Fondo Logo

Ayer, un día después del acto en la Económica que conmemoró el décimo aniversario de Bernardo Víctor Carande, sus tres hijos y algunos de sus amigos, todavía con el homenaje en la retina, habían quedado para almorzar y recordar al escritor. "Yo, en mi discurso, saqué una carta que él me había mandado. En el reverso se encontraban impresas las palabras Muebles Españoles de Sonseca. La gente se empezó a reír", contó ya a este diario Soledad López, coordinadora y conducta del acto. "Las palabras de sus hijos emocionaron al auditorio, al que acudieron unas 60 personas", manifestó. Y es que, aparte de la reconocida faceta de escritor, Carande destacó en otras muchas ramas artísticas. "Era polifacético y bohemio", cuenta Soledad. En la Económica, a través del testimonio de sus hijos, quedó patente esta condición. Por ejemplo, su dimensión de dibujante. "Salía al campo sólo con un lápiz y un cuaderno y era capaz de mostrar una expresividad extraordinaria. Sólo con mirar algo conseguía un encuadre perfecto", recordó Victoria Carande. "Yo salía a pintar con él. Reflejó muy bien el contraste entre naturaleza e industria o la deshumanización de la vida moderna". Todos los participantes en el coloquio de la Económica alabaron, en su turno de palabra, las cualidades del pacense. Francisco Pedraja; Teresiano Rodríguez; Roció y Victoria Carande y Vicente García. La escritora y fotógrafa Matilde Muro ahondó, además, en su aportación al mundo de la fotografía taurina. "No realizó retratos de los grandes pases o de las 'portas gayolas'. El se fijó en los detalles; el humo de los puros en los tendidos, las caras de miedo en los burladeros o los sentimientos de emoción y tristeza", manifestaba ayer. "Se codeó con lo mejor del mundo de la fotografía taurina, aunque a los tres años dejó El Ruedo, la revista donde publicaba, por la incompatibilidad con los horarios". El único ausente en el acto de ayer fue Jesús García Calderón, que se encontraba en su toma de posesión como director de la Academia de Bellas Artes de Granada. No se olvidó de él la Económica, que le felicitó, desde la distancia, al dejar vacía la silla que iba a ocupar.

Fuente: El Periódico Extremadura

La copia del vaciado del 'gigante extremeño' se puede visitar en el Museo Nacional de Antropología hasta el 15 de noviembre junto con una exposición de objetos personales y su proyecto de recuperación. Agustín Luengo Capilla medía 2,35 metros de altura, calzaba un 52 de pie y sus manos alcanzaron los cuarenta centímetros. 'El gigante extremeño' nació en la calle Colón de Puebla de Alcocer el 15 de agosto de 1849 y falleció en Madrid la Nochevieja de 1875. La muestra que puede verse en la capital madrileña ofrece al visitante el vaciado que se ha reconstruido utilizando las técnicas de escaneado y fabricación más vanguardistas existentes, según explica el coordinador del Proyecto de recuperación y puesta en valor del Gigante Extremeño, Pablo Ruiz. Exposición en Badajoz La copia y la exposición viajarán después de Madrid a la sede la de la Diputación de Badajoz, donde se podrá visitar durante unas semanas hasta que a final de año pase a formar parte del museo del gigante extremeño en su localidad natal, Puebla de Alcocer, que este año conmemora el 140 aniversario del fallecimiento de Agustín, que tuvo lugar el 31 de diciembre de 1875. De familia muy humilde y debido a que la casa de sus padres era de reducidas dimensiones, éstos se vieron obligados a hacer varias aberturas en la pared para poder sujetar las tablas de su cama, y de este modo Agustín pudiera descansara estirado, según la información difundida por el proyecto de recuperación. De su infancia se sabe que fue un niño enfermizo y que a la edad de 12 años se puso a trabajar en un circo como atracción, exhibiendo sus grandes manos de 40 cm de largo, capaces de ocultar un pan de 1 kg. Debido a su fama, el Rey Alfonso XII quiso recibirlo en audiencia el 3 de octubre de 1875, regalándole un par de botas, conservadas actualmente en el Museo del Gigante Extremeño de Puebla de Alcocer, equivalente al número 52. Según los estudios realizados, ha sido el segundo español más alto de todos los tiempos, llegando a alcanzar los 2 metros y 35 centímetros de altura.

