Fondo Logo

Francisco Pedraja Muñoz Pintor, catedrático y Medalla de Extremadura
Es un gran maestro. Maestro de la pintura y maestro en las aulas. Y maestro en reunir afectos: lo quiere todo el mundo Conserva intacta su capacidad de seducción. Los achaques -tres operaciones que le han obligado a dejar sus actividades públicas y la mayoría de sus relaciones sociales-, no han podido con su fuerza expresiva y desde el salón de su casa, ayudado por un bastón, acogido a la calidez de Aurora, su mujer, pero con el porte indesmayablemente augusto, sigue escribiendo y pintando. Habla de su próxima exposición como si fuera un ratón encima de un queso: con una expectativa de festín; y ya tiene a punto de acabar su próxima monografía, un recorrido sobre la pintura extremeña de Morales a Ortega Muñoz. Dibuja diariamente a lápiz en un cuaderno de pastas dobladas, ajado, vivido, que lo acompaña del sillón donde descansa a la mesa sobre la que se apoya, y vuelta al sillón... Para los que piensen que Francisco Pedraja está postrado tenemos una buena noticia: se equivocan. Sigue siendo -le gusta especialmente la definición que dio de sí mismo Gregorio Marañón- «un buscador de tiempo» y por eso, a su ritmo, no para. Su naturaleza no deja que sosiegue. Y a la fatiga que asoma cuando lleva mucho tiempo conversando acaba imponiéndose su alegría interior, su sentido del humor, esa socarronería que despliega como un pillo y que su bondad sólo a veces le permite que alcance a ser irónica. Pedraja es un hombre raro: adonde va concita afectos, aunque confiese aquí que también ha tenido enemigos. Es el vecino de Badajoz que se ha ganado tanto cariño -hasta tiene calle propia- que son muchos los que todos los días le renuevan el título de Hijo Adoptivo que en 2007 le dio el Ayuntamiento. Nació en Madrid, pero vino a Badajoz de niño y es el extremeño ilustre que en 2013 mereció la Medalla de Extremadura. Recibe a HOY en su casa dispuesto a hablar, lo que en este hombre es una garantía de tierra de promisión, aunque a veces resulta indomable porque mientras el periodista, ateniéndose a su oficio, pretende hacerle una entrevista, Francisco Pedraja, ateniéndose al derecho que bien se ha ganado de hacer su real gana, se la salta cuando quiere. Me pregunto cómo lleva eso de vivir en el segundo plano una persona como usted, un referente para cientos de alumnos, un artista reconocido, académico, Medalla de Extremadura, exdirector del Museo de Bellas Artes de Badajoz, que ha estado 27 años al frente de La Económica.
ADVERTISING
inRead invented by Teads «Estuve en política un año o dos y me fui sin saber entenderla» Pues lo llevo muy bien. No echo de menos el primer plano. Hay que saber retirarse. Hay un momento de la vida que saber retirarse lo es todo porque ya es lo mismo que saber estar. En esta etapa en la que estoy, después de ciertas operaciones que he tenido, mantener la presidencia de La Económica me hubiera parecido mal. Uno no puede estar en los sitios como un muñeco. El único peligro que se corre con la retirada es que se den cuenta de que las cosas funcionan muy bien; incluso mejor sin ti.
LAS FRASES PASAR A SEGUNDO PLANO «Hay un momento en la vida en que saber retirarse lo es todo, porque ya es lo mismo que saber estar» CREARSE ENEMIGOS «La verdad es a veces peligrosa, pero una persona debe decirla para poder mirarse al espejo» 15 AÑOS DE PROFESOR EN LA UMEX «La Universidad de Mayores es una de las más grandes glorias sociales que se han inventado» COMPROMISO «No puedo dejar de pintar. Todos los días dibujo y preparo bocetos para futuros cuadros» No sea falso modesto: sabe que en La Económica lo echan de menos. Yo también los echo de menos porque ha sido mi segunda casa. Algún día me presento allí. Ahora salgo poco. Me sacan, doy una vuelta. Pero cuando haga mejor tiempo seguro que me llevan. ¿Ha tenido alguna vez enemigos? Si me dice que sí me extrañaría. Pues sí los he tenido, sí. No voy a dar nombres, pero una vez me creé enemigos. Fue, ya ve usted qué cosas, porque ante un cuadro que era un fraude me vi en la necesidad de decirlo en voz alta. Y eso me produjo sinsabores. La enemistad fue más fuerte de lo que el pretexto pudiera hacer pensar. ¿Se arrepiente? ¿Debió callar? No, y eso que me sentí un poco solo. La