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"Era un dictador, porque concentrar los tres poderes va contra el principio liberal y democrático de la separación del poder", comenta el catedrático de la Universidad de Extremadura (Uex) Enrique Moradiellos sobre la figura de Franco, a propósito de la exposición que ha organizado el departamento de Ambito Social del centro Maestro Martín Cisneros y ha elaborado un equipo de investigación de la Uex, compuesto por 11 personas y dirigido, precisamente, por Moradiellos. La exposición, elaborada con motivo del 40 aniversario de la muerte de Franco y que se puede visitar hasta el próximo 22 de diciembre en el centro Maestro Martín Cisneros, consta de cuatro paneles estructurados en las diferentes etapas de su régimen dictatorial. "Hemos hecho un estudio de la figura de Franco en su condición de Caudillo, que es un título jurídico oficial que englobaba todos los poderes: el militar, el político y el religioso. La exposición trata de presentar de una manera muy sintética y divulgativa el periplo de la vida de Franco entre el año 1936, cuando accede al poder, y 1975, cuando muere por fallecimiento natural". En ese sentido, el objetivo de la muestra, apunta Moradiellos, es "reconocer la vida de Franco y la historia de España a lo largo del régimen dictatorial que él presidió para un conocimiento ecuánime, más solvente y menos mitificado. No fue el Caudillo soberano de España ni tampoco un tonto al que apoyaron Hitler y Mussolini y simplemente tuvo suerte. Es imposible gobernar 40 años solo con suerte. Era un general muy reputado en su campo".
Evolución física Así, a través de la exposición se puede ver la evolución física de Franco en imágenes. "Cada una de las épocas de la historia franquista tiene una fotografía que es la que queremos señalar. Está la foto oficial de cuando tomó el poder en 1939, vestido como un gran militar conquistador; hay otra imagen, ya en los años 60, en la que aparece vestido como civil, un hombre que parece más un dictador paternal; o la última foto, que pertenece a uno de sus últimos discursos, ya con 83 años. Muy envejecido, con un párkinson terrible y una voz muy afectada". Además, la exposición solo es el principio de los resultados que ofrecerá el estudio de investigación denominado 'Las caras de Franco' que esta llevando a cabo, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad de la Dirección General de Política Científica del Gobierno de España, el equipo liderado por Moradiellos desde el pasado 2012. "La muestra es solo una actividad de difusión del conocimiento de lo que llevamos recabado. El estudio todavía esta en marcha. De hecho, próximamente saldrá un libro que recoge las investigaciones más en profundidad".

Fuente:  El Periódico Extremadura.

