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El próximo miércoles 27 de enero a las 18:00 en la Sala de la Autonomía de la Asamblea de Extremadura tendrá lugar la conferencia "Nos invaden extraños y el islam. ¿Falso pretexto para los partidos populistas y xenófobos?", impartida por Tomás Calvo Buezas, catedrático emérito y Medalla de Extremadura, y a la presentación del libro "INVESTIGAR Y LUCHAR POR CAUSAS SOLIDARIAS",  por la Presidenta de la Asamblea de Extremadura, Blanca Martín Delgado. Para confirmar asistencia: teléfonos 924 38 30 92 y 924 38 30 68.

«La Virgen de la granada», una de las tablas mejor conservadas del pintor fuera de Italia, está desde el lunes pasado en el Museo del Prado. Fray Giovanni da Fiesole, Beato Angelico, más conocido como Fra Angelico, de la orden de los predicadores, monje en el monasterio de Santo Domingo y después fraile en San Marcos, en Florencia, pintor de tablas y frescos, reconocido por ser «bondadosísimo y muy sobrio», que «vivió castamente, repitiendo a menudo que su arte requería calma y vivir sin preocupaciones», pintor religioso que no suscitaba «ideas deshonestas y apetitos carnales» con la representación de sus vírgenes y figuras femeninas, maestro claro y cima indiscutible del Quattrocento, redobla su presencia en el Museo del Prado con «La Virgen de la granada», uno de sus trabajos más importantes y delicados. Esta obra, de 83 x 59 cm., se incorporará a las colecciones de la pinacoteca madrileña, aumentando aún más la fama de sus fondos, si se puede. Sin duda se convertirá en uno de sus reclamos en el futuro y cimentará todavía más los argumentos de aquellos que defendían que la presencia de «La Anunciación» de Fra Angelico en estas salas es algo casi indiscutible. Es una tabla que ha colgado durante años en el llamado Salón Italiano del palacio de Liria y que fue adquirida por el XIV duque de Alba y VII duque de Berwick, don Carlos Miguel Fitz-James Stuart, en Florencia el 26 de julio de 1827, como obra de Beato Angelico. En una negociación que ha durado varios meses entre los Ministerios de Economía y Hacienda, la Junta de Calificación de Patrimonio y la Casa de Alba han llegado al acuerdo de que el Estado adquiera la tabla para que forme parte de El Prado. Es, sin duda, una adquisición importantísima que enriquece el patrimonio de todos los españoles. El motivo de que la Casa de Alba haya decidido desprenderse esta joya de inestimable valor pictórico, y una de las que más apreciaba la duquesa, que ha fallecido hace más de un año, es para hacer frente a los gastos económicos derivados de los derechos de sucesión que tiene que acometer. Este uno de los motivos por los que esta obra ya no está presente en la muestra «El legado de la Casa de Alba», que en estos momentos está cumpliendo sus compromisos expositivos. Inexportable La pieza está en perfecto estado y era el único en manos privadas en España. Es una de las pinturas de Fra Angelico (1390, Florencia-1455, Roma) mejor conservadas del mundo, según reconoció en 2012 Rafael Alonso, responsable de cuidar el legado pictórico de los Alba. Como otras obras de gran valor artístico, no puede ser exportada y, por tanto, tenía que permanecer en nuestro país. Ahora, más de uno puede especular sobre el precio que una tabla semejante podría alcanzar si saliera a subasta. A nadie se le escapa que, en este caso, sería una cifra altísima. Esta incorporación al Museo del Prado tiene una enorme relevancia, debido a que la mayor parte del legado de Fra Angelico se encuentra en Italia, sobre todo, en el monasterio de San Marcos, donde los muros de las celdas fueron decoradas por él. El artista, que comenzó como iluminador y que fue descrito por Vasari en su libro «Vidas» –«nunca cogía el pincel si antes no había orado. Nunca pintó un crucifjo sin bañar sus mejillas en lágrimas»–, dejó una producción que fue alabada en su época y que ha suscitado la admiración en siglos posteriores. Una de sus obras más conocidas, «La Anunciación», en El Prado, está datada entre 1425 y 1428, la misma década, precisamente, que «La virgen de la granada», lo que aumenta el interés por ver juntas estas creaciones. De hecho, este periodo resultó esencial, porque en Florencia, una de las capitales del arte en este periodo, se cruzaron artistas más apegados a las viejas maneras de entonces con otros, como Donatello y Brunelleschi, que aspostaban por la innovación. En estas coordenadas hay que entender la incorporación de esta tabla única, procedente, en su origen, del convento de Santo Domingo de Fiesole, y que cuenta con las características que han marcado el estilo inconfundible de Fran Angelico: serenidad, belleza, intimidad y equilibrio compositivo. La idea de coleccionar obras de arte partió del marqués del Carpio, al que se deben 32 cuadros de la colección, adquiridos o encargados por él en el siglo XVII. Llegó a tener también en supoder «La Venus del espejo», que hoy cuelga de la National Gallery y que la familia perdió posteriormente al depositarlo en manos de Godoy. Aunque el verdadero impulsor de la colección fue Carlos Miguel, XIV duque de Alba, un hombre de enorme cultura enamorado de la música y que frecuentó al amistad de Rossini, sin olvidar al padre de Doña Cayetana, que supo inculcar el gusto por el arte a su hija. En una sillita baja De todas las obras que formaron parte de la exposición de CentroCentro de Cibeles en 2012 una destacaba para Cayetana de Alba sobre las demás: «La Virgen de la granada». Sus allegados sabían que era una obra especial para ella. «Cuando tenía una comida le gustaba sentarse en una sillita baja, una joya barroca de enorme valor, enfrente de “La Virgen de la granada’’, de Fray Angelico. Sentía verdadera debilidad por las buenas piezas y ésta era una de ellas», aseguraba Rafael Alonso a esta diario tras la muerte de la Duquesa. Él ha estado al frente del mantenimiento de la imponente colección artística de los Alba desde 1978, año en que Jesús Aguirre, segundo esposo de Cayetana, se la encomendó. «La colección está en tus manos», le dijo. Su confianza en él era total hasta el punto de montar un taller de restauración dentro de los muros del palacio madrileño de Liria para que trabajara el tiempo que considerara necesario. «Estaba al tanto y muy encima de todo lo que se hacía», señalaba. Por sus manos de maestro pasaron prácticamente todas las piezas. Conoce como pocos el valor de la colección. Tres son las obras de Fra Angelico en España: «La Virgen de la granada», «La Anunciación» y «La Virgen de la humildad», del museo Thyssen-Bornemisza y que está en depósito en el Museo Nacional de Arte de Cataluña. Fuente: La Razón

