de artículos, entre críticas de arte y temas de educación, en la prensa regional y nacional.

Fuente: El Periódico Extremadura

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