A veces, en la alta noche, sueño que estoy en casa de Santiago Castelo, en su biblioteca de anaqueles que trepan hasta el techo, arrimando un azucarillo a la jaula de su canario Wamba; y de repente, me sobresalta su vozarrón, restallante como un clavel de sangre, llamándome desde la cocina: -¡Niñoooooooooo! Y vuelvo entonces el rostro y aparece ante mí otra vez Castelo en mangas de camisa; aparece otra vez ante mí su sonrisa sensual, su sotabarba de goliardo, sus ojos de brillo zangolotino, su barriga oronda de hombre al que el corazón no le cabe en el pecho y ha encontrado allí su nido. Aparece otra vez ante mí el amigo desvelado en el que poesía y humanidad formaban una alquimia anhelosa de brindarse. Y corro hacia él, lo abrazo con alborozo y atolondramiento (nuestras barrigas chocando como dos trompos borrachos) y reposo mi rostro sobre su hombro, para mojarlo de lágrimas de dicha. Y entonces despierto, descubriendo que lo que yo creía su hombro es en realidad la almohada; pero convencido de que algún día volveré a abrazar su cuerpo de muchas arrobas, cuando llegue la resurrección de la carne que nos ha sido prometida.
Fiebre oscura Santiago Castelo era, por encima de cualquier otra consideración, un poetazo como ya quedan pocos, habitado de palabras capaces de nombrar por igual la memoria exultante de la infancia y la fiebre oscura del deseo, la dulce melancolía de su tierra extremeña y la trémula emoción religiosa. Santiago Castelo entendía la poesía –y, por extensión, la propia vida– como un albergue hospitalario en el que nadie se arroga derecho de admisión; y en las infinitas piezas de ese albergue cohabitaban las pasiones más francas y ardorosas, las melancolías más ensimismadas, los dolores más aquietados o turbulentos. Santiago Castelo vivía en himeneo perpetuo con la poesía, la amaba de día y de noche, la gozaba hasta fundirse en su más recóndito latido. Y este maridaje lo lograba, como Rubén, siendo muy antiguo y muy moderno a la vez, entendiendo que la novedad de la poesía sólo se alcanza acatando el magisterio de la tradición; y así, desdeñoso de modas cambiantes y efímeras, llegó a cuajar algunos de los poemas más delicados e intensos de nuestro tiempo, sostenidos en el difícil equilibrio de la emoción más pura. No hace falta sino asomarse a «La sentencia», el magistral y sobrecogedor libro que concluyó apenas un par de meses antes de su muerte, su testamento poético y vital. Este poetazo descomunal fue también la persona que mejor ha encarnado el espíritu de ABC Y este poetazo descomunal fue también la persona que mejor ha encarnado el espíritu de ABC. Castelo, que se enroló en la redacción de este periódico cuando todavía vestía pantalón corto, sirvió durante más de cuatro décadas a tres generaciones de la familia Luca de Tena, como un escudero fiel que nunca abandona a su amo. Hasta el despacho de Castelo en ABC, «confesionario laico» donde todo desconsuelo encontraba su bálsamo, peregriné cientos de veces, para susurrar confidencias compungidas y aliviar mis angustias más secretas. Y muchas veces, mientras vaciaba de penas mi corazón ante el amigo desvelado, pensé que tal vez él padeciese tribulaciones más hondas que las mías; pero Castelo sabía siempre tragarse sus penas, para desvivirse por quien acudía en busca de su auxilio, como se acude en busca de una fuente, en medio del verano sin sombra.
Amor inmarchitable Y es que Santiago Castelo caminó por la vida como un ariete de abnegación y generosidad, derramando a su paso un torrente de dones verbales, desde el piropo improvisado al epigrama fulgurante de inteligencia, pasando por el consejo de sabiduría discreta. Recuerdo que, en una de mis últimas visitas al hospital en el que lentamente se desvanecía, me miró de súbito y me solicitó, apremiante: «Juan Manuel, pregúntame cosas sobre ABC, que no quiero irme sin que lo sepas todo». Y vaya si lo supe todo; y en cada palabra que salía de sus labios marchitos de fiebre palpitaba un amor inmarchitable del tamaño del universo, que era el tamaño exacto de su corazón. Todo ese amor lo llevo dentro de mí mientras escribo estas líneas, borrosas de las lágrimas y de recuerdos en turbamulta. Y a mis labios acude un breve poema de Castelo, dedicado a la sagrada memoria de su madre: «Viviremos / en aquellos que siguen nuestros pasos, / el nuevo niño, la boca que en el beso / busca morder la niebla y el estío... / Viviremos en albas y en ocasos / y nadie notará nuestro regreso: / la misma agua seremos de igual río...». Y es que, en efecto, nuestro amor no se extingue cuando morimos, sino que impetuoso sigue viviendo «en aquellos que siguen nuestros pasos», anegándolos con esa discreción furtiva que tiene el agua de un río. El amor, así, se hace más fuerte que la misma muerte, más cierto que la misma carne, para devolver a la vida a las personas que hemos amado. Y tú, querido José Miguel, que amaste mucho, seguirás vivo entre los amigos que no te olvidan y aspiran a llorar de dicha sobre tu hombro, allá en la resurrección de la carne.

Fdo. Juan Manuel de Prada (ABC)