El Rey Felipe VI ha aceptado una escultura realizada por el artista extremeño Ricardo García Lozano (Villanueva de la Serena, 1946). Se trata de un busto del monarca que el artista pacense realizó con motivo de su proclamación. El escultor ha recibido la noticia a través de la propia Casa Real, que ha enviado una carta dirigida al alcalde de Villanueva de la Serena, Miguel Ángel Gallardo, en la que se da cuenta del agradecimiento de Su Majestad. La misiva detalla además que la escultura pasará a formar parte del Patrimonio Nacional. El busto será realizado en bronce sobre peana de madera. Pesará unos 25 kilos y se hará con la técnica de fundición a la cera perdida. El modelado en resina ya está listo y el vaciado en bronce terminará a finales de mes. Según explica el artista, el ofrecimiento se hizo llegar al monarca a través del alcalde de Villanueva. La Casa Real ya tiene otra escultura del artista extremeño. Se trata de una obra que le encargó la Junta de Extremadura para el V Centenario del Descubrimiento de América, una escultura en pequeño formato de tres cigüeñas en vuelo formando un arco. La primera obra pública de García Lozano fue un monumento al escritor Felipe Trigo en su localidad. Conocidas son también el monumento al Brocense o 'La oveja merina', en la institución ganadera de Zafra.