verdad a veces es peligrosa, pero hay momentos en que una persona tiene que jugársela para en lo sucesivo mirarse al espejo. Me llama la atención que diga que se sintió solo. Usted sale a la calle y no hace más que saludar. Eso es verdad. Pero es porque Badajoz es una ciudad muy cariñosa. ¿Se siente merecedor de ese cariño? Si le digo que sí parecería un fatuo, aunque, hombre, creo que he hecho muchas cosas en Badajoz y Extremadura. He dado clase a muchísima gente desde el instituto Zurbarán a la Facultad de Educación y a la Universidad de Mayores, que es una de las glorias sociales que se han inventado. Fíjese si es grande la Universidad de Mayores de Extremadura que hace posible que mucha gente encuentre en ella no solo el sentirse universitario, sino la oportunidad de una dicha y de una vitalidad inesperadas, cuando ya parece que queda poco por hacer. He estado 15 años en la Universidad de Mayores. Quizás, desde el punto de vista de la docencia, los mejores de mi vida. Empezó Arquitectura pero la abandonó por el arte y por la historia del arte. Y a los 24 años ya estaba exponiendo en Madrid ¿A usted qué le pasaba, que no tenía más remedio que ser artista? Aquella exposición fue curiosa. Fue en el año 52. En la revista 'Goya' vi un anuncio de que la sala de exposiciones Altamira preparaba un ciclo de pintura de las diferentes regiones. A mí me habían dado el primer premio de la bienal extremeña, lo cual me permitía participar en la bienal Hispanoamericana de La Habana. Me presenté en Altamira con la credencial que me proporcionaba el recorte del periódico HOY en el que se daba noticia de ese premio y acordamos la exposición. Mis padres me dijeron que era un insensato, pero la cosa resultó relativamente bien (digo relativamente por no presumir). Entonces mi padre, al ver que podía ganar un dinerillo con la pintura, me permitió que dejara los estudios de Arquitectura, pero me puso la condición de que, en cualquier caso, hiciera «una carrera seria». Entonces estudié Derecho. ¿Pero no fue Historia del Arte? Hice el Doctorado en Historia del Arte, que me permitió entrar en la docencia y encarrilar mi vida por ahí. Podría decir: 'Derecho no me ha servido para nada'. Pero no sería verdad. Cuando estaba preparando mi tesis me convalidaron una asignatura de esas que se ponen de otras carreras. Y el Derecho me enseñó que la Ley es importante. Y que hay que cumplirla. Yo creo que hay que respetar a las autoridades, fíjese si soy antiguo. Pero usted es un artista. ¿No dicen que los artistas tienen que ser desobedientes? ¿Y quién le dice a usted que no soy anarquista en mi intimidad? A lo mejor sí, en el sentido de que no he seguido la pauta trillada. Podría decirse que he sido un anarquista que ha cumplido con la Ley. Un honesto anarquista. Esa definición suya me cuadra más con lo que algunos críticos han dicho de usted, que lo han señalado como un pintor expresionista inquieto, visceral, poco dado a concesiones para la galería. Por eso le preguntaba antes si no ha tenido más remedio que ser artista para dar libertad a esa necesidad de expresarse. Eso sí es verdad. Desde muy pequeño descubrí que mi camino era el de expresarme a través de la pintura. El primer día en que entré en el colegio público de La Paloma, en Madrid, el profesor hizo un dibujo en la pizarra de un muchacho andando y nos puso la tarea de copiarlo. Terminé el primero. Cuando lo vio se sorprendió tanto que fue a enseñarlo a los profesores de las otras clases. En ese momento tuve la sensación de que había nacido con la facilidad para hacer una cosa. Y es muy importante en la vida saber para lo que vale uno. Pero a usted también se le reconoce no sólo como artista, sino como un gran maestro. Fíjese, también me ocurrió con la enseñanza algo parecido a cómo supe que lo mío era la pintura. Tenía 21 años y di una conferencia sobre la pintura extremeña, aquí en Badajoz. Cuando acabé uno de los asistentes, que se dedicaba a la sociología, me hizo un aparte y me dijo: «Deberías dedicarte a la enseñanza. Tú vales para eso». Y yo lo creí. Es curioso, pero fueron los demás los que me abrieron los ojos a la pintura y a la enseñanza, mis dos grandes pasiones. Empecé a dar clases en la Academia Santo Tomás, en Badajoz, que para mí ha sido el