Fuente: HOY

Los inéditos de Gil de Biedma: crónica de un distanciamiento
Ven la luz los diarios completos del poeta, editados por Andreu Jaume, que dan cuenta de su ambición literaria y su progresiva desmoralización

Se conocía su existencia y se ha esperado largamente su publicación. Por fin, en el 25° aniversario de su muerte, ven la luz los diarios inéditos de Jaime Gil de Biedma (1929-1990), uno de los poetas españoles más importantes del siglo XX, que dan cuenta de su ambición literaria, su atormentada vida íntima y la progresiva desmoralización que le distanció de la literatura y de la vida a una edad temprana. Antes de morir, Gil de Biedma confió los manuscritos a su agente literaria, Carmen Balcells, y ahora los publica Lumen (llega a las librerías el 5 de noviembre) con el título Diarios 1956-1985, editados por Andreu Jaume, filólogo y experto en la obra del poeta que ya editó su correspondencia (El argumento de la obra, 2010) en la misma editorial. Fue entonces cuando convenció a Balcells de que ya era hora de publicar los diarios inéditos del autor de Moralidades, pero la agente murió meses antes de ver acabado el proyecto, una de sus últimas ilusiones. El propio Gil de Biedma publicó en 1974 una versión muy reducida de su diario de 1956 con el título Diario del artista seriamente enfermo y en los últimos años de su vida pulió y dejó instrucciones para que viera la luz el diario completo. Se publicó en 1991, un año después de su muerte, como Retrato del artista en 1956. Ahora, junto a él, aparecen en este nuevo volumen el Diario de Moralidades (1950-1965) -titulado así porque su tema central es la escritura de ese libro-, uno breve de 1978 en el que muestra su absoluto desapego a la literatura y a la vida misma, y otro, aún más breve, de 1985, escrito mientras recibía tratamiento médico a causa del sida que acabaría con su vida cinco años más tarde. "A la luz de los nuevos diarios -explica Jaume-, el de 1956 se convierte en uno nuevo. Hasta ahora no sabíamos por qué era tan importante en la vida de Gil de Biedma, parecía un año arbitrario o causal, pero ahora me he dado cuenta de que ese año completa el inicio de su proceso de maduración intelectual, íntima e ideológica". Aquel fue el año en que, resignado, abandona su empeño en ingresar en el cuerpo diplomático y comienza a trabajar en la Compañía de Tabacos de Filipinas que presidía su padre, para lo cual se trasladó a aquel país. "A raíz de aquel viaje, Gil de Biedma toma conciencia política, ingresa en la vida laboral y se emancipa como poeta del simbolismo, que era la estética de la Generación del 27 y del que había sido su maestro, Jorge Guillén", continúa Jaume. Aquel diario causó revuelo por su contenido sexual explícito. "En el diario del 56, Gil de Biedma empieza a narrar sus experiencias sexuales no por exhibicionismo gratuito, sino porque quiere encontrar un lenguaje de la intimidad. Quiere dar forma a una interioridad sentimental sexual que en España no había tenido un lenguaje. Era un experimento literario para él. En 1959, cuando empieza el Diario de Moralidades, esa parte ya la tiene resuelta, no siente la necesidad de detallar con tanta crudeza su sexualidad, aunque hable de la evolución de una relación sentimental estable y de sus sucesivos amantes, tanto hombres como mujeres". En este diario, explica Jaume, Gil de Biedma plasma una reflexión en inglés muy interesante sobre las diferencias entre acostarse con hombres y con mujeres. "Lo importante ya no son los detalles explícitos de sus relaciones sexuales, sino las reflexiones morales que hace a partir de experiencias íntimas". "A la luz de los diarios inéditos, el de 1956 se convierte en uno nuevo", afirma Jaume
Diario de Moralidades muestra la consolidación de Gil de Biedma en todos los ámbitos: "poético, ideológico, moral y también autodestructivo. Da lo mejor de sí mismo y construye su libro más maduro y una de las obras más importantes de la literatura europea del siglo XX", asegura el editor. En este diario podemos rastrear el historial de influencias literarias del poeta. "Como todos los de su generación, Gil de Biedma se formó en el simbolismo francés, que era la estética de la Generación del 27", explica Jaume. Su maestro fue Jorge Guillén (realizó un lento trabajo sobre su poesía que acabó, ya harto, cuando sus gustos habían cambiado) y también, en un plano más personal, Vicente Aleixandre. Se formó también con la poesía de Rimbaud, Baudelaire y Rilke. "Pero determinó que esa vía estaba muerta y que había una descompensación en la tradición poética española". Se dio cuenta de ello cuando viajó a Oxford en 1953 para realizar un curso de economía (cuando aún tenía la esperanza de ingresar en el cuerpo diplomático, antes de enrolarse resignado en la Compañía de Tabacos de Filipinas que presidía su padre). "En Inglaterra leyó a T.S. Eliot y a W.H. Auden. De ahí da el salto al romanticismo, sobre todo el inglés, y descubre que con él empieza la verdadera modernidad poética". Gabriel Celaya, Blas de Otero, José Agustín Goytisolo y Gil de Biedma. Foto cedida por la familia Gil de Biedma