Fuente: HOY

Hace 30 años que Antonio Muñoz Molina tenía 30 años además de un niño pequeño que hoy viste de toga y un libro bajo el brazo que entusiasmó a Pere Gimferrer, Beatus Ille. Cinco años después, publicó El jinete polaco, que le supuso su segundo Premio Nacional de Narrativa y es, a juicio del catedrático -y colaborador de EL MUNDO- Santos Sanz Villanueva, pero no sólo de él, "su gran novela". Es hora, pues, de rememorar y celebrar ambas novelas, que reedita para la ocasión Seix Barral. El escritor de Úbeda recuerda ante todo la "sensación de irrealidad" que experimentó al saber que Beatus sería publicada. "Cuando la vi las primeras veces en las librerías, con aquel nombre tan común [el suyo], el título en latín y aquel guardia civil de la portada original, me decía: '¿Quién va a leer esto?' Te entraba el pánico, pero al mismo tiempo veía que por fin había logrado lo que siempre había deseado. Para mí la novela era entonces, como oficio, la reina de la literatura". La memoria se constituyó desde el principio en el motor narrativo de Muñoz Molina. Como García Márquez, tuvo un abuelo que le "llenaba la cabeza de historias", en este caso de Azaña, Negrín y otros muchos. "Lo que para él era un recuerdo, para mí era una fábula", explica. "Siempre me interesó cómo el pasado se convierte en recuerdo y en olvido, o cómo se tergiversa". Muñoz Molina halló una parte crucial de su mundo en aquella Mágina imaginada que era trasunto de su Úbeda real y cuyos hilos narrativos se extendieron a El jinete polaco y otras obras como El viento de la luna y Plenilunio. Con ellas iba componiendo "capítulos de un libro más grande", su novelística completa, que aún sigue escribiendo. A pesar del oficio, dice, "no hay progreso" en el arte de escribir. "El proceso de invención y escritura es igual de laborioso e incierto. No hay una técnica anterior ni exterior al libro. A mis estudiantes les decía [este curso ha dejado la enseñanza] que sólo se puede enseñar a reescribir, a volver a lo escrito y corregir"», reflexiona. Uno de los retos máximos consiste en dar con el punto de vista desde el que se cuenta la historia, prosigue, pero si hay "uno o dos momentos de resplandor" mientras se escribe, encontrarlo es uno de ellos. A él le pasó una mañana, mientras se desperezaba, cuando vio quién sería el narrador de Beatus Ille. Existen otros fogonazos de placer que proporcionan los otros escritores. El Absalom de Faulkner, Naipaul y la ballena blanca de Melville le han transmitido esa sensación tan poderosa de que "algo te está esperando, se abre un telón para ti" como el que acaba de abrirle Los niños muertos del peruano Richard Parra. Muñoz Molina está convencido de que la salud de la novela depende exclusivamente de que coincidan en el tiempo "una o dos buenas obras". El género nunca pasa de moda porque "ayuda a comprender el mundo y a imaginar pasados alternativos: la ficción es una lección de pluralismo. Dos novelas pueden dar visiones opuestas del mundo, pero ni se contradicen ni se niegan entre sí. ¿Quién desmiente La Ilíada? La novela enriquece la contemplación del mundo". De todos los males de España, a Muñoz Molina le preocupa en especial que los políticos desprecien y descuiden la cultura y la educación: "La gran paradoja española es tener una cultura universal que se difunde muy mal y un patrimonio extraordinario que crea mucha menos riqueza de la que podría". Lo que no le quita el sueño es el Premio Cervantes que algunos reclaman para él. "Ésas son cosas secundarias. Para mí, la literatura es escribir y leer; lo demás, si viene bien y si no, también", sentencia.