paraíso terrenal. Aunque bien mirado el paraíso no es un lugar, nadie lo encuentra fuera. Lo llevamos dentro. El camino hacia la felicidad es un camino propio que cada cual se labra como puede. ¿Usted lo encontró en la pintura y en la docencia? Lo encontré en el arte, del que forma parte la pintura y la enseñanza del arte. Yo con los alumnos he establecido siempre una relación muy directa, personal. Si uno me venía y me decía: «No he podido hacer este examen». Le contestaba: «No te apures, ya te haré uno a ti solo». Los demás profesores me afeaban mi actitud y me decían que eso no era un método. Yo, sin embargo, sí creo que lo fuera porque lo que buscaba era tratar a los alumnos en su individualidad, como personas distintas que eran cada uno. Después de decenas de exposiciones nacionales e internacionales, de pertenecer a las academias de Arte de nuestro país, de enseñar a toda clase de alumnos. Después de tantas décadas de ser pintor, ¿qué es la pintura? Es expresión. Expresión de un pensamiento y de un sentimiento. Yo siento y pienso en colores. Cada color significa, aunque afortunadamente no signifique lo mismo para todo el mundo. Ese significado, ese sentido a la existencia que da el color es la pintura. ¿Sigue pintando? No puedo dejarlo. Todos los días dibujo y escribo. Estoy a punto de acabar un trabajo, que es un recorrido por la pintura extremeña de Morales a Ortega Muñoz. Me faltan apenas unos párrafos sobre Zurbarán. Y tengo siempre conmigo el cuaderno en el que hago apuntes y preparo bocetos para futuros cuadros. En cualquier momento surge una idea y hay que cogerla aunque sea por los pelos. A veces esa idea se convierte en la que se plasmará en el cuadro. Otras, es solo el principio. En esto uno no manda. Me guío por la intuición. Creo en la inspiración, pero hay que estar preparado, precisamente para poder resolver cualquier problema pictórico que te plantee la inspiración. La inspiración es fértil si hay oficio. Estoy preparando una exposición en la que tengo puesta mucha ilusión. Pintar es un riesgo. El lienzo blanco es un desafío, una invitación al riesgo. Y todavía tengo una gran ilusión por ese riesgo y por esa exposición. La tengo muy avanzada, con una quincena de obras, y me gustaría que se expusiera en el Museo Luis de Morales, aunque se hará cuando quieran los cuadros, cuando vea que en ella está todo lo que quiero decir. Se titulará 'La religión de la naturaleza' y busco en ella una exaltación del mundo natural. Los mitólogos clásicos ya percibieron que en cada rincón del bosque hay una divinidad. Algún crítico lo ha definido a usted como un místico del paisaje ¿Se ve así? En cierta medida, sí. En el paisaje no hay nada descriptivo. Todo es emoción, color. Y la forma es rotunda, volcánica. Parece que pintaras con una escoba. Yo estoy cómodo en ese mundo espiritual. Hubo un crítico que, recordando a Unamuno, dijo que mi pintura era 'el paisaje del alma'. El misticismo del paisaje, la religión de la naturaleza, paisaje del alma... Todo eso es lo que yo quiero llevar a esa próxima exposición. En su hasta ahora última exposición de hace dos años, titulada 'Paisajes de la Raya', dijo que con las obras que exponía, en las que no había ninguna figura humana, quería invitar a la gente a pensar que la vida no se detiene porque no haya testigos de ella... Claro, la vida siempre se abre paso. En cualquier circunstancia, la observemos o no. Es como la sabiduría. Uno la encuentra donde menos se espera. Para encontrar un sabio no es necesario ir a la Universidad. Yo he aprendido, sobre todo, de la gente sencilla. Es de lo que más orgulloso estoy: no de haber enseñado, y eso que me he dedicado a enseñar durante 50 años, sino de haber sabido aprender. Al mundo se viene, sobre todo, a aprender para, después, enseñar las cosas aprendidas a los demás, para ayudarlos. ¿Cuando se mira al espejo cree que ha cumplido con la misión de ayudar a los demás? Pues, mire, yo creo que sí. Sin vanidad le digo que creo que he ayudado a los demás. Marañón decia que era 'un buscador de tiempo'. A mí siempre me gustó esa idea porque el tiempo que yo he encontrado, el tiempo que he tenido, lo he usado para ponerme a disposición de los demás. Estoy en paz con el mundo. No le exijo nada más a la vida.