Gracias a estos descubrimientos, Gil de Biedma llega a la poesía de la experiencia. Con esa nueva perspectiva, el poeta releyó toda la tradición española y trató de actualizar el romanticismo. De este modo, intentó incardinarse en esa idea de modernidad y se distanció de la poesía social inmediatamente anterior. "La riqueza de la poesía social de Gil de Biedma radica en que el poeta proyecta en ella todas sus contradicciones. Es de izquierdas y al mismo tiempo pertenece a la alta burguesía y, por tanto, al bando vencedor. Él refleja esta circunstancia sin renunciar a su posición privilegiada", explica Jaume. Después de ese período, el poeta sufre una grave depresión de la que nunca se recuperará del todo, una crisis total que le afecta en el plano íntimo, sentimental e intelectual.
"Diario de Moralidades muestra la consolidación de Gil de Biedma en todos los ámbitos, incluso el autodestructivo"
"Se da cuenta de que el mundo que había construido con Moralidades no existe". La censura prohibió su publicación en España. Sí pudo ver la luz en México, gracias a su amigo Carlos Barral. Aquel proceso de derrumbe personal lo plasmó en Poemas póstumos. "Ahora, gracias a este diario, entendemos la razón última por la que dejó de escribir: se dio cuenta de que todo el esfuerzo dedicado a construir su mundo había sido inútil", afirma Jaume. Decepción política y honestidad creativa
Los diarios del 78 y del 85 configuran el retrato de la persona última que fue: un poeta que ya no escribe pero sigue siendo poeta en su forma de ver el mundo. Le invade la desmoralización, va dejando atrás su vida intelectual y se acerca poco a poco a la muerte. Una entrada del año 78 da buena cuenta de ello. Se había vuelto a enamorar y era feliz, pero escribe: "Lo que he descubierto ahora, siendo feliz, [...] es que hay una parte de mí que ya no desea vivir mucho más". Y, en cuanto a su sequía literaria: "[...] Otra oportunidad como la de 1956 sería por completo inútil, puesto que yo no soy el de 1956: la verdad es que he dejado casi de ser escritor, lo cual no sería malo -ni bueno- si no fuese por el hecho de que, habiendo dejado de ser eso, no he empezado a ser ninguna ora cosa". Testigo del devenir político y social de España, el poeta vierte en sus diarios valiosas consideraciones políticas. "Al final de 1965 escribe unas páginas muy interesantes sobre lo que está ocurriendo en España, sobre la astucia de Franco como político. Supone una mirada extraordinariamente lúcida más allá de la ingenuidad que solía alimentar el pensamiento político de su generación. Él no cayó en eso. Desde el Plan de Estabilización Económica de 1959, supo que el régimen se había asegurado otros veinte años de vida". Por eso, en el diario de 1978 vemos a un Gil de Biedma que, derrotado moralmente por la dictadura, es incapaz de sentir ninguna ilusión con la llegada de la democracia. "Ni siquiera el regreso de las libertades civiles lograron estimularle intelectualmente", añade el editor. Para Jaume, lo más importante de estos diarios inéditos es "la constatación de la enorme ambición creativa de Gil de Biedma. A pesar de las tensiones familiares, políticas y sentimentales, y aunque no tiene mucha intención de publicar su obra, se rebela contra sus propias servidumbres para escribir poemas perfectos, y lo hace reelaborando su concepto de la tradición española con rigor y seriedad". Después de tantos años de estudio dedicados a la figura de Gil de Biedma, el filólogo y editor destaca del poeta "su afán de perfección, su admirable ambición literaria y su sentido de la lengua". "Hay autores muy grandes que no aportan mucho lingüísticamente, como es el caso de Unamuno. Gil de Biedma, en cambio, creó un modelo de lingüístico que encierra una lectura de la tradición española (Garcilaso, San Juan de la Cruz, Fray Luis de León...), una absorción de la prosodia española con la que consigue hacer cantar la lengua como sólo Claudio Rodríguez ha logrado hacerlo en el siglo XX. Por último, destaco su lucidez humana. Con el paso del tiempo me he dado cuenta de su capacidad para captar problemas morales hondos y complejos con una aparente sencillez. El enfrentamiento con el paso del tiempo, su experiencia amorosa y civil, su infancia y las relaciones consigo mismo son el gran tema de su poesía, que nos ayuda a descubrir la experiencia humana común, lo que nos une a todos".