Cuando un clérigo da lugar a un escándalo se aparta del mundo con discreción y se dice que lo hace para dedicarse a «altos estudios eclesiásticos». A este eufemismo vaticano que protege, por ejemplo, a sacerdotes acusados de pederastia, recurrió Rafael Sánchez Ferlosio (Roma, 1927) cuando en 1955 se apartó del mundo literario y renegó de su éxito. Abominaba de 'Alfanhuí', del 'bombazo' de 'El Jarama', y pretendía apartarse de los focos. «Durante 15 años me sumergí en la gramática y la anfetamina», explica el gran narrador y ensayista que huyó del «grotesco papelón del éxito» sin dejar de escribir como un poseso y atiborrado de anfetaminas. «A mí no me hizo falta ningún obispo que me retirase, sino que me bastó con el inmenso genio de Karl Bühler -autor de 'Teoría del lenguaje'- y la irresistible sugestión teórica y expositiva de su obra para apartarme de la circulación y dedicarme a los 'altos (o bajos) estudios gramaticales' durante quince años. Nunca me lo he pasado mejor», explicó Ferlosio en 'La forja de un plumífero', su único texto autobiográfico. Y a este relato se remitió, más de medio siglo después, para presentar ayer en conversación con el filósofo y antropólogo y «cómplice intelectual» Tomás Pollán (León, 1948) 'Ensayos I. Altos Estudios Eclesiásticos' (Debate). Es el primero de los cuatro volúmenes que en año y medio recogerán todos sus ensayos y artículos. Son la punta del iceberg de las decenas de miles de páginas que a caballo entre la gramática, la filosofía y la política escribió Ferlosio, Premio Cervantes 2004 y considerado el prosista y ensayista más capaz y brillante de las letras españolas. Son los escritos de su «época gloriosa» y «no deberían asustar», advierte Ignacio Echevarría, crítico y editor de las cuatro entregas del gran desafío que son estos 'Ensayos reunidos'. «Ferlosio es un excelente gramático que nunca actúa exclusivamente como tal. La gramática le sirve como marco para otros temas», apunta Echevarría, que completará la ambiciosa recuperación editorial con 'Gastos, disgustos y tiempo perdido', 'Entre Escila y Caribdis' y 'Babel contra Babel'. Se pone así orden en un magma de escritos muy diversos, algunos inencontrables, surgidos de la torrencial escritura de Ferlosio a lo largo de muchos años. El casi nonagenario escritor mantiene un discurso vivo, caudaloso y con tantos meandros como sus textos y su pensamiento. Dio prueba ayer de su portentosa memoria en una conversación con Pollán solo apta para filósofos avezados. A velocidad de vértigo, atropellándose a sí mismo, pasó Ferlosio de Saladino y los martirios de San Vicente y San Esteban a Calvino y Max Webern, de Turgéniev a los primitivos poetas arábigos, de Deleuze a Newton o Leibniz, de Hegel a Anaxágoras. De categorizar ángeles y espíritus, a hablar de predestinación, 'otreridad' y apocatástasis, o a recordar cómo los jesuitas instaban a los críos en el colegio «a no tocarnos la pilila para no condenarnos». Ilustró sus argumentos con citas en latín y griego y poemas cuyos versos buscó y halló con esfuerzo en lo más hondo de su portentoso cerebro. «El triunfo final del bien sobre el mal es un tópico de muchas religiones», dijo al abordar el concepto de 'victoria final' que recoge en sus ensayos. En este primer volumen recoge los escritos más ligados a los años de dedicación a la gramática: 'Las semanas del jardín', 'Guapo y sus isótopos', las 'Glosas castellanas' y la traducción y notas del 'Victor de l'Aveyron', de Jean Itard, que se recupera tras más de veinte años.

Fuente: HOY

Todo esfuerzo tiene su recompensa. Así ha quedado demostrado con el apoyo que Trujillo ha recibido y que le ha valido ser nombrada la maravilla rural de España en su edición del año 2015. Y no solo eso, además, se ha alzado con la primera posición del certamen con 7.448 votos, lo que supone un 56,4% de un total de 13.211 votos recogidos en el portal Toprural. La ciudad extremeña ha resultado la ganadora con un amplio margen de distancia con el segundo clasificado, que ha sido la localidad asturiana de Cudillero, con 1.186 votos y un 8,6% del total. De hecho, Trujillo prácticamente ha triplicado el mejor resultado obtenido por el anterior ganador, que fue la comarca de Las Hurdes en el año 2014, que se hizo con la primera posición con el 21,2% de los votos. El fin del título es servir para promocionar los recursos patrimoniales, gastronómicos y naturales de los lugares que, a juicio de los votantes, reúnen los valores necesarios para ser un lugar de referencia turística. La candidatura regional ha contado con el apoyo de numerosos famosos que han ayudado a alzarse con el título a través de sus videos colgados en las redes sociales ensalzando los valores trujillanos. Algunos han sido los grupos de música Tennessee y Medina Azahara, los humoristas Mariano Mariano y Agustín Jiménez, el periodista Roberto Gómez o el ganadero Victorino Martín. Igualmente, durante tres semanas, un grupo de voluntarios ha recorrido diversas poblaciones de Extremadura con el objetivo de captar apoyos. Según la organización de la votación, "este concurso que se está consolidando como una forma importante de dar visibilidad y promocionar los destinos rurales de España entre los millones de usuarios de Toprural". RIQUEZA Y EMPLEO Al respecto, el alcalde de Trujillo, Alberto Casero, y además responsable de Turismo, expresó ayer su satisfacción por el resultado, ya que supone "un título más y un aliciente más para visitar Trujillo, y de paso para promocionar toda la comunidad, ya que somos únicos porque ninguna otra comunidad tiene tanta diversidad", dijo el regidor popular. Casero subrayó también que se sigue trabajando para ofrecer mayores servicios turísticos en la ciudad, destacando la próxima apertura del Centro de Visitantes de la Ruta de los Conquistadores construido en la iglesia de la Preciosa Sangre, así como las rutas medioambientales en el entorno de la zona amurallada, "todo ello con el objetivo de que se genere riqueza y empleo en la ciudad", resaltó un más que orgullo alcalde.