Fuente: HOY

Extremadura, a la cola del informe PISA en Ciencias, Matemáticas y Lectura junto a Andalucía y Canarias
Castilla y León, Madrid y Navarra son las comunidades que copan los primeros puestos en España del informe PISA 2015 en Ciencias, Matemáticas y Lectura, y sus resultados se acercan a los de los países punteros en este estudio
Castilla y León, Madrid y Navarra son las comunidades que copan los primeros puestos en España del informe PISA 2015 en Ciencias, Matemáticas y Lectura, y sus resultados se acercan a los de los países punteros en este estudio, mientras que Andalucía, Canarias y Extremadura se sitúan a la cola. Estos son algunos de los resultados de la última Evaluación Internacional de Estudiantes de la OCDE, conocidos hoy, que pone a prueba las competencias de los alumnos de 15 años en las áreas citadas. Por materias, Extremadura es la penúltima en Ciencias, con 474 puntos, un apartado en el que la media nacional es 493; la cuarta por la cola en Matemáticas, con 473 puntos, frente a los 486 de la media de España, y la última en Lectura, con 475 puntos, 21 puntos por debajo de media española, que es de 496. España es uno de los 72 países participantes (35 miembros de la OCDE y 37 países asociados) en esta evaluación, que se realiza cada tres años; en esta ocasión han participado todas las comunidades autónomas. Por materias, Castilla y León ocupa la primera posición entre las regiones españolas en Ciencias (519 puntos), seguida de Madrid (516), Navarra y Galicia (ambas con 512), siendo la media de España de 493 puntos, igual a la de la OCDE. Estas tres comunidades se sitúan en el entorno de Corea del Sur (516), Nueva Zelanda y Eslovenia (ambas con 513) que se encuentran entre los diez primeros países en Ciencias. Los países con mayor puntuación en Ciencias son Singapur (556), Japón (538), Estonia (534) y Finlandia (531). Cierran la tabla española sobre Ciencias, Canarias (475), Extremadura (474) y Andalucía (473). En Matemáticas el primer puesto es para Navarra (518), seguida por Castilla y León (508), La Rioja (505) y Madrid (503), todas por encima de la media de España (486) y de la OCDE (490). Navarra se colocaría así por encima de Canadá (516), que ocupa el sexto puesto internacional detrás de Singapur (564), Japón (532), Corea del Sur (524), Suiza (521) y Estonia (520). Por el contrario, Extremadura (473), Murcia (470), Andalucía (466) y Canarias (452) son las que peores resultados obtienen en Matemáticas. En Lectura también sobresale Castilla y León (522) y a continuación Madrid (520) y Navarra (514); y la media de España, 496, supera a la de la OCDE, que se sitúa en esta ocasión en 493 puntos. Castilla y León y Madrid se colocan en una posición similar a Irlanda (521), país que está solo por debajo de Singapur (535), Canadá (527) y Finlandia (526). Las peores comunidades en Lectura vuelven a ser Canarias (483), Andalucía (479) y Extremadura (475). El cuadro recoge los resultados de los alumnos en Ciencias, Matemáticas y Lectura, por comunidades autónomas, en PISA 2015 y las medias de España y la OCDE.