 

Fuente: El Cultural

Hace pocas semanas Soledad López-Lago andaba buscando en su archivo una carta y se topó entre los legajos con los artículos que había escrito Benardo Víctor Carande en el HOY. En la misma carpeta guardaba recortada también la esquela que se publicó en el periódico el día de su fallecimiento. Al ver la fecha –30 de octubre de 2005– se percató de que podría organizarse un homenaje por el décimo aniversario de su muerte. La idea ya se había hablado alguna vez entre los amigos, pero nunca se había materializado y el décimo aniversario era la mejor forma de reactivarla. Cuenta Soledad que muchos amigos del escritor se han prestado a participar en el homenaje de hoy a las ocho de la tarde en la sede de la Económica, pero para no alargar demasiado el acto han tenido que limitar las intervenciones. La idea, cuenta, es que se trate cada una de las facetas de Carande. A Francisco Pedraja, presidente de la Real Sociedad Económica Amigos del País, le seguirá Teresiano Rodríguez, exdirector del HOY, que recordará la labor del homenajeado como columnista y escritor. Jesús García Calderón, fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, profundizará en la obra poética y su hija Victoria en su faceta como ilustrador. Vicente García Estop y Matilde Muro se detendrán en la aportación al mundo taurino que hizo Carande. El acto lo cerrará su hija Rocío, que explicará algunos de los tesoros que guarda la biblioteca y el archivo de su padre en la finca Capela de Almendral. Bernardo Víctor Carande nació en Madrid en 1932. Vivió en Sevilla de 1937 a 1955. Amigo de Aquilino Duque, Antonio Gala y Juan Collantes de Terán, fundó con ellos la revista de poesía Aljibe (1951-53). En 1953 publicó su primer libro de versos. En una finca En 1955 se instaló en una finca familiar de Almendral, donde creó una explotación agrícola y ganadera y vivió 50 años, hasta su muerte el 30 de octubre de 2005. En la Diputación de Badajoz dirigió las revistas Nuevo Alor (1983) y Alor Novísimo (1984-91). Fue colaborador de varios periódicos como HOY, ABC de Sevilla o El Correo de Andalucía. También promovió en su día la Asociación de Escritores Extremeños, de la que fue su presidente de honor. En los años sesenta cubrió la temporada taurina como fotógrafo y redactor de la revista El Ruedo. Pintó, además, al óleo y a la acuarela y participó en varias exposiciones en Badajoz. Entre sus principales obras destacan las novelas ‘Suroeste’ y ‘Don Manuel o la agricultura’, ambas publicadas por la editorial Destino en 1974 y 1976 y el poemario ‘La verónica inmóvil’. Soledad López-Lago cree que una figura como Carande merece un homenaje en el que se destaque su carácter polifacético.