Fuente: El Mundo

El académico y latinista Juan Gil resume la evolución del español en 300 historias de palabras FERNANDO DÍAZ DE QUIJANO ¿Sabía que "murciégalo" era el nombre original del murciélago? ¿Sabía que "obús", "pistola" y "robot" son de las pocas palabras que hemos adoptado del checo? ¿Sabía que el término "obelisco" procede del griego y hace referencia a los espetones donde ensartaban las viandas antes de cocinarlas? ¿Sabía que el parchís es originario de la India y que su nombre significa "veinticinco" porque era la máxima puntuación que podía obtenerse en cada tirada? Podríamos seguir así hasta completar las 300 historias de palabras que acaba de publicar la editorial Espasa. El volumen pertenece a esa clase de libros de curiosidades lingüísticas que afloran cerca de la Navidad, ya que es un regalo ameno para cualquier persona interesada en la evolución de nuestra lengua. El lexicógrafo Fernando de la Orden se ha encargado de la documentación y de la redacción, Manuel Durán, de la selección de ilustraciones, y el académico y catedrático de filología latina Juan Gil ha dirigido el proyecto. Hace poco Espasa publicó otro libro, La maravillosa historia del español, de Francisco Moreno Fernández, que relata la historia del castellano desde su nacimiento hasta nuestros días. 300 historias de palabras es el complemento ideal para ilustrar esa evolución a base de ejemplos. "La selección de las palabras ha sido aleatoria, intentando que estuvieran representadas muy diversas facetas de nuestro mundo cotidiano: de la vestimenta a la política, pasando por los juegos y la cultura", explica Juan Gil, que acaba de ser nombrado vicesecretario de la RAE. Además, el libro recoge prácticamente todos los caminos posibles por los que una palabra acaba vertiéndose al español desde otras lenguas: la mayoría del griego, del latín y del árabe; muchas del francés, sobre todo desde el siglo XIX, y del inglés, más influyente en el siglo XX, así como de las lenguas amerindias que tomaron contacto con el español a partir del descubrimiento de América. También aparecen neologismos inventados por la ciencia usando a menudo lenguas clásicas para designar nuevos descubrimientos, como es el caso de "alergia", que proviene del alemán Allergie, y este del griego állos, "otro", y érgon, "trabajo". "Literalmente, por tanto, 'otro trabajo', el que desarrolla de forma equivocada el cuerpo cuando reacciona ante sustancias en principio inocuas", explican los autores del libro. Si además de deleitarse buceando en el origen de las palabras, es usted aficionado a inventarlas, le animará saber que "cualquiera puede crear un nuevo vocablo y lograr que sea adoptado por los hablantes". Uno de los casos más recientes y exitosos es el del neologismo "mileurista", inventado hace diez años "por una ciudadana de a pie" y acogido inmediatamente por los medios de comunicación y el conjunto de la sociedad, aunque no recogida en el diccionario. La palabra, en opinión del académico, cumplía a la perfección con todos los requisitos necesarios para el éxito: es ingeniosa, eufónica (es decir, suena bien) y designaba una nueva realidad que aún no tenía nombre. Aunque "cuando se inventó hacía referencia al extremo más bajo de la cadena económica y hoy, desgraciadamente, la situación ha empeorado", apunta Gil. En cambio, hay otras palabras que han tratado de imponerse "desde las alturas" pero el pueblo, la Academia o ambos las han rechazado. Es el caso, explica el académico, de "jóvena" (que en su día defendió la exmujer de Felipe González, Carmen Romero) o "miembra" (utilizado por la exministra de Igualdad Bibiana Aído). Ambos términos fueron "injustamente criticados en su momento" y "no son de peor factura que infanta o señora, hoy admitidos por todos", opina Gil. Dice el académico que aún hay bastante palabras cuyo origen se desconoce y suponen un reto muy interesante para los expertos. "El etimólogo hace un esfuerzo de imaginación sorprendente. Joan Corominas, en su gran diccionario etimológico, tiene páginas que son verdadera poesía. Intenta penetrar en el lenguaje de una manera que a veces le obliga a hacer reconstrucciones imposibles". En la tarea de iluminar los caminos por los que las palabras llegan a nosotros, los filólogos cuentan con una herramienta fundamental: los corpus lingüísticos, recopilaciones de ejemplos de palabras que aparecen en todo tipo de documentos a lo largo de la historia. La Academia, en sus 300 años de vida, ha ido construyendo un fichero que actualmente consta de diez millones de papeletas, actualmente digitalizado y disponible para su consulta. Hoy se complementa con otros bancos de datos: el Corpus de Referencia del Español Actual (CREA), con ejemplos de textos creados en todos los países de habla hispana entre 1975 y 2004; el Corpus Diacrónico del Español (CORDE), para toda la historia anterior; el Corpus del Español del siglo XXI (CORPES XXI), con 25 millones de formas por cada uno de los años comprendidos entre 2001 y 2012; y el Corpus del Nuevo diccionario histórico (CDH), con 355 millones de registros.