Fuente: El Periódico Extremdura

Fernando Pessoa (Lisboa 1888-1935) sigue proyectando su genio triste desde esa zona del fin del mundo en la que creó su obra, en lugares concretos de Lisboa por los que pasearon él y sus heterónimos. Ahora proyecta esa luz oscura, pesimista, pero también diversa, o divertida, desde la sala Minerva del Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde unos seres rabiosamente pessoanos (Juan Barja, Alberto Ruiz de Samaniego, José Mouriño, cineasta este último, sin relación con el entrenador de fútbol, Daniel Sánchez Usanos…) han encontrado la manera de resaltar su paso insólito, silencioso y abrumador por este mundo.
Pessoa nació en Lisboa y vivió allí con la intensidad con que Marcel Proust vivió en una habitación sin vistas en París y en Cabourg o como José Lezama vivió inmóvil en La Habana. Sus sitios fueron el famoso café A Brasileira, que es universal por Pessoa, y el restaurante Martinho da Arcada, que es también inolvidable por eso, porque allí, escribía el hombre de los heterónimos. Se sentaba solo, pero con él estaban Alberto Caeiro, Ricardo Reis, Bernardo Soares, Álvaro de Campos, sus heterónimos. Ese solitario “del fin del mundo” era, dice el comisario de la exposición, Alberto Ruiz de Samaniego, “un hombre absolutamente introspectivo, aislado de todo contacto social”, alejamiento que le sirvió “para penetrar continuamente en las entrañas del ser”. Y tuvo tal capacidad que se quintuplicó, y en todos los individuos que creó encontró una voz distinta a la suya, siendo la misma.
Esa soledad, esa oscuridad de la que partían sus metáforas, está transcrita casi exactamente en la atmósfera creada para esta exposición. Está reproducida la geometría de las mesas de su café de siempre, y alrededor están, como partituras digitales, todos los pasos que Pessoa dio en su vida. Ese Atlas Pessoa que acompaña a la idea de la exposición presenta el trayecto humano del poeta misterioso más conocido de Portugal, junto a Camoens. Fernando Pessoa es inagotable, como el fondo del mar. Lo sabe bien Juan Barja, editor, ahora director del Círculo de Bellas Artes, filósofo y poeta, que desde hace años lucha con la voluntad de los melancólicos (su perfil de wasapp es Sobremuriendo) dentro del espíritu del poeta de las cinco identidades.
Fruto de esa pasión sobremuriente es una colección insólita y bilingüe de la poesía de Pessoa, que publica su editorial, Abada, empeñada en empresas de riesgo, como la obra completa de Walter Benjamín, otro europeo de la melancolía. Esta colección tiene ocho tomos, acaba ahora, y está realizada por él y por Juana Inarejos. Contiene textos de otros pessoístas como Miguel Casado, el propio Barja, José Manuel Cuesta Abad, el catedrático Alberto Ruiz de Samaniego, Javier Arnaldo y Patxi Lanceros.
El primer poema del último volumen de esa colección corresponde al libro Blasón, y reza de Europa, a la que el poeta mira con la melancolía de un dibujante que recorre su mapa. “Yace Europa, apoyada en ambos codos:/ desde Oriente a Occidente, contemplando,/ entoldada en románticos cabellos”. La descripción llega, naturalmente, a Portugal: “Con su mirar esfíngico y fatal/ ve a Occidente, futuro del pasado./ Y ese rostro que mira es Portugal”.