Fuente: HOY

“Sé que para gobernar y administrar estos Estados y los demás que Dios me dio ya no tengo fuerzas, y las pocas que han quedado se han de acabar presto”. Con estas palabras dichas en francés y en las que reconoce su mal estado de salud justifica Carlos V su deseo de renunciar al poder y retirarse a un perdido lugar de Extremadura. Era el 25 de octubre de 1555 en el Palacio de Brabante de Bruselas. Carlos V: ¿Por qué elige Yuste para su retiro?
EspecialCarlos V en Extremadura Le escuchaban cardenales, obispos, príncipes, nobles y gobernadores; más de mil personalidades llegadas de todos los confines del Imperio llenaban el salón del trono; fuera del palacio, en la plaza, el pueblo llano espera noticias. Un heraldo lee desde un balcón la renuncia de Carlos V. La ceremonia de abdicación, majestuosa, estaba hecha a la medida del personaje que la protagonizaba: el Emperador de Occidente; ningún otro hombre ha gobernado sobre más países. El personaje
Carlos V: ¿Por qué elige Yuste para su retiro?
Fechas claves 24 de febrero de 1500Nace en Gante. Era el primer hijo varón de Felipe el Hermoso y Juana la Loca, nieto del Emperador Maximiliano I y de los Reyes Católicos. La muerte temprana de su padre y la enajenación mental de su madre puso en sus manos la corona de España y el Imperio Romano Germánico. 1517Viene por primera vez a España para hacerse cargo de la Corona de España. Su abuelo Fernando el Católico había muerto un año antes. 1520.Con solo veinte años es coronado Emperador en Aquisgrán. 1526.Se casa con Isabel de Portugal, prima suya. Con ella tiene cinco hijos (Felipe II, María, Fernando (muerto a los pocos meses de edad), Juana y Juan (muerto a los pocos días de nacer). Carlos V enviudó a los 39 años y no se volvió a casar. Tuvo otros cinco hijos extramatrimoniales. Margarita de Parma y Juan de Austria (Jeromín) son los más conocidos. Además están Isabel de Castilla, Juana de Austria (muerta muy joven) y Tadea. 36 años de reinado.A lo largo de su reinado mantuvo varias guerras con Francia, que estaba gobernaba por Francisco I, el Imperio Turco de Solimán el Magnífico e incluso los Estados Vaticanos de Clemente VII. Sus preocupaciones políticas fueron mantener la integridad y la unidad territorial del Imperio frente al poderío turco y la unidad religiosa frete al luteranismo. Fue contemporáneo del rey inglés Enrique VIII, que estuvo casado con su tía Catalina de Aragón, y de Lutero, cuyas ideas combatió pero cuya vida respetó. El escritor Garcilaso de la Vega fue embajador suyo. También lo fue San Francisco de Borja. San Pedro de Alcántara rechazó ser su confesor. Su pintor preferido fue Tiziano, que le hizo magníficos retratos. 25 de octubre de 1555:Renuncia en Bruselas a sus cargos en favor de su hijo Felipe y de su hermano Fernando. 1556Emprende su último viaje a España para retirarse en el palacio construido junto al Monasterio de Yuste, en La Vera extremeña. ¿Por qué un hombre todavía joven –Carlos V había nacido con el siglo y tenía por tanto 55 años-, abandona voluntariamente el poder para enterrarse en vida en un paraje campestre alejado de la Corte, de difícil acceso y con los monjes jerónimos como únicos vecinos? La renuncia de Carlos V produce tal impacto que algunos cardenales, -¿quién sabía más del apego al poder que aquella Iglesia del siglo XVI?