Fuente: El Cultural

Fue un descubrimiento excepcional y, como ocurre con el hallazgo de muchos tesoros, completamente casual: un agricultor con su tractor, de faena en el campo, se llevó el susto de su vida cuando de improviso el terreno cedió. Después, repuesto del miedo ante el terreno que se abrió a sus pies, descubrió un tesoro etrusco: en una sepultura subterránea de unos cinco metros cuadrados había dos sarcófagos de grandes dimensiones y dos urnas cinerarias. Dicen los arqueólogos que este hallazgo en Città della Pieve, localidad de 7.500 habitantes en la provincia de Perugia (región de Umbria), en el centro de Italia, es excepcional e insólito, porque en este lugar no se habían encontrado restos etruscos parecidos. El material encontrado, de muy buena factura, está hecho de piedra alabastro y se ha datado en el siglo III a. C. Uno de los sarcófagos tiene inscripciones etruscas sobre la identidad del difunto y en las dos urnas cinerarias se reproduce a un hombre en posición reclinada. Città della Pieve se revolucionó y emocionó por el impacto del descubrimiento. «Somos conscientes de que nos encontramos frente a una gran oportunidad para nuestro pueblo. Esperamos poder acoger esos magníficos restos arqueológicos en nuestro Museo de Santa Maria de los Siervos», manifestó de inmediato el alcalde, Fausto Scricciolo. Por su parte, el asesor de Cultura, Carmine Pugliese, explicó así la expectación que suscitó el tesoro etrusco: «Es tanta la atención y la curiosidad, que nos sentimos obligados a restituirlo cuanto antes a los ojos del público. El hallazgo enriquecerá nuestro patrimonio. Son muchísimos los testimonios de entusiasmo por el descubrimiento. Esperamos ahora contribuciones privadas, para profundizar en las investigaciones sobre la tumba y el arte etrusco», manifestó a ABC el asesor de Cultura.
Santa María de los Siervos Una vez limpiados, los dos sarcófagos y las urnas funerarias se presentaron en las vísperas de Navidad en el Museo de Santa María de los Siervos, con la presencia de la subsecretaria del Ministerio de Bienes Culturales, Ilaria Borletti, que destacó «la gran importancia del hallazgo y la extraordinaria participación de los habitantes de Città delle Pieve, que han demostrado así su interés por descubrir sus propias raíces». Los arqueólogos destacan que el gran relieve de este material etrusco se debe a la calidad de los materiales y su buena conservación, lo que se refleja en que aún son visibles elementos polícromos; en particular, una de las caras esculpidas en la parte superior de la urna funeraria tiene aún las pupilas pintadas. Esto permitirá profundizar en la pintura etrusca. Atención particular se está dedicando también a las inscripciones, una de las cuales se refiere al propio difunto y es motivo ya de investigación por la Columbia University de Nueva York.
Misterio La civilización etrusca, que floreció en el segundo milenio antes de Cristo en la actual región de Toscana, extendiéndose después por el centro y norte de Italia, nació de la fusión entre corrientes migratorias procedentes de Asia Menor y poblaciones indígenas prelatinas. Durante mucho tiempo se consideró una civilización misteriosa y se habló de «misterio etrusco», alimentado también por fuentes antiguas. Pero hoy, aunque su lengua presenta lados oscuros, no puede considerarse ya un pueblo enigmático. El proceso formativo de los etruscos se consolidó desde el siglo X al IX a.C. en terrenos próximos a la costa italiana del mar Tirreno. En siglos posteriores, intercambios con Egipto, Siria, Fenicia y Anatolia permitieron que llegaran a Etruria objetos preciosos para la clase dominante. Su influencia cultural en la vecina Roma fue grande, fundiéndose prácticamente con la civilización romana al final del I siglo a. C. Los tres últimos reyes de Roma fueron de origen etrusco y reinaron, según la tradición, desde el 616 al 509 a. C. En Etruria el culto de los muertos tuvo siempre un relieve particular y un preciso ritual. El hecho de que se hayan encontrado numerosos sepulcros etruscos se explica porque este antiguo pueblo itálico creía en la supervivencia de los difuntos. Concebían una vida tras la muerte y la consideraban idéntica a la terrena, con la diferencia de que era eterna. Por eso las tumbas se construían con materiales más nobles y más duraderos que los utilizados en las casas, se colocaba todo aquello que el difunto había tenido en vida y que no le podía faltar para su vida eterna: desde los muebles hasta los objetos de uso cotidiano, pasando por su ropa.

Fuente: ABC

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