Ese rostro es Pessoa, mirando. Su traductor, Barja, cree que este hombre vive mirando el drama en la gente, y no sólo el drama de la gente. “Hay gente que opina que Pessoa es un esquizoide, que aquí hacía un personaje y allí otro, que los heterónimos tienen vida propia. Y creo, sin embargo, que la de Pessoa es una estrategia asombrosamente rigurosa. Vive en un país pequeño, casi extraeuorpeo, fuera de los acontecimientos de la modernidad. En ese ámbito se inventa una generación equivalente a las generaciones que hubo en Alemania o Francia en esa época de los años veinte o treinta”. Esos heterónimos, todos con su personalidad, son la generación que inventa. Cuando él muere, esa generación también desaparece. Pero qué vivo sigue el pensamiento desasosegado de Pessoa en la Europa que yace mirada desde Portugal.
Y una película, dirigida por Mourinho, retrata la Lisboa de su tránsito, con la voz principal de Pablo Guerrero, el cantautor. Esa voz reposada, y como entristecida, que habla desde el fondo del alma del propio cantante, descorre el velo de esa biografía urbana del hombre que, como dice Ruiz de Samaniego, “paseó la ciudad como aquellos paseantes de los que hablan Baudelaire o Walter Benjamin, anónimos en medio de las grandes urbes”. “Pessoa era un príncipe de incógnito. Caminaba día tras día por los mismos recovecos de la ciudad. Es alguien que mira, un voyeur; sus descripciones son de un detalle increíble; goza del espectáculo del mundo, con el trajín de la vida, con el tránsito urbano”.
Ese hombre solitario acompañado por sus sombras (Caeiro, Reis, Soares, De Campos) es, añade Samaniego, catedrático de Estética en la Universidad de Vigo, “todo un mundo, el Pessoa de las saudades, de la característica melancolía del fim do mundo, del Portugal desde el que escribe”. Pero es un poliedro: “Ese Pessoa se refracta en otras posibilidades. Con él van el agnóstico, el pagano defensor del paganismo precristiano, el sensual…”. Esos mundos caben en uno y se representan, como una realidad virtual, oscurecida como la cueva de la que nace la inteligencia de las sombras y de la poesía, en esa sala del Círculo de Bellas Artes que se llama Minerva y que arropa al solitario mayor de Portugal. La mujer que guarda la muestra, Eva Torrejón, profesora, ahora en paro, de Filología Hispánica, gaditana, ha leído versos de este hombre que pasea triste por los ordenadores y por la película que componen este Atlas Pessoa. “Ahora lo leeré más”. La voz de Pablo Guerrero Al fondo de la sala, en el cuarto más oscuro, suena la voz de Pablo Guerrero narrando la Lisboa filmada por Mouriño. Éste, que tiene 37 años y ahora trabaja en darle vida de cine a la última María Zambrano, dice: “Lo descubrí leyéndolo a él y a su tropa de autores brillantes. Vi Lisboa con ellos. El de Pessoa fue un mundo interior intenso y complejo. Llevar a la pantalla ese espíritu es tan difícil como trasladar el universo de Proust o como llevar al cine el mundo de Lezama, al que tanto se parece siendo tan distinto”.
La exposición es virtual, prácticamente; Juan Barja, editor de Pessoa, director del Círculo, dice que no quisieron apabullar con papeles y con datos. En esas pantallas chicas y en la pantalla de la sala de cine está el Atlas de Pessoa, y está él caminando con todas sus sombras. Es Pessoa en estado puro, como si él mismo estuviera en lo más hondo de su cueva oscura esperando el fin del mundo.