- achacan su marcha al carácter melancólico del Emperador. “¡Cómo se ve que es hijo de Juana la Loca!”, le reprochan. Desde ese solemne día de la abdicación, los historiadores han hecho hipótesis sobre las razones de su renuncia y sobre la elección de Yuste como lugar de retiro. Las respuestas más evidentes las da el propio Emperador en su discurso de despedida: se siente enfermo e incapaz de gobernar unos dominios tan vastos: España, parte de Italia, Alemania, los Países Bajos, la América que se está entonces conquistando… Hay que tener en cuenta que Carlos V no es un monarca palaciego que gobierne sus reinos desde un despacho. Es un rey guerrero y viajero. Y si no puede guerrear y viajar prefiere retirarse. Él mismo recuerda en su última alocución que ha hecho 40 grandes viajes a lo largo de su reinado, más que ningún gobernante de su tiempo: “Nueve veces fui a Alemania la Alta, seis he pasado en España, siete en Italia, diez he venido aquí a Flandes, cuatro en tiempo de paz y de guerra he entrado en Francia, dos en Inglaterra, otras dos fui contra África, las cuales todas son cuarenta, sin otros caminos de menos cuenta, que por visitar mis tierras tengo hechos. Y para esto he navegado ocho veces el mar Mediterráneo y tres el Océano de España, y agora será la cuarta que volveré a pasarlo para sepultarme”. La lectura de los discursos de abdicación también descubre la razón de que Carlos V se retire a España. Aunque nacido en Flandes, al Emperador le debía disgustar el clima bruxelense tanto como a los funcionarios comunitarios de hoy. Su sobrino Filiberto de Saboya, encargado de explicar al auditorio los motivos de la renuncia del Emperador hace hincapié en su enfermedad, la gota, en la bondad de los aires españoles. “No está el César en edad que no fuera muy bastante para gobernar, mas la enfermedad cruel, a cuya fuerza no se ha podido resistir con todos los medicamentos y medios humanos, esta enemiga le ha tratado así, derribado, postrado su caudal de fuerzas”. “Y porque las frialdades, aires y humedad de Flandes le son totalmente contrarias, y el temple de España es más apacible y saludable”. ¿Pero por qué elegir Yuste y no un palacio más accesible y confortable? El historiador Manuel Fernández, que escribió una de las biografías más reputadas del Emperador, achaca a dos razones la elección de Yuste: la primera es que Carlos V quería retirarse al lado de un monasterio jerónimo. Así como desconfiaba de los jesuitas, por los jerónimos tenía simpatía. Esa debilidad la heredaría su hijo, Felipe II, que llevó a esta orden religiosa a su gran obra de El Escorial. U Una segunda razón, no documentada pero que parece plausible, es la influencia de Luis Ávila y Zúñiga, un noble placentino propietario del Palacio de Mirabel y conocedor de La Vera extremeña. Ávila estuvo muy cercano al Emperador, que le denominó ‘testigo de mis pensamientos’, y pudo influir en la elección de un lugar que Carlos V no conoció hasta que llegó a él para quedarse. Entre Salvatierra y Yuste Bien es cierto que antes de elegir Yuste una comisión imperial viajó por Extremadura y Andalucía para buscar el acomodo que deseaba el César. El historiador Domingo Sánchez Loro, también placentino, cuenta cómo esa comisión de notables llegó a Plasencia mucho antes de que el Emperador se retirara, en 1543. A punto estuvieron de elegir un lugar a las afueras de Salvatierra de los Barros, junto a un convento franciscano cuyas ruinas todavía se conservan. El calor de los veranos hace que se descarte Salvatierra en favor de Yuste. Finalmente, cuando ya está decidido a abdicar, es cuando Carlos V ordena que se empiece a construir el palacio anexo al monasterio. El 19 de enero de 1553 (o 1554, que en esto no se ponen de acuerdo los historiadores), Carlos V escribió al General de los Jerónimos: “Deseo retirarme entre vosotros a acabar mi vida y por eso querría que me labrásedes unos aposentos en San Jerónimo de Yuste”. El Emperador le enviaba también un plano del palacio que deseaba que se construyera y le informaba que secretario Juan Vázquez le proveería de dineros. En la primavera del año 54 la voluntad de Carlos V de retirarse es tan firme que encarga a su hijo Felipe que visite las obras del palacio antes de viajar a Londres para casarse con la reina María Tudor. Así lo hace el todavía príncipe, que llega a Yuste el 24 de mayo de 1554. Era la festividad del Corpus, y Felipe participa en la procesión, pero no se demora