Fuente: El Periódico Extremadura

El sacerdote Francisco García Portalo ha sido nombrado presidente de la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEX) en el transcurso de la asamblea celebrada el pasado fin de semana en la sede de esta asociación, en la Biblioteca Regional de Extremadura en Badajoz. Esta asociación, que en 2016 cumple 25 años de vida, tiene como fin dar a conocer el patrimonio bibliográfico de la región a través de sus archivos y bibliotecas. Entre sus presidentes se encuentran personalidades como Joaquín González Manzanares, José Luis Bernal, Carmen Fernández-Daza o Manuel Pecellín Lancharro, informa en nota de prensa el Arzobispado de Mérida-Badajoz. La UBEX supone la culminación de proyectos soñados por insignes bibliófilos extremeños durante estos dos últimos siglos, entre los que destacan Vicente Barrantes, Tomás Romero de Castilla o Antonio Rodríguez Moñino, que se sentían herederos del "gran patrimonio humanista" que representaron en el siglo XVI insignes extremeños como Benito Árias Montano y Pedro de Valencia, entre otros. Entre los proyectos de Francisco García Portalo se encuentran mantener la actividad que hasta ahora se ha ido desarrollando y, sobre todo, abrirlo al conocimiento de las nuevas generaciones de extremeños, que han conocido un gran desarrollo cultural, especialmente a partir del nacimiento de la universidad en la región.

Fuente: HOY

Francisco García Portalo, joven sacerdote diocesano y conspicuo bibliófilo, ha sido elegido hace unas fechas nuevo presidente de la Unión de Bibliófilos Extremeños (UBEx), dando fin al largo interregno que, en forma de Comisión Gestora, ha presidido durante los últimos años el académico y bibliófilo de pro, Manuel Pecellín Lancharro. La noticia me la ha dado la amable secretaria de la UBEx, Teresa Morcillo Valle. La Asociación, fundada en Badajoz en 1991, ha tenido, en el devenir de su cuarto de siglo de vida, estos mandatarios: 1º. Joaquín González Manzanares
2º. José Luis Bernal Salgado
3ª. Carmen Fernández-Daza Álvarez
4º. Bartolomé Miranda Díaz
5º. Manuel Pecellín Lancharro (presidente Comisión Gestora) Y aprovechando el nombramiento del actual, Francisco García Portalo, a las puertas de que la UBEx cumpla sus bodas de plata, bueno será dar a conocer las circunstancias que se dieron en la fundación de esta benemérita institución, que, seguro, tratará de recuperar, en esta nueva etapa, parte del esplendor perdido. Y para ello, tomamos parte del texto que aparece en la nota 1 al artículo "Historia, etnografía y derecho consuetudinario: la mirada reflexiva de Matías Ramón Martínez y Martínez (1855-1904)", de Javier Marcos Arévalo, profesor de Antropología Social y Cultural de la UEx y bibliófilo, uno de los socios fundadores de la UBEx, aparecido en las Actas de las XII Jornadas Bibliográficas "Bartolomé J. Gallardo", celebradas en la facultad de Biblioteconomía y Documentación de Badajoz, los días 12, 13 y 14 de diciembre de 2005, y el 19 de ese mismo mes y año, en la localidad de Campanario (Badajoz, Unión de Bibliófilos Extremeños, Tecnigraf, 2006, p. 32), que dice así: "La UBEX se creó a partir de la reunión que trece personas mantuvimos el día 24 de abril de 1991 en el Hotel Zurbarán de Badajoz. En tal fecha, allí nos reunimos, convocados por Joaquín González Manzanares, las siguientes personas: José María Casado Martín, Juan García Gutiérrez, Miguel Gómez Rey, Agustín Jiménez Benítez-Cano, Javier Marcos Arévalo, Tomás Martín Tamayo, Manuel Martínez Mediero, Álvaro Meléndez Teodoro, Agustín Muñoz Sanz, Manuel Pecellín Lancharro, Antonio Pedrero Rubio y Tomás Rabanal Brito". Desde El Avisador de papel, mis mejores deseos a la UBEx y a su flamante presidente, el amigo Francisco García Portalo. ¡Larga vida a la UBEx.

 

Fuente: El Avisador

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