Fuente: El País

Exposición del premio de artes plásticas en la sala El Brocense La sala de arte El Brocense, en la calle San Antón, expone las obras seleccionadas por el concurso de artes plásticas que anualmente convoca la Diputación Provincial de Cáceres, que destina 15.000 euros a la adquisición de piezas. Esta año, 91 artistas han presentado más de un centenar de creaciones.

Fuente: HOY

Estamos construyendo un proyecto de divulgación cultural y educativa que pivota sobre la idea del “enseñando fomenta”; algo que demuestra que la preocupación por la educación, la enseñanza y la cultura ha sido y es piedra angular para la construcción de una sociedad más libre y justa. Ayer tuvimos un nuevo capítulo de este proyecto en nuestra Residencia Universitaria (RUCAB, C/ Pablo Sorozábal, 1, Badajoz): Jesús Sánchez Adalid nos deleitó con la palabra, junto a la hermosa música del grupo Alia Mundi, en la presentación de su nueva novela “EN TIEMPOS DEL PAPA SIRIO”.
¡Gracias a todos por su apoyo!

El próximo viernes, 2 de diciembre despediremos 2016 desde el Aula de la Palabra de la Asociación Cultural Norbanova con la visita de la prestigiosa escritora Mónica Rodríguez Suárez, último Premio “ANAYA”, de Literatura Infantil y Juvenil, que nos trasladará al fascinante mundo de la literatura para pequeños y jóvenes lectores. Será en el Salón de Actos del Palacio de la Isla, a partir de las 19:15 horas, y la presentación correrá a cargo de la Presidenta de la Asociación Cultural, la también escritora, Pilar López Ávila, quien también cuenta con un importante bagaje editorial en el mundo de las letras para niños. En Norbanova siempre hemos destacado la importancia del fomento de la lectura y a través de esta nueva actividad queremos invitar a pequeños y mayores a que se acerquen a escuchar a una de las autoras más sobresalientes del panorama nacional actual en este difícil género. Para que podamos conocerla mejor, aquí les ofrecemos unos pequeños retazos de su biografía y de su obra: MÓNICA RODRÍGUEZ SUÁREZ Nacida en Oviedo (1969) y residente en Madrid desde 1993. Es licenciada en Ciencias Físicas, con Máster en Energía Nuclear. Durante quince años trabajó en un centro de investigación. En 2009 deja el trabajo en dicho centro para dedicarse por entero a la Literatura Infantil y Juvenil. Tiene publicados una treintena de libros en editoriales como SM, ANAYA, EDELVIVES, EVEREST, EDEBÉ, OXFORD o PEARSON EDITORIAL. Ha recibido algunos premios y reconocimientos, entre ellos: el Primer Premio de Novela Juvenil del Ayuntamiento de Pozuelo de Alarcón, en 2007, el Premio de la Crítica de Asturias en Literatura Infantil y Juvenil en el mismo año, el Premio Ciudad de Málaga 2010, el Premio Ala Delta 2011 o el premio Villa de Ibi también en 2011. En 2013, fue galardonada con un White Ravens por su libro “Esta la vida”, de Edelvives, escrito a cuatro manos con Gonzalo Moure y ganó el premio Leer es vivir de la editorial Everest con el libro “La niña de los caracoles”. Quedó finalista del premio Barco de vapor, el Gran Angular y el Edebé en varias ocasiones. En 2016, ganó el premio Anaya por la novela “Alma y la isla”, el premio Fundación Cuatrogatos por “El círculo de robles” y el premio Alandar de novela juvenil por “La partitura”. Ha sido incluida en varias listas de honor y es una de las finalistas del premio Hache de novela juvenil del 2017 con el título “El naranjo que se murió de tristeza”, que se fallará el próximo año por la votación de dos mil lectores juveniles. Agradeceríamos la difusión de este acto a través de sus canales y nos encantaría contar con su presencia. Adjuntamos cartel de la actividad y fotografía de la autora.

Congreso XV

1 Cartel XIV Jornadas Hernan Cortes

Abierta la inscripción para el congreso Frey Nicolás de Ovando: el extremeño que organizó el Nuevo Mundo

Formulario de Inscripción Asistentes

1 Cartel XIV Jornadas Hernan Cortes

Últimas Noticias


Con el patrocinio de la
JUNTA DE EXTREMADURA
Consejería de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes


 

Agenda

More in Agenda  

Últimas Publicaciones

  • Inventario de Publicaciones
    MEMORIAS (Trabajos de investigación de historia y arte de Extremadura)   Memorias de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes I. -- Trujillo: Real Academia de...
More in Publicaciones  

Boletines

More in Boletín