mucho: da instrucciones a los arquitectos, hace noche en el Monasterio y a la mañana siguiente parte para Torrejoncillo y Alcántara, donde tenía que encontrarse con su hermana Juana que llegaba de Portugal para ser gobernadora del reino mientras Felipe iba a Inglaterra a matrimoniar. De vuelta a Valladolid se detuvieron también en Coria para hacer noche, y en Abadía, donde se alojaron en el Palacio del duque de Alba. Sin embargo, a pesar del interés del Emperador por las obras y de que su viaje se retrasó, el Palacio no estaba concluido cuando, en noviembre de 1556 llegó a Jarandilla. La siempre exhausta bolsa de la Corona y algunas disensiones entre los frailes parecen haber sido la causa de la demora. Un palacio barato: 800.000 euros El retiro que mandó construir el emperador costó 14.036 ducados, unos 800.000 euros de hoy. Mientras Carlos V abdica en Bruselas, a 2.000 kilómetros de distancia, en Yuste, los monjes jerónimos meten prisa a arquitectos y albañiles para que aceleren las obras del palacio. Dirige los trabajos el arquitecto Gaspar de Vega, aunque también se cree que participó fray Antonio de Villacastín, conocido por su trabajo en el Monasterio de El Escorial. Basándose en el plano inicial que el Emperador mandó al General de los jerónimos cuando le hizo el encargo, se está construyendo un edificio de dos plantas, con cuatro piezas en cada una de ellas. La parte alta será para el invierno y la baja, más fresca, para el verano. En la práctica, apenas se utilizó la planta baja porque no tenía comunicación con la iglesia y tampoco gozaba de las vistas que permitía la alta. Una de las condiciones que ha puesto Carlos es que su dormitorio tenga comunicación con la iglesia del monasterio, de modo que pueda oír misa cuando se encuentra enfermo. Pero no solo hay rezos en la vida del Emperador. La habitación da también a una amplia galería orientada al sur donde el César toma el sol. También hay un terrado, que Carlos mandó cubrir, en el que se instalan flores y una fuente, y desde el que se contempla el paisaje. La fuente, instalada por deseo expreso del Emperador, estaba tallada en una sola pieza de granito, y era tan pesada, que fue preciso juntar muchos pares de bueyes de la comarca para trasladarla hasta Yuste desde las canteras donde se extrajo. Según los cronistas, fue un regalo del Ayuntamiento de Plasencia al César, y éste apreciaba tanto su agua que solo bebía de ella. La decoración de esta terraza se completaba con un reloj de sol, construido por el maestro relojero del Emperador, Juanelo. Los relojes eran una de las aficiones de Carlos. Cuando observó que el invierno en La Vera era más riguroso de lo esperado, Carlos V se hizo también instalar una estufa de hierro colado en una pequeña estancia cercana a su dormitorio. Como quiera que la estufa no se encontraba en Valladolid ni en Toledo, finalmente se llevó a Yuste la que su mayordomo, Luis Quijada, había comprado en Flandes para su casa de Villagarcía. Los muchos achaques del Emperador condicionan la arquitectura del Palacio, y así, en lugar de escaleras se construyó una rampa para acceder desde la calle a sus aposentos. De eso modo podía subir tanto andando, cuando se encontraba bien, como en litera cuando le atacaba la gota. De Yuste se ha dicho con razón que, más que un palacio, era una amplia casa de campo, inspirada en parte en las villas italianas del Renacimiento, y en parte en el palacio de Gante donde nació el Emperador. Incluso el coste del edificio nos habla de su indudable modestia: según los historiadores costó exactamente 14.036 ducados. Una cifra que no nos dice nada hoy, pero que según las equivalencias que hizo Manuel Fernández Álvarez en su biografía podrían ser unos 130 millones de pesetas, es decir menos de 800.000 euros de hoy. Una cantidad muy reducida si lo comparamos con el precio de un piso de lujo o un chalé de cierto nivel.

Fuente: HOY

Desde ayer y hasta el 14 de enero se puede visitar en el Meiac la exposición 'Eduardo Hernández Pacheco. Elementos del paisaje. Fotografías 1907-1950', que organizada en colaboración con la Fundación Ortega Muñoz, inauguró el director general de Patrimonio Cultural, Francisco Pérez Urban. Estuvo acompañado por el presidente de la fundación, Clemente Lapuerta; Alfredo Hernández-Pacheco, nieto del protagonista de la muestra; Manuel Parejo, en representación del Museo Nacional de Ciencias Naturales; la comisaria de la muestra, Cristina Zelich; y el director del museo, Antonio Franco. El objetivo, explicó Zelich a este diario es "además de ser un homenaje a Eduardo Hernández Pacheco, darlo a conocer en el ámbito del arte porque tiene una obra fotográfica desconocida para la historia del arte y de la fotografia en particular". Hernández Pacheco (Madrid, 1872-Alcuéscar, 1965), geógrafo, investigador y profesor fue de las figuras más relevantes de la ciencia en España, vinculado toda su vida a Extremadura. En fotografía, "aúna el aspecto científico y técnico. La utilizaba para ilustrar sus descripciones de Paleontología y como herramienta de apoyo en las clases en la universidad", señala la comisaria, que ha trabajado tres años en la preparación de la muestra. Tras seleccionar 100 imágenes para el catálogo --de un fondo de más de 5.000 del Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid, y algunas de la Biblioteca Histórica de la Complutense--, se exponen 47 en el Meiac, cuyo hilo conductor es "su idea sobre el paisaje y sus elementos constitutivos, complementarios y elementos accesorios". Destaca Zelich la contribución de Hernández Pacheco "al conservacionismo del medio ambiente natural". Y su papel en iniciativas "para la declaración de monumentos naturales, que eran formaciones rocosas como la del Arcipreste de Hita en Madrid. Esos monumentos tienen para él un valor estético y un valor simbólico dado por su singularidad", indicó. La comisaria de la muestra hace hincapié en subrayar "la importancia de recuperar la obra de Hernández Pacheco para el mundo del arte y la fotografía, porque es una figura que aún se desconoce totalmente en estos ámbitos".

Fuente: El Periódico Extremadura

Congreso XV

1 Cartel XIV Jornadas Hernan Cortes

Abierta la inscripción para el congreso Frey Nicolás de Ovando: el extremeño que organizó el Nuevo Mundo

Formulario de Inscripción Asistentes

1 Cartel XIV Jornadas Hernan Cortes

Últimas Noticias


Con el patrocinio de la
JUNTA DE EXTREMADURA
Consejería de Cultura, Turismo, Jóvenes y Deportes


 

Agenda

More in Agenda  

Últimas Publicaciones

  • Inventario de Publicaciones
    MEMORIAS (Trabajos de investigación de historia y arte de Extremadura)   Memorias de la Real Academia de Extremadura de las Letras y las Artes I. -- Trujillo: Real Academia de...
More in Publicaciones  

Boletines

More in Boletín